jueves, 25 de junio de 2026

Algo tan frecuente y común.

           El poder tras el trono. 

México, es un país de farsas, burlas, mentiras y manipulación, solo aquellos que de verdad tienen la mente cerrada, lo dudan y lo seguirán dudando. Que tristemente con la mayoría. 

Pero centrémonos en la política que es la rige todo lo que sucede en el país, al ser un régimen presidencialista, se ha manejado que han salido unos más canijos que la mayoría y estos, una vez sentados en la silla embrujada de Palacio Nacional, esa que posee una águila dorada y construida del mejor material, les cuesta trabajo dejar de ser los mandones, por lo que han colocado a sus alfiles, como sucesores en el cargo, eso, debido a la prohibición de la reelección, que curiosamente, ninguno ha tocado, para modificarla. Quizás porque estando detrás de los peleles que los han sucedido en el cargo, es mejor, porque la ciudadanía, al tener su mentalidad tan pobre, no lo cree, aunque se les explique con peras y manzanas, aunque vean las evidencias, lo continúan dudando. Por eso es que esta forma de gobierno les ha sido tan útil a los que han ocupado el máximo cargo político del país, aunque la mayoría, solo sea de membrete. Pero así se sienten felices y contentos. 

Me voy a referir a lo sucedido después de la revolución, es decir iniciando el siglo veinte, pasado, mi abuelo, un hombre sabio, me comentaba que el primer cacique, que se engrío con el poder, fue Plutarco Elías Calles y debe serlo, porque le creo, además de que la historia lo plasma en los libros como el Maximato. Luego de la revolución (1910-1920), México se debatió entre diversas tendencias políticas, cada una encabezada por un “hombre fuerte” de la política local. El más importante de ellos fue Álvaro Obregón, militar que había participado en la guerra civil de los años revolucionarios y que fue elegido presidente para el periodo de 1920 a 1924.  

Como la reelección no era posible, eligió como sucesor a su secretario de Gobernación, Plutarco Elías Calles, quien ganó las elecciones presidenciales y gobernó entre 1924 y 1928. En su gobierno proliferaron las iniciativas nacionales modernas: se creó el Banco de México, se expandió la red de carreteras, se construyeron presas y sistemas de riego y se construyeron numerosas escuelas rurales. 

Por otro lado, la decisión del gobierno de reducir el número de sacerdotes y establecer reglamentaciones en materia religiosa alimentó las tensiones entre el Estado y la Iglesias, que dieron origen a la guerra cristera entre 1926 y 1929. 

El expresidente Obregón tenía todavía influencia en la política y promovió una modificación de la Constitución nacional para permitir una reelección. Así, Obregón fue reelecto en 1928 pero no logró asumir debido a que fue asesinado en julio de ese año. Por esta razón, asumió el gobierno interino Emilio Portes Gil (1928-1930), elegido por el Congreso y fuertemente influido por las decisiones políticas de Calles, quien llegó a elegir a los miembros de su gobierno. 

Este fue el inicio del Maximato, durante el que gobernaron también Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), quien fue elegido en elecciones extraordinarias y renunció al cargo, y Abelardo L. Rodríguez (1932-1934), presidente sustituto debido a la renuncia del anterior. Los tres gobiernos anteriores estuvieron sometidos a la voluntad de Calles, un político y militar que fue apodado el “jefe máximo de la Revolución”, fue una figura central en la historia política mexicana después de la Revolución.  

En ese lapso político se creó un partido que unificó a los sectores que se identificaban con los principios de la Revolución mexicana y que funcionó de hecho como un partido único: el Partido Nacional Revolucionario PNR (antecedente histórico del PRI). De este modo, Calles logró disciplinar a los diversos grupos políticos y caudillos (líderes carismáticos que tenían sus propios seguidores) mediante su integración en un partido dirigido por él mismo. Así, el Maximato es recordado como el gobierno tras bambalinas de “un hombre fuerte” que, a su vez, puso fin a la era de los caudillos en México. Además, fue un periodo en el que el impulso revolucionario de cambio social empezó a disminuir, en parte debido a la crisis económica mundial de 1929 (conocida como la Gran Depresión). Sin embargo, la consolidación institucional tuvo efectos modernizadores y favoreció la estabilidad financiera, lo que tuvo consecuencias importantes para la historia posterior de México. ¿Se necesita suspicacia para creer quien se deshizo de Obregón? Simple duda razonable. 

El siguiente, fue el paisano Lázaro Cárdenas del Río, quien, gracias al Maximato, fue el que inauguró el periodo presidencial de seis años, que se mantiene hasta nuestros días. La historia de México está marcada por figuras clave que moldearon su rumbo político y social en el siglo XX. Entre estos personajes, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas del Río se destacan no solo por sus trayectorias individuales, sino también por su compleja relación, que abarcó desde la colaboración hasta confrontación. A través de sus decisiones y estrategias, ambos lideres dejaron una huella profunda en la política mexicana, reflejando las tensiones y desafíos de una nación en transformación.   

El contexto en el que ambos operaron fue fundamental para entender sus acciones y motivaciones. La Revolución Mexicana, con sus ideales de justicia social y reforma agraria, creó un terreno fértil para que surgieran líderes carismáticos como Calles y Cárdenas. Sin embargo, a medida que el país buscaba consolidar su identidad, las luchas internas por el poder dentro del, hoy PRI y las diferentes visiones sobre el futuro de México llevaron a un choque inevitable entre estos dos hombres, cuyas trayectorias se entrelazaron de manera intrincada. 

A medida que se profundizaba la crisis política, el papel de la política agraria se volvió un punto focal en su confrontación. La ambiciosa reforma agraria de Cárdenas, destinada a redistribuir la tierra y empoderar a los campesinos (ajá), se encontró con la resistencia de Calles, quien defendía un enfoque más conservador. Las repercusiones de estas batallas políticas no solo alteraron el paisaje político, sino que también impactaron de manera significativa en la vida cotidiana de los mexicanos, generando opiniones diversas sobre ambos líderes que perduran hasta nuestros días. La edad, también fue un elemento importante, Calles era 18 años mayor que Cárdenas, le quitó el control del partido, al grado de llegar a expulsarlo a él y a sus más cercanos. Incluso le cambió el nombre de PNR a PRM Partido de la Revolución Mexicana. Así se mantuvo, gracias a sus cuestionados logros de la reforma agraria y la Expropiación petrolera, hasta su “misteriosa” muerte en 1970. Según una leyenda urbana. 

El siguiente patriarca fue Luis Echeverría Álvarez, presidente de la República (1970-1976) entre sus principales aportes se mencionan los siguientes: 

Logró crear el instituto Mexicano de Comercio Exterior. 

Creó nuevas vías para el comercio visitando países en América Latina, Japón, China, Francia y la Unión Soviética, entre otros.  

Liberó gran cantidad de prisioneros que habían sido arrestados en el año 1968. 

Redistribuyó grandes cantidades de terrenos entre campesinos. 

Mejoró y amplió los programas de vivienda, de seguridad social, transporte y de educación. 

Inició un programa nacional para poder reducir el crecimiento desproporcionado de la población. 

Defendió y preservó el patrimonio histórico del país, así como zonas arqueológicas y monumentos. 

Para finales del siglo XX, el siguiente, fue Carlos Salinas de Gortari, presidente de la República (1988-1994), puso en marcha el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL), objeto de numerosas críticas. En diciembre de 1992, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) fue firmado por Salinas, el presidente de Estados Unidos, George Bush y el primer ministro canadiense, Brian Mulroney. Entró en vigor en enero de 1994. 

Durante su mandato se garantizó una mayor transparencia y representatividad a los partidos de oposición. Entregó la primera gubernatura (Baja California) al PAN en 1989. 

En enero de 1994, tuvo que enfrentarse a una rebelión del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas. 

Asimismo, tiene que cargar con la muerte del Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien fue asesinado en plena campaña presidencial en 1994. Y después el de su cuñado José Francisco Ruiz Massieu, que era secretario general del PRI nacional. 

Eso siempre lo ha mencionado el actual, poder tras el trono, Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República (2018-2024), que para algunos no es un secreto que el que manda en Palacio Nacional en la actualidad es él, que según las leyendas urbanas, la actual presidenta, además de ser dócil a sus deseos, fue su nuera, de forma ilegítima, pues se comenta que tuvo sus amoríos con su hijo mediano Andrés Manuel López Beltrán el famoso “Andy”, de ahí tanta preferencia por ella, a tal grado de que pasará a la historia como la primera mujer en ocupar la silla embrujada. Es la manera más simple de las mujeres para alcanzar el poder, aunque solo sea un simple mandato.  

AMLO, desde el inicio de su mandato, decidió eliminar programas sociales mediante los cuales el Estado mexicano ofrecía ayuda y servicios de calidad a grupos vulnerables y, en cambio, privilegió la entrega de dinero como herramienta para provocar el incremento en el consumo de los pobres. Incrementó los montos para los adultos mayores, creó becas para distintos sectores poblacionales, cada año, aumentó de forma considerable el salario mínimo, todo eso, sin exigir nada a cambio, es decir, las becas para estudiantes no pedían mejores promedios, ni esfuerzos extra, sino simplemente con que estuvieran inscritos, los recibían. Y los costos, como sociedad, están a la vista. Cada uno tiene su opinión al respecto, lo que es un hecho, que los que han sido el poder tras el trono, necesitan manipular a las masas, a los más vulnerables, ofreciendo diferentes cosas para mantenerse vigentes y mandando tras bambalinas, sin tener que preocuparse de lo malo que llegue a pasar, pues los que ocupen el poder de membrete, serán los que pasen a la historia como los responsables y no aquellos que mueven en realidad los hilos de sus marionetas. ¡Vaya, vaya! 

miércoles, 24 de junio de 2026

De verdad las conocemos...

El poder de las mujeres.

Mucho se habla de que la mujer es mejor que el hombre, muchos exageran, señalando que, en todo, lo cual es incorrecto, para comenzar, no tiene que ver con inteligencia o algo parecido. Simplemente son más astutas, como serpientes. Ssss

Así es inteligente lector, el hombre por estar metido en otros asuntos, descuida la forma de analizar a las mujeres, creyendo que todo lo que le dice, es verdad, es sincero, es bonito, que no hay nada oculto entre líneas, que no encierran lo contrario, mucho menos manipulación hacia él, en cambio las mujeres, tienen todo el tiempo para estar maquinando que y como van a hacerle para alcanzar lo que se proponen, no hay ninguna mujer que no haga eso. Sobre todo en México, donde se han introducido en todo, principalmente en los asuntos económicos y de educación de los hijos, como es normal, muchos dirán que no pueden dejar de trabajar, porque es necesario para la manutención de su familia, donde obviamente, va la mujer, siempre por delante. Y eso, tiene que ver con la escasez monetaria que vivimos como Nación, aunque, también ellas y algunos hombres, crean que son mejores administradoras. 

Aunado a todo ello, las mujeres tienen en su cuerpo un arma poderosa que abre y cierra cualquier puerta, su sexo, su vagina, y el hombre, mayoritariamente, se deja envolver en ella, olvidándose que la mayor parte del tiempo, lo están manipulando, lo están utilizando a su antojo.

El hombre, efectivamente, históricamente, es el proveedor, el que mantiene a su hembra, a su familia, aunque hay casos de hombres que se quedan solos, sin hijos, sin pareja, pero esa es otra historia. Hablo exclusivamente de los que si la tienen. Y la mujer, solo está esperando el momento oportuno para atrapar al hombre, con un hijo, porque desde ese momento, ya no tendrá que preocuparse por mantenerse y mantenerlo, aunque como en todo, se dan casos en que les falla, pero la mayoría, no.

Se dice y se dice bien, cuando una mujer no se quiere embarazar, no lo hace, pero cuando se lo propone, aunque el hombre sea estéril, se embarazará. Suena exagerado, pero así hay casos documentados. No hay poder humano que se lo impida.

Así es, inteligente lector, el hombre se pierde en sus palabras dulces: amor, vida, te amo, corazón, bebé, eres el hombre de mi vida, y más frases y palabras vacías de sentimiento, pero que el interesado las cree como si fueran verdaderas, pobre, por eso y más, se nos trata de tontos y peores adjetivos, porque la mayoría no pone en duda lo que en su casa, oficina o calle, les dicen, hasta las meretrices baratas, de la calle, les dicen palabras así, y claro el hombre se emociona, se siente el más poderoso garañón, semental, el amante perfecto. Iluso.

Claro que nadie nace sabiendo, pero es necesario abrir la mente y lo demás, al aprendizaje, al conocimiento, a identificar lo que es real y ficticio, pero en cuestiones sentimentales y sexuales, el hombre, en su mayoría está perdido, cuando ve una minifalda, un pantalón ajustado, unos senos grandes y firmes, pierde la cabeza, y entre más va viendo o imaginando, la situación se torna peor para él, porque definitivamente deja de pensar y se convierte en un esclavo de la lujuria y el placer que una mujer que le gusta, le va o le puede proporcionar. Por supuesto, no importa que sea soltero o no, es la misma necesidad de sentirse dominante, deseado, superior a los demás, por lo mismo, no se da cuenta que está siendo manipulado, persuadido para que más adelante haga lo que esa hembra quiera.

No todo va encaminado a querer vivir con él, sino a alcanzar un empleo, una posición mejor en el que ya esté, acompañado, por supuesto, de más salario, de poder, de regalos, muebles e inmuebles, de todo aquello que pueda lograr sacar al ingenuo hombre. En todo hay niveles y por supuesto en esto, también los hay, algunas llegan a lo más alto, otras, se quedan en la medianía y la mayoría, solo van logrando sobrevivir, pero manipulando a su o sus hombres, porque también es real que este tipo de mujeres, no se conforman con uno solo, aunque estén casadas, con pareja estable o noviazgo, mientras alguien les ofrezca dinero y obsequios, prestan su poder, un rato a quien eso les dé. Como dije antes, su poder es su sexo, su sexualidad, y lo saben utilizar para sacarle provecho hasta lo más posible, dependiendo del ambiente y círculo social en el que se desenvuelvan, aunque muchas veces les falle, pero una vez que atrapan a su víctima, este es el que pagará lo que otros le hicieron y siguen haciendo, porque como dije, es muy difícil que se conformen con solo un hombre y acepten lo poco o mucho que este les pueda dar. Ellas siempre buscan más, porque su entretenimiento es el de gastar y gastar, comprando hasta lo que no necesiten ni vayan a ocupar, y mientras reciban lo que desean están felices, abriendo las piernas y dando placer a quien se los otorgue, de lo contrario, se ponen de huelga de piernas cruzadas y no sueltan el tesoro, sobretodo porque ellas, se pueden desahogar cuando quieran y con quien quieran, en cambio el hombre se pone nervioso, se altera e incluso algo peor, cuando no desahoga su virilidad, de eso precisamente, se aprovechan las tiernas y dulces mujeres. En cualquier charla, plática o comentario en el que sale este tema, les sugiero a los hombres que se detengan un instante en la soledad del día, a analizar, su situación sentimental actual y si ya hubo una o más anteriores, para que no sigan siendo utilizados a su antojo por las mujeres, para que como se dice coloquialmente, de vez en cuando, saquen las uñas, porque a las mujeres también les molesta tener a su lado a un hombre sin voluntad propia, que a todos sus caprichos y deseos, accedan lo más rápido posible, esto provoca que caigan en los brazos de otro, más temprano que tarde, o por lo menos en las charlas entre amigas, sean el hazmerreir de esas mujeres carentes de sentimientos y mucho menos agradecimiento porque las mantiene a su lado dándoles lo que puede. ¡Ponte atento!         

martes, 23 de junio de 2026

Así las cosas...

           El poder de decir NO.

Amable lector, te piden un pequeño favor. ¿Cuántas veces accedes a la petición de manera espontánea? ¿Cuántas veces te niegas? ¿Cuántas te has arrepentido de haber dicho que sí? ¿Y cuántas te has arrepentido de haber respondido con un no?

Cuando hace unos años hice mi estadística personal acerca de este tema, me di cuenta de que yo accedía muy a menudo a estas pequeñas peticiones: el favor de fiar mercancía, de prestar poco dinero, etc. En muchos casos, la cantidad de dinero invertido resultó ser mucho mayor y el beneficio para todos los implicados mucho menor de lo que había asumido en un principio. Quise hacerles un favor a los demás, pero resultó que no me hice ningún favor a mí mismo.

¿A qué se debe esa enfermedad de querer complacer a los demás? En los años cincuenta, un gripo de biólogos intentó averiguar porque los animales de diferentes familias cooperan entre ellos. ¿Por qué razón, por ejemplo, los chimpancés comparten su carne con otros? ¿Por qué un babuino se toma la molestia de cuidarle el pelaje a un congénere? En el caso de los animales emparentados la respuesta es obvia: tienen muchísimos genes en común. La cooperación sirve para conservar, cueste lo que cueste, ese acervo génico común, incluso si uno de los individuos sufre pérdidas o muere en el intento. ¿Cuál es la razón, sin embargo, por la que un animal se arriesga por otro que no es de su familia? Dicho de otra manera: ¿Por qué a veces actúan de forma altruista los animales no emparentados? ¿Por qué el chimpancé no se come la carne solo y la comparte con un extraño? ¿Por qué el babuino no se tumba a huevonear en vez de gastar valiosas calorías limpiando de insectos el pelaje ajeno durante horas? Son preguntas nada triviales.

La respuesta se encontró en las matemáticas, para ser precisos, en la teoría de juegos. El investigador estadounidense Robert Axel-rod puso a competir entre sí a una serie de diferentes programas informáticos. En cada uno aplicó una estrategia específica para enfrentar a su adversario: unos eran cooperativos, otros engañosos o egoístas; otros tantos habían sido programados para ceder en cada momento. A largo plazo, la estrategia toma y daca fue la más exitosa de todas. Es una táctica bastante simple que se resume en lo siguiente: sé cooperativo durante el primer paso y, a continuación, imita el comportamiento de la persona que tienes enfrente en todos los siguientes pasos. En concreto, si después de un primer acto de buena voluntad mi antagonista se muestra cooperativo, entonces me comportaré igual durante el siguiente paso. Pero si no se muestra cooperativo y se aprovecha de mí, entonces tampoco cooperaré en el futuro. Si más tarde vuelve a hacer concesiones, en consecuencia me vuelvo a mostrar cooperativo.

En efecto, encontramos este tipo de comportamiento en el reino animal, donde se llama altruismo recíproco o reciprocidad. El chimpancé comparte su presa con otro porque puede asumir que, en una futura ocasión, este va a compartir su presa con él. Es bueno saberlo en caso de que un día el chimpancé regrese de la caza con las manos vacías.

La reciprocidad únicamente funciona en un contexto de animales que cuentan con una capacidad de memoria avanzada. Solo si el chimpancé se acuerda de que la vez pasada alguien compartió su carne con él, puede seguir esta exitosa estrategia. Solo algunas especies muy desarrolladas poseen esa capacidad de memoria, en particular, los monos. Naturalmente, los chimpancés no son conscientes de su pensamiento estratégico. Su conducta es más bien el resultado de la evolución, aquellos grupos de monos que aplicaron una estrategia diferente a la del toma y daca han desaparecido del acervo génico. Puesto que los humanos no somos más que una especie animal muy desarrollada, también nosotros sentimos el impulso de actuar de manera recíproca.

El toma y daca mantiene la economías mundial en marcha. A diario cooperamos con docenas de personas no emparentadas -a veces en el globo entero-, lo que resulta en un éxito arrollador para nuestra prosperidad.

Pero ojo: la reciprocidad implica ciertos riesgos. Si alguien hace algo que te beneficia, te ves obligado a hacer algo por esa persona, por ejemplo, acceder a una petición. De ese modo te vuelves manipulable. No obstante, existe un segundo peligro mucho mayor. Cualquier toma y daca empieza por un primer acto de buena voluntad y confianza anticipada, por un primer sí espontáneo. En muchas ocasiones es justo de ese primer sí del que luego nos arrepentimos. En cuanto se escapa el sí espontáneo, tendemos a racionalizarlo. Pensamos en todas las buenas razones que nos presentaron con la petición, pero no en el tiempo que debemos invertir para cumplirla. Según nuestra evaluación, los motivos pesan más que el tiempo. ¡Un error de lógica!, pues existe una infinidad de razones, mientras que el tiempo, por el contrario, es muy limitado.

Desde que entendí que el sí espontáneo es un reflejo biológico que llevamos interiorizado, adopté la regla de los cinco segundos de Charlie Munger como estrategia contraria: es difícil encontrar algo sobresaliente, así que si tu inteligente lector, respondes con un no en el noventa por ciento de los casos, prácticamente no te perderás de nada en el mundo. Cada vez que me piden un favor, me quedo pensando exactamente cinco segundos antes de tomar una decisión; en la mayoría de los casos me decido por el no. Prefiero rechazar muchas peticiones de manera sistemática y arriesgarme a que no todos me estimen que actuar de manera opuesta. Te recomiendo hacer lo mismo. Es mínimo el porcentaje de las personas que te verán como un monstruo después de haberles negado un favor. Al contrario, en secreto admirarán tu firmeza. 

Hace dos mil años, el filósofo romano Séneca escribió lo siguiente: “Todos aquellos que te llaman hacia ellos te alejan de ti mismo”. Por eso deberías apropiarte de la regla de los cinco segundos. Es una de las normas de oro para una buena vida. ¡Confía en ti!

lunes, 22 de junio de 2026

Para saber más.

El poder de comprar lo necesario. 

¿Te hacen feliz, tu auto, tu casa, tu computadora, tu celular de última tecnología, cualquier cosa? Los sicólogos Norbert Schwarz, Daniel Kahneman y Jing Xu plantearon esta pregunta a una serie de propietarios de vehículos para luego comparar sus respuestas con el valor de sus automóviles. El resultado fue el siguiente: cuanto más lujosos el auto, más alegría le produce a su dueño. Un BMW serie 7 genera alrededor del 50% de más felicidad que un Honda o Mitsubishi. Hasta el momento, todo en orden, pues si alguien invierte un montón de dinero en su auto, por lo menos recupera un poco de la inversión en forma de alegría. 

A continuación, modifico la pregunta: ¿Qué feliz estuviste durante tu último viaje en coche? Los científicos hicieron la misma pregunta y, una vez más, compararon las respuestas de los conductores con el valor de sus automóviles. El resultado: no se encontró ninguna relación. Todos los valores de la felicidad salieron igual de bajos, sin importar si se trataba de automóviles de lujo o carcachas deslucidas. 

La primera encuesta dio por resultado que el valor del automóvil está relacionado con la alegría que produce: mientras más lujoso, mayor felicidad. La segunda, sin embargo, no muestra relación alguna entre el valor y la alegría, un vehículo de lujo no hace que el conductor se sienta más feliz. ¿Cómo se explica este resultado? La respuesta es sencilla: en la primera encuesta te enfocaste en el auto, mientras que en la segunda estuviste pensando en otras cosas: en una conversación telefónica mientras manejabas, en una situación del trabajo, en un embotellamiento o en el automovilista idiota de enfrente. Para resumirlo: un auto te produce alegría cuando piensas en él, no cuando lo manejas. Este es el efecto de la ilusión de enfoque. 

Desde luego, esto no solo es válido para los automóviles. La ilusión del enfoque puede perjudicar tu felicidad respecto de todo lo que adquieres. Mientras piensas en X, tiendes a sobrevalorar desmesuradamente el impacto que X tendrá sobre tu vida. No importa si se trata de una casa de verano, una pantalla gigantesca o un nuevo par de zapatos de marca: el pensamiento enfocado en esas cosas te produce alegría, pero mientras las vas usando en tu vida cotidiana se diluyen en el mar de tus pensamientos, al igual que el efecto de felicidad que causaron. A eso hay que agregar la anti productividad, los efectos secundarios indirectos y los gastos ocultos en forma de tiempo y dinero que debes invertir para mantener todas esas cosas bonitas. Combinados esos efectos tienen como consecuencia que en no pocos casos inviertes más en tus adquisiciones de lo que ganas de ellas, y el resultado neto es una pérdida de felicidad. 

¿Difícil de creer? Otro ejemplo. Has comprado una mansión en las afueras de la ciudad. Durante los primeros tres meses disfrutas de cada una de tus quince habitaciones y admiras los más pequeños detalles. Pero solo medio año después, dejas de percibir gran parte del magnífico entorno. La cotidianidad te ha alcanzado de nuevo y te preocupan otros asuntos más urgentes. Al mismo tiempo, algunas cosas han cambiado: 15 cuartos y un jardín no es lo mismo que tu antigua casa de cuatro habitaciones en medio de la ciudad. Ahora necesitas a alguien que te ayude con la limpieza y a un jardinero; ya no llegas caminan al super y el traslado entre tu casa y el trabajo ahora te toma dos horas al día en coche. En pocas palabras: con la compra de tu hermosa mansión sufriste una pérdida de felicidad. Tu balance de bienestar resulta negativo. 

Este ejemplo es fruto de mi imaginación, pero conozco casos reales. Un amigo mío tiene un yate o, para ser exactos, lo tuvo, porque lo acaba de vender. En todo caso, el yate hizo que volviera más sabio. Los dos días más felices en la vida del dueño de un yate –afirma de forma lacónica—son el día en el que lo compra y cuando lo vende. 

Ya lo habrás notado, amable lector: quien aspira a una buena vida, hace bien en restringirse al momento de comprar. No obstante, efectivamente existe una categoría de bienes cuyo placer no se ve disminuido por la ilusión del enfoque: las experiencias. Cuando experimentas algo bonito, le dedicas todos tus pensamientos y emociones. Deberías intentar, por consiguiente, invertir más en vivencias y menos en objetos físicos. Otra ventaja es que la mayoría de las experiencias cuestan muy poco y casi no tienen efectos anti productivos: la lectura de un buen libro, una excursión en familia, una partida de cartas con los amigos, hacer el amor con tu pareja, todo eso es gratuito. Sin duda existen vivencias que requieren un gasto más fuerte, como un viaje por el mundo o un vuelo espacial privado. Pero si tienes el dinero para hacerlo, te garantizo que también son mejor inversión que una colección de Porsches. 

Cabe agregar algo importante: también tu trabajo es una vivencia. No solo existe mientras lo llevas a cabo, como si fuera un Porsche que existe y desaparece en el fondo de tus pensamientos mientras lo estás manejando. Tu trabajo domina tu mente y te tiene ocupado permanentemente, lo cual puede ser agradable, siempre y cuando ames lo que haces. En cambio, si odias tu trabajo, tienes un problema muy serio. No podrás esperar a que otros pensamientos te distraigan de tu empleo de mierda. 

Finalmente, fue también esta reflexión la que me llevó a decidir escribir en esta columna. Me encanta el acto de escribir. Para mí es mucho más importante incluso que un libro, todas las relaciones con nuestros semejantes, dejan enseñanzas que podemos plasmar en análisis escritos y es lo que hago. 

No hay cosa más estúpida que trabajar en algo que te da mucho dinero pero nada de alegría, especialmente si inviertes todo ese dinero en cosas y no en experiencias. Warren Buffett lo expresa de la siguiente manera: “Trabajar para personas que le causan a uno dolor de estómago es como casarse por dinero: una pésima idea siempre, pero una idiotez si ya eres rico”.  

Hablando del matrimonio: también en este caso se trata, finalmente, de una vivencia. No tiene ningún sentido seguir en una relación que ya no te hace feliz, simplemente por lealtad o falta de alternativas. La ilusión del enfoque no te ayudará en este caso. Es cierto que una relación no solo consiste en días soleados, pero los días sombríos tampoco deberían predominar. Si aparecen algunas nubes oscuras en el horizonte, intenta darle la vuelta al asunto. Si definitivamente no logras hacerlo, jala la palanca de emergencia. Una relación, en particular, de pareja jamás desaparecerá en el fondo de tus pensamientos. 

En conclusión, inteligente lector, sobrevaloramos em impacto que tienen las cosas sobre nuestra felicidad y subestimamos la importancia de las experiencias. Los pensamientos en torno a tu casa desaparecen en la cacofonía de tus otros pensamientos diarios. Este no es el caso de las vivencias. ¿Y qué pasa si ya te compraste unos zapatos de marca? En tal caso debes asegurarte conscientemente de que te harán feliz. Lo mejor sería que los limpies y cuides todas las mañanas, y que pienses en sus icónicas suelas color carmín a la hora de dormir. De ese modo, y como excepción, la ilusión del enfoque puede alimentar tu felicidad. ¡Análizalo! 

domingo, 21 de junio de 2026

Totalmente cierto...

 


El perfil de un mediocre. 

Vivimos en un mundo de mentiras, de hipocresía y manipulación. Desde niños, hemos sido víctimas de tantos individuos sin valores, que nos rodean y cuando se tiene la mente débil, se van aprendiendo y repitiendo esas conductas negativas que afectan al resto de la sociedad con la que convivimos. 

Sin embargo, el peor de esas subespecies que habitan los rincones de cualquier país, del mundo, son los mediocres. 

El que es mediano o regular, tirando a malo, en cuanto a su calidad, valor, interés, etcétera, que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza, lo es. Desafortunadamente, esos entes, abundan en cualquier estrato social, haciendo tanto daño a los demás, incluso a los que son de similares características. 

Un mediocre, es aquel sujeto, que ha visto su desarrollo desde niño, de forma distinta a los que destacan, sobresalen, en lo intelectual, en lo vocal (cantan, declaman, oran), en otras artes (bailan, presentan), en los deportes, en cualquiera de las innumerables ramas que existen, estos sujetos, son los que se van quedando atrás, los que no figuran, los que nadie observa, son retraídos, inseguros, miedosos, se esconden entre el resto de estudiantes. 

Y así van creciendo, sin mayores aspiraciones, sin deseos de mejorar, porque su capacidad se los impide. Pero llenos de envidia, de coraje, algunos, incluso odio, hacia los demás. Cualquier momento lo utilizan para lanzar su veneno hacia aquellos que los superan en muchos aspectos. 

Crecieron llenos de complejos, traumas y defectos, por lo mismo, por que nunca se atrevieron a ir más allá de lo que hicieron. No supieron medir con plenitud sus alcances, porque el miedo los paralizaba, la ignorancia los detenía a ir más allá, por lo que al ir creciendo, van notando que otros hacen cosas que otros admiran, que otros premian, se enteran que otros obtienen mejores resultados económicos, su frustración crece y, por ende, la envidia, el coraje y tantos antivalores, se van apoderando de su persona, propiciando que en cualquier lugar donde se encuentren, vayan esparciendo eso que los corroe por dentro, respecto a los opuestos a su personalidad. 

Un mediocre, quiere llamar la atención, a como dé lugar, no importa si cae bien o cae mal, si agrede u ofende a los demás con sus comentarios malsanos. No mide el alcance de sus palabras, y no le importa culpar a otros de sus desafortunados actos. Es falso, ruin, lleva la hipocresía tatuada en su personalidad. Todo lo que ha vivido tiene defectos, nada favorable obtiene de las experiencias pasadas. Critica todo, habla mal de todo, nada ni nadie merece su atención, se quiere hacer pasar por un sujeto digno, que es correcto, que su espiritualidad es a prueba de todo. Cree que la religión, sobre todo, la católica, es sinónimo de bondad. Quiere engañar a los demás con sus actos religiosos. Pero como todo, solo es una fachada para engañar, además de que la gente superior, sabe que ese tipo de gente, no es digno de confianza, no se debe confiar en ellos. Porque regularmente, esos sujetos, son lo contrario a lo que intentan aparentar. Viven de apariencias.    

Los mediocres, viven en un mundo de negativismo autodestructivo y se han propuesto consciente o inconscientemente, contaminar la vida de los demás. Actúan en la vida tomando decisiones con el propósito (normalmente inconsciente) de agradar al resto, por temor a perder el afecto de las personas que les rodean. Actúan en la vida sin un foco mental claro, viviendo con la ilusión de que lo importante es sólo el ahora y por lo tanto, se comportan de manera dispersa en sus asuntos relevantes. Recurren permanentemente a las excusas para explicar los “fracasos”, faltas o inasistencias, sin hacerse cargo de la responsabilidad por los resultados que cada uno genera en la vida. Tienen el hábito de “escanear” lo negativo de situaciones y personas, generando ceguera frente a lo positivo de la vida y de la gente con la cual interactúan. Se quejan literalmente por todo. Sientes que la vida les juega permanentemente malas pasadas y que tienen una especie de “halo de mala suerte”. Victimismo sutil. No se involucran en lo que hacen ni en las interacciones que tienen. En sus trabajos hacen lo justo y necesario, no se esfuerzan ni un milímetro adicional por hacerlo con entusiasmo y mejor. Con las personas, no generan escucha ni conexión emocional. Sienten que el mundo está en deuda con ellos, que la vida es injusta y por lo tanto, están permanentemente esperando la ayuda de los demás para resolver sus problemas. Sienten que la vida no les otorga oportunidades, que hay gente más talentosa que ellos y creen que éstos han sido premiados de manera especial sin merecerlo, lo que en ellos genera un gran resentimiento. Sienten envidia por el éxito de los demás. Cuando alguien les cuenta de sus proyectos o ideas, esconden un secreto deseo que esas ideas fracasen. No soportan el éxito ajeno y sufren por eso. 

Aunque la mediocridad no es un término en sí peyorativo, pues hace alusión al promedio, a la mayoría de las personas, éstas no quieren ser consideradas de tal modo por su connotación negativa. Y es que este término da cuenta de alguien que no se esfuerza lo suficiente para ser sobresaliente y se conforma con el status quo. Las personas que se encuentran en el promedio de sus grupos de pertenencia, suelen mostrar algunas características comunes, arriba citadas. 

Por lo general rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en a descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Busca parecer correcto, aunque solo sea en palabras, porque sus acciones demuestran lo contrario. 

La mayor parte del tiempo, critica, pero no se atreve, juzga, pero no es capaz, aspira, pero solo envidia, no acciona, esto es lo que sucede con muchas personas que solo se preocupan de errores de los demás y no de sus verdaderas pasiones. Generalmente, un mediocre sufre de varias enfermedades, por lo mismo, por sus conductas negativas hacia los demás que los va deteriorando en su salud individual. A ese tipo de personas, es mejor, irlos dejando solo, que se envenenen con su propio rencor, con su propio veneno, entre más te alejes de ellos es mejor. No vale la pena conservar “amistades” así, porque a largo plazo, el enfermo puedes resultar ser tú y no vale la pena llegar a eso, si en tus manos está evitarlos. ¡Ánimo!

sábado, 20 de junio de 2026

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Pobreza, igual a antivalores…

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES     ANALISTA

20 JUNIO 2026.-Durante mi reciente viaje al país vecino del norte, como persona pensante, pude observar que la mayoría de construcciones, casas particulares, además de ser amplias, son hechas con sencillez, de madera, de materiales reciclados que semejan plástico, Tablaroca, etcétera, pero ninguna tiene protecciones extras, algunas rodeadas de cercas de madera, de alambre, o de plano sin nada, pero tengan o no, son bajas, para cualquiera. No tienen las grandes medidas de seguridad, como podría pensarse siendo un país del primer mundo y la primera potencia económica mundial.

No se niega que haya mucha drogadicción, principalmente entre la raza negra, pero también hay caucásicos y latinos, introducidos en ese cáncer de la actualidad, sin embargo, algo que llama la atención de la gente observadora, que se mezcla entre la mayoría, porque así debe ser, si se trata de conocer las culturas nuevas, no solo es viajar, estar en los lugares exclusivos y creer otra cosa. Llegar a los mejores hoteles que están en los lugares de mejor nivel, salir a comprar a las grandes tiendas, con chofer y/o con auto rentado, etc. Eso no es conocer a fondo un nuevo país, es necesario llegar a los lugares frecuentados por la gente promedio, la que vive y trabaja, eso es lo más importante.

Pese a la drogadicción que se observa, incluso hasta en el transporte público, a los innumerables zombis que se ven en las calles deambulando sin sentido, a la inminente prostitución, hay pocos robos a casa-habitación. Que como ya indiqué, no tienen la mejor protección. ¿Cuál es la diferencia? Pese a que allende la frontera, ¿viven muchos mexicanos?

En cada rincón de nuestro país debemos estar cuidándonos de todos y por todo, porque cualquier descuido puede dar como resultado un robo en nuestro hogar, en este caso, que es el área observada. En las casas debemos colocar protecciones hechas de herrería reforzada, construirlas de los mejores materiales, porque entre más endeble, madera, por ejemplo, más fácil es caer en la estadística de esa clase de delitos. Sin importar el área de ubicación. Los negocios también son abiertos, pese a contar con cortina asegurada por una chapa y candados de seguridad, puertas derribadas, hasta huecos en las paredes, son finos para la maldad, y tampoco ninguna de las áreas se salvan de ello, sean clase baja, media y alta, área rural o urbana, todos sufrimos por igual.

En cambio, allá en los Estados Unidos, no. ¿Por qué?, cual es la diferencia, si solo una frontera nos divide, además de que hay millones de estadounidenses de origen mexicano. Por qué el mexicano es un ladrón en potencia, no importa la edad, no importa la clase social, no importa que sea adicto y/o alcohólico, trabaje o no, estudie o no, y los estadounidenses (caucásicos, negros, latinos, etc.) no. No niego que sí los haya, porque así es la ley de la probabilidad y las estadísticas, pero tristemente, son menos a lo que vivimos aquí todos los días y a cualquier hora.

¿Qué es lo que a los ciudadanos de aquí que cruzan el río Bravo, les sucede, estando allá? Porque es increíble como se transforman estando allá que como eran en el país. Y sobre todo como siguen siendo una vez que regresan. ¿Qué tiene ese gran país, respecto a nosotros? Cultura, leyes de verdad, seguridad, leer, deseos de seguir aprendiendo, etcétera.

Allá la gente, aunque ande ebria, hasta las chanclas, dijeran, drogada, cruzada, zombie, completamente perdida, o como sea que ande, respeta a los demás, principalmente la propiedad que tanto esfuerzo, trabajo y sacrificio cuesta obtenerla, y, además, se respetan ellos mismos. En México, no pasa nada de eso. No hay valores, no hay respeto, no hay neuronas. La gente solo vive porque tiene vida, pero de una forma tan desordenada, desde que se tiene uso de razón, no se les guía, porque sus padres, abuelos o con quienes crece la mayoría, escucha algo, pero mira que hacen todo lo opuesto. Que les dicen no debes mentir, y alguien los va a buscar y los mandan, dile que no estoy (El clásico). Así como se van a aprender los valores morales básicos, si a diario se están violentando con los antivalores. Como pueden creer otra cosa, si piden prestado, fiado y no pagan, al contrario, hasta hablan pestes del que les mató el hambre, si, aunque trabajen, gastan más de lo que ganan, y todo el tiempo están endeudados y creciendo cada día más esa deuda, si no respetan ningún orden, ninguna ley, etcétera.

Además de que, sufren un deterioro en la casa, la mayoría de éstas, rentadas, ups. En el auto, y no lo reparan, ahí andan con eso deshecho, se les funde un foco, no lo cambian, eso y más contribuye a que todo les salga cada vez peor, aunque no  crean en las leyes del éxito, el Universo si observa a cada insignificante ser y como se dice, se nos pone a prueba, administrando, recibiendo, valorando pequeñas cosas y si, lo hacemos bien, se nos van aumentando, y en caso contrario, se van escaseando cada día más (dinero, éxito, bienes, etc.), no es cuestión de magia, mucho menos de brujería como también tristemente la mayoría en eso creen, así como en los horóscopos y en la lotería sin comprar boleto. Estamos mal. Como individuos y como país. Mayoritariamente el mexicano, está urgido de buenas noticias, de triunfos, de éxitos, la prueba es todo el alboroto que arman con los triunfos pírricos de la selección nacional de futbol.

Además, están acostumbrados a mentir en automático en todo y para todo. El dinero que reciben, sea como pago por un servicio prestado o como pareja, lo tratan mal, los billetes los traen todos arrugados, mal doblados, hechos bola, todo eso por supuesto influye para mal de quien lo hace, aunque usted no lo crea.

México es el país donde todo el tiempo, en las carreteras y calles, vemos autos en mal estado, eso mismo observé en los Estados Unidos, pero allá por supuesto son propiedad de compatriotas, los demás los cuidan y si tienen algún incidente, de inmediato los arreglan, no andan con los detalles, circulando, porque saben que además de verse estéticamente pésimos, influye en su riqueza, pero el mexicano reniega de su pobreza todo el tiempo, pero no hace nada por superarla. Así, ni como ayudarlo. Solo es cuestión de observación y lógica. Y tener las suficientes amígdalas para cambiar, si se puede. ¿No crees?

viernes, 19 de junio de 2026

Pocos lo sabemos...

 


EL PRECIO DEL DINERO… 

Semanas atrás, señalé que es el dinero, hoy a manera de continuación, quiero hablar de su valor. 

Probablemente, si pregunto a cualquiera cuánto vale una unidad monetaria de México, contestará asombrado que vale ¡un peso! ¡Cómo va a decir que no! Sin embargo, esta misma persona que está seguro de contestar que un peso vale un peso, estará dispuesto a admitir que un peso de hoy vale mucho menos que un peso de hace diez años. A esto me refiero cuando pregunto el valor del dinero: no a su precio en dinero, sino a su poder adquisitivo. 

Siendo el dinero la unidad de medida de las cosas, puedo expresar el precio de éstas, de una manera sencilla, en términos de dinero. Pero cuando se intenta explicar el precio del dinero, habrá infinitos precios, tantos como cosas. 

Por ello, se prefiere expresar el precio del dinero en términos de un conjunto de todos los bienes o, por lo menos, de un número elevado de ellos. Definimos así el nivel general de precios, que es un número que quiere representar el precio medio de un cierto conjunto de los bienes. 

Resulta obvio que, si el maíz sube su precio en dinero (de 4 a 5 unidades monetarias) bajará el precio del dinero en maíz (de 0.25 a 0.20 kg.). Por tanto, decir que suben los precios es tanto como decir que baja el precio del dinero en términos de bienes. El precio del dinero es, por tanto, la inversa del nivel general de precios: cuando éste –el conjunto de precios—sube, el dinero se deprecia. Por eso se dice que la inflación es una depreciación del dinero, y que en ella el dinero vale cada vez menos. 

Para medirlo se recurre al cálculo de índices de precios. Se disponen de muchos tipos de índices, los más conocidos son el de precios al por mayor, el de precios al detall o coste de la vida y el llamado deflactor implícito del producto nacional (o de la renta nacional). 

La diferencia entre dichos índices viene dada, principalmente, por el conjunto de bienes cuyos precios intenta reflejar el índice. Así, el de precios al por mayor se refiere a las primeras materias, productos semimanufacturados, productos terminados y suministros que compran (al por mayor) las empresas. 

El índice de precios al detall o del coste de la vida pretende medir las variaciones del precio medio del conjunto de productos (bienes alimenticios, vestido, calzado, vivienda y gastos de casa, diversiones, Etc.) que constituyen el presupuesto normal de una familia (lo que es, para ellos, su coste de la vida). El deflactor implícito se refiere al conjunto de bienes que se incluyen en el concepto de producto nacional bruto o de renta nacional, y viene a ser un intermedio entre los dos anteriores. El nombre de deflactor se debe a lo siguiente: el producto nacional (aproximadamente, el valor del conjunto de bienes listos para uso o consumo, producidos en un país en un periodo determinado, casi siempre un año) se suele calcular, lógicamente tomando los precios del año en cuestión. Pero, cuando se compara el producto nacional así obtenido con, por ejemplo, el del año anterior, no se puede saber en qué medida la diferencia se debe a que, efectivamente, el volumen de producción del país ha crecido, y en qué medida lo único que ha pasado es que los precios han subido. 

Los tres índices de precios señalados, no miden, precisamente, el nivel general de precios, pero permiten conocer cómo ha evolucionado. Un índice se representa siempre por comparación con un año base. En años sucesivos, se calcula cuánto han subido los precios de los mismos productos, a los que se les da la misma importancia que tenían en el año base. 

Por lo cual, concluyo que el precio del dinero tiene tres funciones. 1) Como unidad de medida, lo importante es que el dinero sea homogéneo. Es decir: que la misma unidad (un peso) con que un mexicano valora, por ejemplo, su coche al comprarlo, sea la empleada por otro al venderlo. 2) Como medio de cambio o de pago, lo importante, como vimos, es que el dinero sea de aceptación universal: el vendedor del coche estará dispuesto a aceptar pesos a cambio de un coche sólo porque sabe que cualquier otro mexicano estará dispuesto a aceptar esos pesos a cambio de otra cosa. 3) Como depósito de valor, lo importante es que el dinero conserve ese valor; que su precio no se reduzca con el paso del tiempo. 

Lo que en nuestro país, es imposible que el dinero pierda su valor, debido a las fallidas políticas económicas empleadas por los gobernantes. 

·       Analista.

jueves, 18 de junio de 2026

Es correcto...

 


El poder y la responsabilidad. 

Un encumbrado asigna poder a otros cuando les aporta una clara comprensión de las responsabilidades de la tarea. Las responsabilidades de la tarea definen la labor que la persona debe realizar para llegar al éxito. Un poderoso ejerce más poder para realizar sus propios objetivos cuando la gente que trabaja para él sabe lo que debe hacer a fin de tener éxito. 

El primer paso, y quizás el más importante que se puede dar para asignar poder a la gente es explicarle lo que debe hacer. Obtendrá éxito si plantean claramente a la gente lo que se espera de ella. 

¿Parece sencillo? Por supuesto, se afirma que la gente a cargo sabe cuáles son sus tareas. Lo sabía antes de que lo emplease. 

Si reflexionas acerca de la carrera que tú mismo emprendiste, amable lector, tal vez adviertas la necesidad de meditar con un poco más de cuidado sobre esta cuestión. ¿Cuántas veces te encontraste en aprietos porque tu concepto de lo que debías hacer era diferente del concepto que tu jefe tenía respecto del mismo asunto? La actuación impecable que tu tenías de nada servía, por la sencilla razón de que no era la actitud que el jefe estaba buscando. O tal vez fuiste censurado porque no atinaste a hacer algo y no lo hiciste por el simple motivo de que no sabías desde el principio que esa tarea correspondía a tu responsabilidad. 

Cuando no se tiene un concepto claro de las responsabilidades, es frecuente que haya confusión. Se pierde tiempo y se malgasta energía en la tarea de adivinar lo que desea el jefe, y te preguntas si estás actuando como corresponde. Si no hay una definición clara de la responsabilidad, las personas son como naves sin brújula perdidas en el mar.    

Los defensores del estilo administrativo de laissez faire pueden argüir que la definición clara de las responsabilidades inhibe la capacidad creadora y sofoca la iniciativa. Con esta actitud, la de proporcionar a la gente escasa orientación, o ninguna en absoluto, creen que están promoviendo un espíritu de iniciativa. Aunque est5e estilo administrativo puede ser eficaz en ciertas situaciones, la mayoría de la gente necesita que se le fijen límites, y se le ofrezca una descripción muy clara de la tarea. De lo contrario, colmarán los huecos inventándose su propia tarea o modificándola para acomodarla a sus propósitos particulares. 

La escasez de estructura impide que la gente utilice eficazmente su poder. Gracias a esta definición clara de sus responsabilidades, las personas pueden concentrar todas sus energías en la ejecución de la tarea, en lugar de preguntarse en qué consiste esta, o en vez de trabajar en actividades inapropiadas. Cuanto más concentran sus esfuerzos, disponen de mayor poder para alcanzar el éxito. 

No es suficiente que la gente sepa lo que debe hacer; también es necesario que sepan por qué lo hacen. Todos deben estar en condiciones de percibir la correlación entre las responsabilidades de su cargo y las metas y los objetivos de su área y de la empresa. Si no se cumplen estas condiciones, las responsabilidades que se les exige afrontar son nada más que una lista de actividades sin sentido. 

A pesar de que hoy se habla mucho de la decadencia de la ética del trabajo, la mayoría de la gente desea ser parte de algo más importante que ella misma. La generalidad de las personas desea realizar un aporte, quieren crear algo diferente. Por supuesto, este deseo tal vez se manifieste de manera muy evidente. Como han padecido durante años a manos de jefes incompetentes, muchas personas con el tiempo ya no experimentan ese deseo, o por lo menos así lo demuestran. El jefe sensato sabe que el deseo persiste; sólo que está adormecido. Su tarea es reavivarlo. 

Una de las tragedias de nuestro complejo ámbito laboral es que muchas personas no tienen la sensación de que están realizando un aporte. Buena cantidad de tareas aparecen divididas en pequeños fragmentos, y se asigna cada fragmento a un trabajador como labor exclusiva.   

El resultado es que muchas personas tienen imprecisa idea, o no tienen ninguna en absoluto, acerca de lo que están contribuyendo al producto final y al orden social en su conjunto. No puede extrañar que muchas personas trabajen casi exclusivamente por dinero, y sin embargo se sientan desdichadas no importa cuál sea el monto de su retribución. 

Se necesita algo más que el cheque del sueldo para lograr que una persona experimente un sentimiento de poder y desarrolle su potencial. Esa persona debe estar en condiciones de percibir de qué modo su labor, grande o pequeña, contribuye a los objetivos del área, la empresa, o la sociedad. Una persona debe tener conciencia del propósito perseguido, si se quiere que experimente un sentimiento de poder. ¡Ánimo!