jueves, 5 de marzo de 2026

Aunque no lo creas...

 


Delincuente senil. 

La conducta agresiva del anciano puede estar motivada por la angustia que experimenta en el proceso de envejecimiento, es decir, por la situación conflictiva que provocan las limitaciones de sus actividades, las relaciones de dependencia familiar, la angustia ante una muerte cercana, los sentimientos de soledad y el aislamiento que conducen al anciano a recurrir al empleo de mecanismos defensivos de carácter patológico. 

Se observan una serie de características en los delitos realizados por los ancianos, especialmente predominan los delitos contra las personas existiendo gran contraste en relación con los otros delitos. Los delitos contra las personas que más frecuentemente se cometen son: homicidios delitos sexuales (violación o intento de violación). Estos datos concuerdan con otras investigaciones realizadas en las que se señala que el delito típico de la ancianidad es contra las personas. 

Cabe preguntarse qué le sucede a un individuo que no tiene antecedentes penales o policiales y que comete un delito en la vejez. Es evidente que esto debe relacionarse con toda su historia clínica, con su estructura familiar y social, con las necesidades internas y externas, porque la conducta delictiva surge como una defensa a una situación conflictiva para el individuo, frente a una desorganización de la personalidad y a una amenaza de seguridad (sea social o sicológica). 

Pensamos que toda la problemática debida a los procesos de envejecimiento llevan a situaciones de agresividad, por lo general de tipo verbal, pero cuando las defensas no están debidamente estructuradas estos impulsos llegan a ser antisociales. 

En todos los delitos cometidos por los ancianos existe una relación de conocimientos con la víctima; por lo general es una relación estrecha, de tipo familiar. Encontramos que son personalidades desconfiadas, con tendencia a controlar a su medio, en especial familiar a través de mecanismos obsesivos-compulsivos, que son característicos de conductas agresivas que llevan al homicidio. Es posible que el anciano que se siente marginado, disminuido en sus capacidades y actividades compense este sentimiento de minusvalía con un acto de brutal destrucción como es el homicidio. Los problemas de alcoholismo, tan frecuentes en nuestra cultura, son elementos que coadyuvan en la conducta impulsiva y destructiva. 

El deterioro de la personalidad se proyecta en las ideas y valores morales distorsionados de desinhibición ante las conductas de carácter sexual, especialmente con niños; y los trastornos patológicos en la esfera afectiva, los sentimientos de soledad y, el aislamiento que se manifiesta en las tendencias hacia una relación masoquista o por el contrario sádica. 

Entre los delitos se ha observado un número significativo de incesto. 

En el análisis de los delitos de incesto se observan características mágicas y primitivas que invaden toda la estructura familiar, en este caso la patología de tipo familiar emerge a través de las relaciones padre-hija. 

La impudicia con niños es una conducta que realizan casi exclusivamente los individuos de sexo masculino, y es un delito típico de la ancianidad. Entre los aspectos significativos de esta conducta debe mencionarse la demencia senil en sus diversos grados. La realizan aquellos ancianos a quienes les es difícil conseguir una pareja y buscan a un niño o a un adolescente. En los delitos de violación o intento de violación realizados con niños, se observan casos de demencia senil, son individuos solos, sin una pareja adulta, por su problemática afectiva, pero además porque al no tener núcleo familiar carecen de una persona que controle sus conductas. 

Por último, en relación a los delitos de robo, éstos deben interpretarse como robos por necesidad, lo realizan ancianos deambulantes, mendigos, quienes carecen de toda protección familiar y social. Los delitos contra la salud, aquí se habla de la adicción a la marihuana, por lo general son personas que ya presentaban antecedentes de drogadicción.   

El suicidio es también frecuente en la ancianidad debido principalmente a los cuadros depresivos que caracterizan la vejez. Asimismo cabría mencionar los “accidentes” y los intentos de suicidio, por ejemplo: asfixia por el gas, quemaduras, negativa a comer, dejar de respirar, etc. 

Las fugas y vagabundeo es una conducta que se observa con cierta frecuencia, especialmente a consecuencia de la falta de un núcleo familiar o por la conflictiva de marginación de que es objeto el anciano. 

Es evidente que el delito cometido por un anciano es una consecuencia del abandono en el que se encuentra por nuestra sociedad y en la medida que se atienda su problemática individual, familiar y social, disminuirán las conductas delictivas en esta etapa de la vida. 

Pero esta situación no es simple sino que implica una gran complejidad estudiar e intentar analizar una conducta de estrés y conflictiva que margina aun más al anciano y le plantea la convivencia en la cárcel, con individuos que presentan valores distorsionados moral y socialmente. 

Desde el punto individual cabe el planteamiento: ¿Qué ha sucedido en la personalidad de este individuo que transgredió la moral social establecida? Desde el punto de vista social: ¿Qué sucede en la estructura social familiar, en las instituciones para que un anciano realice un delito? Sabemos que en esta edad ya no son conductas impulsivas sino conductas de desinhibición moral que le permiten la proyección a nivel concreto de una conducta destructiva. Si sucede esto es porque los aspectos asistenciales y de control hacia el anciano que presenta una problemática de agresividad han fallado. Y continuando en este nivel de análisis también cabe pensar que el anciano es el emergente de una estructura familiar con características patológicas. La familia presiona al anciano hacia un comportamiento antisocial; la carencia de afecto, de asistencia de protección lo conducen a una situación de marginación. Seamos empáticos con ellos. ¡Nos necesitan!

miércoles, 4 de marzo de 2026

abundan esos parásitos...

 

Delincuencia sin violencia.

Quiero aprovechar el espacio para hablar de un tipo de delincuencia que no te lastima, no te marca pero, sin lugar a dudas es más peligrosa, porque los que la utilizan son mayoría y los puedes encontrar, hasta en tu propia casa, en tu familia, amigos, colegas, vecinos, compañeros de trabajo o actividad, conocidos, etcétera, y por consiguiente, al paso del tiempo te afecta más, principalmente en tu patrimonio. 

El chantaje o el arte de manipular, sin duda puede ser una de las estrategias más utilizadas, para conseguir lo que se quiere con el mínimo esfuerzo, incluido el tema sexual. 

Lo más difícil es que no estás del todo consciente del daño que te está causando. Inconscientemente te encuentras enganchado a estos individuos, debido a que están alimentando ciertas heridas emocionales de tu infancia: miedo al abandono, necesidad de afecto y aprobación, miedo al enojo del otro, baja autoestima y responsabilidad por la vida de los demás.

El chantaje es una forma de manipulación muy poderosa, un abuso sicológico en la cual personas afectivamente cercanas nos amenazan, directa o indirectamente, con castigarnos de alguna manera si no hacemos lo que ellos quieren. Utilizan los sentimientos como la principal arma. 

El chantajista sabe cuánto valoramos la relación que nos une a él. Conoce nuestros puntos débiles. A menudo está enterado de nuestros secretos más profundos. Al saber que queremos su amor y su aprobación, nos amenazan con privarnos de uno o de otra o nos hacen sentir que debemos ganarlos. 

Entre las estrategias más conocidas: hacerte sentir culpable y halagarte si haces lo que él quiere. 

Pueden dividirse en: 

Castigadores silenciosos: El sujeto utiliza la amenaza, enojos e insultos como una forma de generar miedo. Ante estos arranques te paralizas, sometes y  te encierras en una situación estresante y tensa por lo que cedes rápidamente. 

Auto castigadores: Su carta más fuerte es la de hacerse daño o herirse a sí mismo. Te vuelves totalmente responsable y te culpas de cualquier cosa que hace. Cedes a cualquier situación, aunque no estás de acuerdo y lo proteges de su necesidad de afecto, dependencia emocional y de su falta de responsabilidad y amor a la vida. 

Víctimas de la relación: El eterno drama  les da un sello a su personalidad. Su manera de manipular es amenazando a la gente con el sufrimiento y desconsuelo que ellos van a tener si no se hace lo que quiere. 

Seductores por naturaleza: Seguramente algunos se escudan en ofrecerte dinero, lujos o viajes a cambio de que se haga lo que él quiera. Detrás de esta máscara hay una terrible inseguridad, falta de confianza y baja autoestima. La única forma de tenerte segura y controlada es a través de lo material. Son los menos, pero los hay. 

Esto es como generalmente actúan esos individuos, y aunque no los conozcas, se te acercan, comienzan por alabarte, por hacerte creer en cualidades que no posees y así conforme avanza la charla y sobretodo, que tú lo permitas, termina envolviéndote, si eres débil, en lo que él desea obtener de ti, principalmente favores de tipo económico, un préstamo, una dádiva, una recomendación para que un tercero haga algo por ellos y pocas, muy pocas veces, un empleo, porque este tipo de gente es floja, no le gusta trabajar, obtienen lo que necesitan para vivir ellos y su familia, mediante el embuste y el engaño. 

Si de tajo rompes sus intenciones y no los dejas continuar, se van vociferando en contra tuya, pero está bien, al fin que no los conoces y aunque los conozcas, es mejor de una vez, evitar estrés y enojos futuros, porque si los ayudas una vez, es un cuento de nunca acabar, porque aunque queden mal, carecen de la mínima vergüenza y con total cinismo, al poco tiempo, vuelven a pedirte favores y se convierte en un círculo sin fin, salvo que tu decidas romperlo, negándote a seguir cayendo en sus redes. 

Así que, estimado lector, evítate una desilusión, perdiendo bienes, dinero y más, apoyando a estos delincuentes que actúan sin violencia, pero que de poco en poco, se van apoderando de tu patrimonio, recuerda que cada quien tiene lo que se merece, y a los que ves pobres, que nunca tienen dinero y cuando lo tienen no les alcanza para mucho, merecen estar así porque han sembrado eso durante el tiempo que tienen de vida, no pueden ser prósperos y felices, si siempre han sembrado chantaje, mentiras y manipulación. Aléjate de ellos, nadie te va a castigar por no ayudar a tu prójimo y menos cuando son unos verdaderos delincuentes sin violencia.

martes, 3 de marzo de 2026

Así las cosas en México...

 


Delincuencia mexicana. 

Dice la filosofía popular: después del niño ahogado, quieren tapar el pozo y esto se aplica perfectamente al tema de hoy. 

Las malas mañas se aprenden, principalmente, en la casa, en la calle solo se van perfeccionando. Porque, aunque a muchos les duela escucharlo, es la verdad. 

¿Quieres tener un hijo delincuente? No le pongas límites a sus acciones, no le impongas tareas diarias y obligaciones periódicas, no lo cuides, no lo vigiles, déjalo entrar y salir a tu casa a la hora que él quiera y no cuando tú lo permitas, justifica todo lo malo que hace, no lo obligues a asistir a la escuela, si no tiene dinero y trae artículos caros no le preguntes como los obtuvo, etc. 

Estas son algunas de las acciones que muchos padres hacen en perjuicio de sus hijos, aunque claro, hay muchos que son delincuentes y solo esperan a que sus hijos vayan creciendo para introducirlos al mundo delincuencial. Esto es, unos los convierten por omisión y otros con perfecta convicción. 

Como he señalado en otras entregas, México, no es un ejemplo a nivel mundial de algo positivo, al contrario, somos vistos como lo que por una minoría cada vez mayor, se hace, los faltos de respeto hacia los demás, los que no reciclamos, los que no protegemos el medio ambiente, ladrones, corruptos, timadores, etc. 

El mexicano es proclive a repetir las conductas negativas, cuando alguien hace algo indebido, por ejemplo, pasarse el alto del semáforo, los demás que lo vieron hacer eso, también lo hacen. Y así cualquier acción negativa, por simple o grave que ésta sea. No hay respeto hacia ellos mismos, mucho menos lo hay para los demás. En cambio, las buenas acciones, no las repiten, solo las hacen cuando alguien los está viendo, principalmente los medios de comunicación, pero cuando no hay reflectores, pocos, muy pocos en verdad lo hacemos. 

Ya he señalado, todos nos beneficiaríamos haciendo las cosas correctamente, ahorraríamos tiempo, dinero y evitaríamos deterioros en nuestra salud, porque una acción estúpida que alguien hace, aunque sea insignificante, molesta a alguien, aunque está claro que los idiotas que lo hacen, al no tener conciencia de sus actos, no tienen alguna reacción, salvo cuando sale otro más imbécil que ellos. 

Lo mismo sucede con los delincuentes, con la creación de las Comisiones de los Derechos Humanos, han aumentado en número y peligrosidad, porque ya hasta saben cómo pueden salir, cuanto necesitan dar a las autoridades, etc. las mayorías, nos hemos convertido en rehenes de las minorías, con la complacencia de las autoridades que ocupan un espacio público para obtener jugosas ganancias y grandes dividendos, porque ya aprendieron que quien hace mal las cosas, tiene que soltar dinero, en pequeñas, medianas y grandes cantidades para librar la cárcel. Convirtiéndose en cómplices de los delincuentes, resultando más peligrosos, porque a cualquiera que llega a sus manos, ya quieren sacarle dinero.

Los delincuentes y sus familias, cuando caen en manos de un servidor público con verdadera vocación, escasos, pero los hay, inventan todos los pretextos inimaginables para intentar sacar de la cárcel a sus “angelitos”, algunos con recomendaciones de Derechos Humanos salen, otros con la ayuda de un profesional del derecho corrupto como ellos, también, y los que por fin son juzgados por la autoridad, tienen que pasar algún tiempo recluidos en un penal local o federal, según sea el caso. Pero salen antes de cumplir su condena, porque hay beneficios penitenciarios que los protegen. En fin, así es la justicia mexicana, se mueve en razón de la cantidad de dinero que se exhiba y no con base en argumentos jurídicos. Muchos conocemos a presuntos abogados, que en realidad son conocidos como coyotes, que jamás pisaron un aula universitaria, pero que en base a las influencias y contactos tejidos en la clandestinidad con las autoridades correspondientes, logran liberar a delincuentes, antes de pisar algún reclusorio. 

En qué momento, se perdieron los valores que hace algunos años aun existían, ese famoso temor a Dios mencionado por las abuelas, la disciplina que se aplicaba en los hogares mexicanos que tan buenos resultados aportó, donde quedó todo eso. Padres de la actualidad que son personas de bien, tienen hijos delincuentes, nietos. El tejido social, está resquebrajado y si hay un verdadero interés de los gobernantes, por regresar a lo que se era antes, pasará mucho tiempo para lograrlo, pero si no lo hay, esto estará cada día peor. Aunque está claro que si cada uno actuamos en base a los principios rectos y de legalidad, esto puede mejorar, la realidad es que cada día hay más gente que repite las conductas negativas que conducen a la delincuencia, porque aunque muchos digan que no es cierto, si lo es, porque hasta el hecho de pasarse un alto, puede causar un accidente de lamentables consecuencias, y eso a quien lo provoca lo convierte en delincuente, porque la definición general de este es: autor de una infracción, es decir de cualquier acto previsto y castigado por la ley y sus reglamentos, pero el mexicano prefiere la comodidad que el esfuerzo. Y así amable lector, no se puede.

lunes, 2 de marzo de 2026

Efectivamente, así es...

 


Defender lo indefendible.
 

Desde meses atrás que se mencionó por el presidente de la República, la necesidad, según él, de reformar el Instituto Nacional Electoral (INE), los partidos de oposición, si así se les puede llamar, porque tal parece que son los comparsas del gobierno en turno, los intelectuales, los periodistas contrarios a la mal llamada cuarta transformación, hasta miembros de la iglesia católica, que aun sigue siendo mayoría en este país, comenzaron a rasgarse las vestiduras, defendiendo a esa institución, encargada de organizar las elecciones federales (Presidente, senadores y diputados federales), señalando un sinfín de argumentos que, según ellos, no merecen la desaparición del mismo. 

Así pasaron algunos meses, donde nos entretuvieron manipulados con otras reformas y argucias políticas, donde el PRI se unió al PAN, PRD y PMC, en algunas que de por sí ya estaban muertas, como la llamada reforma eléctrica, votando en contra de la misma, pero que en realidad, quien ordenó su cancelación fue el gobierno estadounidense, aquí solo sirvió para que el presidente y sus testaferros morenos, acusaran de traidores a la patria a los legisladores de esos cuatro partidos políticos, y todo ese espectáculo que ocurre cada sexenio, cada legislatura y cada vez que nos intentan marear con lo que no vale la pena, mientras ellos modifican lo que les conviene, y donde no hacen ningún aspaviento en ello. 

Ahora, cuando se quiso pasar la Guardia Nacional, que fue creada en este sexenio, al mando directo de los militares, así como de que el ejército y derivados permanezcan en las calles haciendo labores de vigilancia y protección de la ciudadanía hasta el año 2028, necesitaban de los votos del PRI en ambas cámaras (senadores y diputados federales), porque es una reforma constitucional y se requiere de la mayoría calificada de ambas cámaras, es decir las dos terceras partes de los diputados y senadores presentes en la sesión en la que se realice la votación, pero como habrás observado en los noticieros nacionales, de radio y televisión mexicanos, en las redes sociales, en los blogs y paginas de internet de periodistas y seudo informantes que ahora abundan por doquier, la gobernadora de Campeche, la golpeadora oficial del presidente y poseedora de innumerables cirugías estéticas, que en lugar de beneficiarla, cada día se ve peor, Layda Sansores, creó por internet, un programa llamado La noche del jaguar, ahí cada martes que se transmite, comenzó a sacar audios del presidente nacional del PRI, el malogrado Alejandro “Alito” Moreno, que para la opinión pública y manipulada, lo fue mermando en su credibilidad, a tal grado que pactó con el gobierno federal en turno, para la reforma de la guardia nacional, salvo un diputado, del estado de Veracruz que votó en contra y una diputada del Estado de México, que se abstuvo que finalmente, es voto a favor, así como los tres senadores más representativos: Miguel Ángel Osorio Chong, Beatriz Paredes Rangel y Adriana Ruiz Massieu Salinas, hicieron lo mismo, pero con esa intención, porque ya sobraban sus votos, y así quedan bien con la ciudadanía que rechaza tal llamada militarización.    

Por otro lado, dos senadores del PRD, también se fueron del lado del gobierno, uno para defenderse él, Miguel Ángel Mancera, que fue el Jefe de gobierno de la CDMX anterior y el otro, el senador michoacano Antonio García Conejo, por cuidar la espalda de su hermano, el ex gobernador del Estado. Que de todas formas, a ninguno de los dos les iba a pasar nada, porque recuerda amable lector, que vivimos en un Sistema político, donde todos son la misma basura, donde se protegen entre ellos, pero se utilizan las piezas para cuando se necesitan, y como todos tienen enormes colas de corrupción y delitos patrimoniales, están supeditados a moverse según el son que les toquen, y nadie dice nada, mucho menos pasa algo. Salvo honrosas excepciones, de políticos que están o han estado presos, pero cargados de riquezas que siguen disfrutando sus familias. Pero esa es otra historia. 

Retomando el tema que menciono, el día dos, feriado como de todos santos, en los noticieros nacionales, salió a la luz, después de tantas defensas al INE, sobretodo en las redes sociales, además de que están convocando a una marcha para finales de este mes de noviembre, para que se pronuncie la mayor cantidad de ciudadanos de todos los sectores y estratos sociales, en pro de evitar la desaparición de esa institución, los resultados de una encuesta realizada en septiembre por el propio instituto, a cuatrocientos números telefónicos del país, donde solito el INE, se está dando un balazo en el pie, porque en términos generales ocho o nueve de cada diez consultados o encuestados, están de acuerdo con la reforma electoral que pretende el presidente de la República, con esto se cae cualquier defensa electoral, pero también con esto, se comprueba una vez más, que el Sistema manipula todo a su antojo, que es mentira que hay organismos autónomos, funcionarios o servidores públicos de cualquier dependencia de éstas, que actúan conforme a su criterio, y libre albedrío, que sus decisiones son personales y apegadas a derecho. Y no importa comprobar si fue realizada o no, lo cierto es el nivel de manipulación al que estamos expuestos todos los ciudadanos, los políticos juegan con nosotros a su antojo y siempre en beneficio de sus grupos, jamás en beneficio de la población, pero los corifeos oficialistas, utilizan cualquier espacio para engañar, manipular y persuadir, torciendo a voluntad, las filias y fobias de la mayoría para X o Y acción, proyecto o programa de gobierno. Como la gente es floja para lo propio, con mayor razón para comprobar lo que perjudica o beneficia a la mayoría, por eso se es presa fácil de lo que conviene a los poderosos durante su periodo de gobierno. 

Así que inteligente lector, deja de preocuparte por el INE y su suerte, lo que va a ocurrir con él, ya lo tienen debidamente planeado, los milagros en la política no existen, no hay mártires, ni victimarios, solamente víctimas que somos los gobernados de a pie, los normales que no vivimos del presupuesto gubernamental, ni tenemos ningún tipo de privilegios, simplemente tenemos lo que cada uno desde su trinchera, hacemos para vivir mejor. Sonríe.  

domingo, 1 de marzo de 2026

Efectivamente...

 


DECISIONES 

En la vida hay que tomar decisiones. A veces resulta fácil hacerlo, a veces no. Las decisiones sin ser buenas o malas, simplemente dan distintos resultados. 

Que difícil puede resultar tomar una decisión en cuestión laboral. Estar entre el querer y el deber no resulta nada grato. 

Cuando se consigue un empleo donde la persona realizará las actividades que más le apasionan pero no se está a gusto con el ambiente de trabajo o con las condiciones laborales resulta delicado decidir pues las oportunidades de empleo son escasas. 

Cuando se consigue un empleo donde se desempeñarán otras actividades que no son del total agrado de la persona pero las condiciones de trabajo son buenas resulta difícil decidir por la misma razón. 

Cuando se consigue un trabajo que no gusta y donde no se da una buena paga pero que se tiene que tomar porque se está pasando por una situación económica difícil o porque se tiene un compromiso con padres, hermanos, familia o hijos la decisión puede resultar obvia. 

Y es aquí donde la persona debe de tener muy claras sus prioridades y jerarquizarlas. 

Cada individuo tiene distintas historias, distintas metas, distintas aficiones, distintos intereses. Y ante una misma situación cada persona reacciona de diferente forma. 

La situación de desempleo es grave. 

Las condiciones laborales en la mayoría de las empresas no son buenas pues se ofrecen salarios bajos, prestaciones mínimas o nulas, jornadas de trabajo excesivas, en fin. 

Aunado a esto, la situación en cuando al desarrollo profesional de cada individuo tampoco puede calificarse como buena puesto que muchos de ellos toman cualquier empleo haciendo a un lado sus intereses y gustos personales, algunos incluso pasando años en el empleo. 

Hace falta que cada persona defina sus intereses y que piense en qué quiere trabajar, cómo desea vivir, en qué piensa invertir muchas horas de su vida. 

La decisión entre el deber y el querer en materia laboral es muy importante. La mayoría de la gente pasa gran parte del tiempo en su lugar de trabajo. La mayoría de la gente busca realizarse con él. La mayoría de la gente busca trascender. 

¿Usted qué quiere? Es una buena pregunta para reflexionar, hágalo, seguramente le servirá y le ayudará a tomar decisiones. 

sábado, 28 de febrero de 2026

Publicación...

 

Sexo bien pagado…

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES      ANALISTA

28 feb. 2026.-Quiero aprovechar el espacio para tratar un tema, relacionado con el operativo ocurrido el domingo, a propósito de el tema que se ha mencionado insistentemente, sin que se demuestre la verdad.

A lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres han derrumbado imperios, emperadores, reyes, políticos y simples mortales, pero no hemos aprendido la lección y siguen cayendo encumbrados por culpa, directa o indirecta, de las tiernas y dulces mujeres. ¿Ya aprendimos la lección?

Los cinco errores más comunes en las citas: 

  1. Salir con alguien para tener sexo. Citas por lujuria. Si solo buscas el cuerpo, pierdes la partida. Los hombres con alto valor sexual salen por la onda y el cuerpo.

Cuando te dejas llevar por la lujuria, te vuelves esclavo de su belleza y ella te pierde el respeto al instante. 

  1. Estar demasiado disponible. Si estas disponible las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, eres un producto.

La escasez crea valor. Si no se pregunta ¿dónde estás? No te perseguirá. 

  1. Lidiar con el dinero. Invitarla a cenar y regalarle regalos costosos para convencerla de que te quiere es la mejor jugada de un buen chico, un hombre.

Estás pagando por su tiempo, porque crees que tu presencia no es suficiente. 

  1. Buscar validación. Preguntarle “¿te gusto?” o “¿en qué punto estamos?” es una sentencia de muerte.

La estás obligando a ser la líder.

Las mujeres quieren rendirse a tu realidad, no brindarte seguridad emocional. 

  1. Ser malo en la cama. Este es el asesino silencioso de las relaciones.

Si eres una máquina que aguanta horas sin excitarla, eres una carga.

La mayoría de los hombres se centran en la mecánica e ignoran su mente.

En el caso que nos ocupa, no es difícil deducir, cuál era la realidad, quizás las mujeres iban obligadas y después recibían una jugosa compensación por sus servicios sexuales, pero jamás lo hacían con agrado, mucho menos con cariño ni siquiera fidelidad y secrecía. Y ahí están los tristes resultados.

Por otro lado, están las siete señales de que las mujeres no van en serio y que solo te usan.

La mayoría de los hombres no son rechazados de plano. Se van agotando poco a poco por una mujer que nunca los vio como algo más que una opción, de tipo económico, principalmente. 

  1. Solo te contacta cuando necesita $ algo. Observa el patrón: te envía mensajes cuando necesita que la lleven, quiere que le paguen la cena, necesita apoyo emocional (algo muy raro, pero sucede) o quiere atención.

Pero cuando necesitas algo o simplemente quieres hablar, de repente está ocupada o responde con poco esfuerzo. 

  1. Te mantiene oculto en su círculo social. Llevan semanas, meses o incluso años hablando, pero no conoces a sus amigos ni a su familia.

No publica tu nombre en redes sociales ni te menciona con nadie en su vida. Eres su secreto porque mantiene abiertas las opciones. 

  1. Es imprecisa sobre su disponibilidad y planes. No se compromete con citas por adelantado, siempre dice “tal vez” o “ya veremos” y cancela a última hora con frecuencia.

Pero, por alguna razón, siempre tiene tiempo para otras personas y actividades. No eres una prioridad, eres una opción alternativa $. 

  1. Solo sales con ella cuando ella lo desea. Ella decide cuándo se ven, adónde van, qué hacen y por cuánto tiempo. Si le sugieres planes que no le convienen o no le benefician, de repente no está disponible.

La relación solo existe cuando le conviene. 

  1. Espera que pagues todo. Nunca ofrece dividir la cuenta, nunca te compra nada a cambio, se cree con derecho a tu dinero y recursos.

Pide artículos caros cuando pagas, pero está en la ruina cuando le toca a ella. Eres una billetera abierta y sin fondo. 

  1. No para de mencionar a otros hombres de tu entorno. Sigue mencionando a amigos, ex novios, hombres que le coquetean o que le resultan atractivos.

Esto te mantiene competitivo e inseguro mientras ella evalúa tu reacción. Te está poniendo, constantemente, a prueba. 

  1. Solo muestra cariño físico cuando quiere algo. Es distante y fría la mayor parte del tiempo, pero de repente se vuelve cariñosa y tierna justo antes de pedir favores y/o dinero.

El afecto es transaccional: te manipulan con atención física.

Así es el diario vivir de hombres y mujeres, unos buscando cariño dando de billetizas, regalos jugosos y espectaculares y otras, haciendo todo por dinero y beneficios propios, sin importar traicionar. ¿Qué podemos esperar?

viernes, 27 de febrero de 2026

Y tú, ¿Qué haces?

 


¿DECIDES LO CORRECTO O LO CONVENIENTE?

Cuantas veces a la hora de tomar decisiones, de hacer un trabajo, de valorar lo que debemos hacer, dudamos y nos acomodamos más al qué dirán, a lo que pensarán los demás de mi persona, a las cosas que alegren el ego de los demás, a ser en realidad nosotros mismos.

Vamos con otra propiedad que debe cumplir toda decisión y cuyo conocimiento nos ayudará tomar decisiones eficaces.

A la hora de decidir hay que empezar considerando dónde está el bien, lo que es lo correcto, antes que estimar lo aceptable o quién está en lo cierto. La razón es que al final habrá que alcanzar un compromiso y si uno no conoce aquello que satisface las especificaciones y condicionantes, no es posible distinguir entre el compromiso adecuado y el equivocado.

En efecto hay dos tipos de compromisos. El primero caracterizado por la expresión “más vale pan y ensalada que no comer nada”. El segundo se corresponde con el juicio de Salomón y el reconocimiento de que quedarse con medio hijo es peor que renunciar a tenerlo. En el primer caso se cumplen los requisitos implícitos que condicionan la decisión (algo de comida, aunque sencilla, nos sostiene en la vida) mientras que en el segundo caso no (quedarse con medio niño es negarle la vida).

En el proceso de toma de decisiones, es inútil preocuparse por discernir aquello que sería más aceptable, lo que no herirá susceptibilidades, para tratar así de evitar enfrentamientos. Es una pérdida de tiempo: la mayoría de las cosas por las que nos preocupamos nunca acaban teniendo lugar; y aquello que desdeñábamos por insignificante de repente se vuelve un obstáculo infranqueable.

De modo que a la hora de decidir, por norma, hemos de tener siempre en cuenta lo importante, sin detenernos en considerar lo que parecería más admisible. O de otro modo nunca tomaremos una decisión eficaz y mucho menos, correcta.

Nadie dijo que dirigir fuera cómodo…

Actuar correctamente no significa hacer lo que nos conviene. Estamos presionados por las reglas sociales, las normas internas con las que hemos funcionado desde la infancia y los criterios morales que han presidido nuestra vida desde siempre. Nos cuesta mucho entrar en ellos. Nuestra infancia es un camino tortuoso entre la normativa que la sociedad nos reclama y el deseo de libertad y espontaneidad con el que nacemos. Y si parece que los primeros años de escolarización logran aminorar estas actitudes, la adolescencia se vuelve a presentar como un período indómito en el que de nuevo queremos afirmarnos contra el resto. Pero la entrada en las pautas, reglamentaciones, modos y maneras del grupo al que pertenecemos es imparable. Todo ello nos lleva a mantener una idea de “corrección” que, a veces, supera lo que a nosotros mismos nos interesa o nos conviene. Incluso también es cierto que lo que una época, grupo o estamento establece como norma solamente es válido en un momento histórico concreto porque estamos cansados de ver cómo todo cambia y lo que hoy es punible y criticable, mañana es absolutamente valioso y aceptado.

Lo que nos conviene, aquello que sentimos en el interior que es el camino de nuestra “corrección”, la norma que sale del corazón…es la que hay que seguir. La sabiduría es un estado de conciencia al que se llega a fuerza de amar el esfuerzo de vivir en coherencia con nosotros mismos. Hay que aplicar lo que uno aprende a través del dolor, fundamentalmente, porque se aprende mucho más con los errores y fracasos que con las alegrías y el bienestar. Hay que ser inteligentes para gestionar la vida propia. Hay que poner el corazón para poder vivirla con plenitud. Y a partir de ahí…poco importan las normas, de poco valen las críticas y de menos aún, los prejuicios. Si uno está bien consigo mismo, está seguro de no hacer daño intencionado a nadie y cree en aquello por lo que lucha podemos asegurar que no habrá barreras que no puedan superarse, ni caminos que no sean transitables, ni impedimentos que no se conviertan en objetivos conquistables. A partir de ahí, estaremos con el mejor defensor de nosotros mismos pero sobre todo, con la persona que más nos cuida y nos protege, la que tiene al final de su brazo, la mejor ayuda.

Hacer lo correcto no siempre es fácil ni conveniente, que hay que hacer entonces ante esta disyuntiva, pero haciendo lo correcto tiene el mayor impacto en los demás como nos dispusimos a vivir un ejemplo de nuestra fe en Dios.

Lo correcto y lo incorrecto forman una fuente común de disputa y lucha. Esto se relaciona muy de cerca con los actos hostiles y ocultaciones y con la secuencia del acto hostil-motivador.

El esfuerzo por tener razón es el último esfuerzo consciente de un individuo de su extinción. “Yo tengo razón y ellos están equivocados” es el concepto más bajo que puede formular una persona inconsciente.

Lo que es correcto y lo que es incorrecto no es necesariamente definible para todo el mundo. Esto varía de acuerdo a los códigos morales y disciplinas existentes, a pesar de que se les usaba como prueba de “cordura” en jurisprudencia, no se basaban en hechos, sólo en la opinión.

Un acto hostil no es sólo dañar a alguien o a algo: un acto hostil es un acto de omisión o comisión que hace el menor bien al menor número de personas o áreas de la vida, o el mayor daño al mayor número de personas o áreas de la vida. Esto incluiría la propia familia, el grupo o equipo propio y la humanidad como un todo.

Por lo tanto, una acción incorrecta lo es, al grado en que daña al mayor número. Una acción correcta lo es, al grado en que beneficia al mayor número.

Muchas personas piensan que una acción es un acto hostil sólo porque es destructiva. Para ellas, todas las acciones u omisiones destructivas son actos hostiles. Esto no es verdad. Para que un acto de comisión u omisión sea un acto hostil, debe dañar al mayor número de personas y áreas de la vida. Por lo tanto, no destruir algo podría ser un acto hostil. Ayudar a algo que dañara al mayor número, también puede ser un acto hostil.

Un acto hostil es algo que daña ampliamente. Un acto benéfico es algo que ayuda en general. Puede ser un acto benéfico dañar algo que pudiera ser dañino para muchas personas y áreas de la vida.

Dañar a todo o ayudar a todo pueden ser, de la misma manera, actos hostiles. Ayudar a ciertas cosas y dañar a otras, pueden ser por igual, actos benéficos.

La idea de no dañar nada y ayudar a todo es también bastante demente. Es cuestionable pensar que ayudar a los que esclavizan es una acción benéfica y es igualmente cuestionable considerar que la destrucción de una enfermedad es un acto hostil.

En lo relativo a tener razón o estar equivocado, pueden desarrollarse muchos pensamientos confusos. No hay bien absoluto ni mal absoluto. Tener razón no consiste en no estar dispuesto a dañar y estar equivocado no consiste sólo en no dañar.

Hay cierta irracionalidad en “tener razón” que no sólo descarta la validez de la prueba legal de la cordura, sino que también explica por qué algunas personas hacen cosas muy incorrectas e insisten en que están haciendo lo correcto.

La respuesta está en un impulso, innato en todos, de tratar de tener razón.

Esta es una insistencia que rápidamente se separa de la acción correcta y va acompañada de un esfuerzo por hacer que los demás estén equivocados, como vemos en las personas hipercríticas. Un ser que aparentemente está inconsciente, aún sigue teniendo razón y haciendo que los demás estén equivocados: es la última crítica.

Hemos visto a una “persona defensiva” explicar las equivocaciones más descaradas. Esto también es una “justificación”. La mayoría de las explicaciones de la conducta, no importa lo inverosímiles que sean, parecen perfectamente correctas a la persona que las da, ya que sólo está afirmando el hecho de que ella tiene razón y los demás están equivocados.

Parece ser que los científicos que son irracionales no pueden desarrollar muchas teorías. No lo hacen porque están más interesados en insistir en su propia extraña corrección, que en encontrar a la verdad. Así, tenemos extrañas “verdades científicas” de hombres que deberían tener mejores conocimientos. La verdad la construyen los que tienen la generosidad y el equilibrio de ver también dónde están equivocados.

Usted ha escuchado algunas disputas muy absurdas entre la multitud. Dese cuenta de que el orador estaba más interesado en afirmar su propia corrección, que en estar en lo correcto.

Un Tetuán (el ser espiritual, la persona misma) trata de tener razón y lucha contra estar equivocado. Lo hace sin tomar en cuenta si tiene razón en algo o hacer lo correcto en realidad. Es una insistencia que no tiene ninguna relación con lo correcto de la conducta.

Uno siempre intenta tener razón hasta el último suspiro.

¿Cómo llega uno entonces a equivocarse alguna vez?

Es de este modo:

Alguien realiza una acción incorrecta, accidentalmente o por descuido. Lo incorrecto de la acción o la inacción está entonces en conflicto con su necesidad de tener razón. Así que puede continuar y repetir la acción equivocada para probar que es correcta.

Este es un elemento fundamental de la aberración (pensamiento o conducta irracional). Todas las acciones incorrectas son el resultado de un error seguido de una insistencia de haber tenido razón. En vez de corregir el error (lo que implicaría estar equivocado), uno insiste en que el error era una acción correcta y por eso la repite.

Conforme un ser baja por la escala, es más y más difícil que admita haberse equivocado. Mejor dicho: el admitirlo, bien podría ser desastroso para lo que aún pudiera tener de capacidad y cordura.

El estar en lo correcto es el material de que está hecha la supervivencia. Esta es la trampa de la que, aparentemente, el hombre no ha sido capaz de liberarse a sí mismo: un acto hostil que se apila sobre otro, avivado con afirmaciones de estar en lo correcto. Por fortuna, existe un camino de salida seguro de esta telaraña.

Hacer lo correcto no es fácil. Si lo fuera, el mérito de hacerlo estaría más extendido y muchos desórdenes no tendrían lugar. Todos podemos y debemos hacer lo correcto, pero no todos estamos dispuestos a asumir las consecuencias que ello trae consigo.

Y es que hacer lo correcto, siguiendo los dictados de la conciencia, puede resultar antipático a mucha gente. Para quienes no desean corregir lo que está mal, e incluso para aquellos que objetan el bien por desconocimiento, lo que se hace en aras de corregir y limpiar puede parecer dañino, inoportuno o falso. Lo conveniente en estos casos, sin embargo, es fortalecer la postura del orden, aunque ello propicie especulaciones, tergiversaciones y hasta calumnias.

A veces, cuando se hace lo correcto, no queda más refugio ni más consuelo que la certeza de estar haciendo lo correcto. Azota el vendaval de la incomprensión, se desatan las olas del resentimiento, despliegan sus artes maléficos los intereses creados, y nada más que la conciencia limpia mantiene firmes las decisiones, porque queda, pese a todo, la íntima seguridad de estar cumpliendo con el deber.

Hacer lo correcto está siempre al alcance de todos. Sin importar dónde estemos o qué actividades desempeñemos, no habrá día que pase de largo sin habernos dado alguna oportunidad de hacer el bien. Y aprovechar esa oportunidad, cuando se presenta, es la forma en que agradecemos el don de la conciencia.

¡Qué duro es, para quien se sabe culpable, combatir las recriminaciones de la conciencia! Incluso si llegase a engañar a todos, presentándose como víctima, ¡qué fuerte resonarán en su cabeza esas verdades que no es capaz de admitir frente al mundo!

Por el contrario, la paz interior que experimenta quien está seguro de haber actuado con nobleza de intención no tiene cálculo ni precio. Duele verse sometido a la incomprensión, desde luego, pero se sabe que esa incomprensión nunca va a ser más dolorosa que experimentar las reprensiones morales de una conciencia en llamas.

Cuando se hace algo para mejorar las cosas o incluso sólo para que no empeoren, nada es tan valioso como la certeza de saberse limpio. Las lenguas viperinas no tardarán en tomar la palestra, pero jamás conseguirán que lo incorrecto deje de serlo.

“La paciencia todo lo alcanza”, solía decirse a sí misma la gran reformadora de las carmelitas, Teresa de Ávila, cuando se lanzaban contra ella las peores injurias y se manchaba su reputación con hirientes difamaciones. Y ser paciente significa hacer el esfuerzo supremo de comprender que todo cambio, por bueno que sea, genera resistencias. De mala fe o no, resistirse al cambio, al orden, a la ley, a la responsabilidad, hará que algunos profieran chismes y otros ataquen con vileza.

¿Qué puede hacerse entonces sino ejercitar la comprensión? ¿Qué se gana respondiendo con acusaciones a los acusadores?

Y como hacer lo correcto implica asumir riesgos, tampoco faltarán motivos para evitar complicaciones y dejar que las cosas sigan igual. Incluso habrá quien tentadoramente aconseje: “No te metas en líos. Nadie va a agradecerte por lo que estás haciendo”.

En esos momentos, sin embargo, es conveniente sobreponerse a la comodidad. Tal vez nadie lo agradezca y quizá la reputación sólo sea una parte de lo mucho que se arriesgue, pero el insobornable tribunal de la conciencia terminará dando su veredicto, y esa absolución vale más que todas las reputaciones y todos los agradecimientos humanos.

·       Analista.

jueves, 26 de febrero de 2026

Así la realidad nacional...

 


Decepcionado.
 

Hoy quiero aprovechar el espacio para hablar de acciones en general que nos toca vivir, ver y saber, en el entorno diario en el que vivimos y nos causan, entre muchas cosas, decepción. 

La principal de todas y la peor, es darse cuenta de lo malagradecidos que somos los mexicanos, principalmente, aquellos que más necesitan de los demás, esos, sin duda, son los peores. En la actualidad la frase de antaño que decían los abuelos ha quedado en desuso (los buenos somos más). 

La mayoría de esa gente, se acerca a quien le puede ayudar con empleo, con dinero, con cosas materiales, etc. y solo están ahí mientras obtienen beneficios, pero ya están observando a quien se le van a acercar una vez que su víctima actual deje de servirles. Suena fuerte, pero así es. El mexicano carece de agradecimiento, vaya, ni siquiera de lealtad, porque no solo se alejan de quien lo ayudó, poco o mucho, aunque para el malagradecido todo se les hace poco, sino que se dedican a dejar en mal a esas personas ingenuas que creyeron en su aparente bondad. 

Derivado del mal agradecimiento, vienen Las acciones estúpidas que nos afectan a todos, aunque se empeñen en decir que no es cierto. 

Una de ellas, es no respetar al peatón, cuando mueven automóviles, porque quien sabe manejar, respeta. No permitir que los autos estacionados se incorporen al arroyo vehicular, no respetar el 1X1, no respetar los semáforos, estacionarse en lugar prohibido, doble fila, aunque sea un segundo, que es la excusa idiota de los que lo hacen. Una persona con pocas neuronas sabe que un segundo es nada, por lo cual están mintiendo. 

Ahora que están queriendo eliminar las bolsas de plástico, mucha gente, trae colgadas al hombro enormes bolsas ecológicas, pero solo de adorno, porque de todas formas exigen plástico. Pretenden engañar a los demás, creyéndose protectoras del planeta. Hay mucha hipocresía en la gente. 

El mexicano es amante de las fiestas, reuniones y es muy frecuente que se les invite a un desayuno, a una comida o simple convivencia donde hay degustación de alimentos, eventos culturales gratuitos, etc., pero ni así asisten y lo que es peor, afirman categóricamente que acudirán y los anfitriones les creen y ya no invitan a otros porque temen que lleguen más de los presupuestados, quedándoles espacio y alimentos. Por otro lado, los que si asisten, pocos aprecian el gesto del anfitrión, la mayoría se va hablando pestes de la organización, de lo recibido, de la atención, es decir, regresamos al negativo agradecimiento que existe en el país. 

En lo relativo a los negocios, cuando estos son pequeños o que los dueños están presentes en los mismos, se acostumbran a pedir fiado, a quedar a deber una parte porque no les alcanza el dinero y les urge llevarse la mercancía, abusando del conocido, pero cuando tienen dinero, compran lo mismo en una tienda de capital ajeno al lugar donde viven, olvidándose, nuevamente, del agradecimiento, la lealtad y cómo se mueve la economía local. Generando estas acciones más pobreza. 

Esto y nada le interesa al malagradecido, ellos solo buscan un beneficio personal y nada los satisface. 

Como la mayoría de esta gente, no tiene muchos estudios ni preparación, son los que laboran en las empresas privadas, pero al no tener la capacidad de aprender lo que ahí se hace, pese a las innumerables oportunidades que se le dan, terminan siendo despedidos y como siempre se consideran las víctimas de los demás, se van hablando pestes de la empresa, del dueño, de los jefes, del horario, de la jornada, del salario, de todo. Ganándose así, un enemigo gratuito de por vida. 

Además de malagradecido, el mexicano es flojo, informal, desleal, ambicioso, no se informa de nada, no analiza las cosas, no le gusta estudiar, no le gusta que le den ordenes (pese a no saber hacer las cosas), es mecha corta (la mayoría de ocasiones sin tener la razón), no piensa en el futuro, porque dura poco en los empleos sin pensar cómo van a terminar su vida, es desordenado, hace las cosas por hacerlas, es mentiroso, vive de mentiras y grandezas que solo en su mente pequeña existen, porque como dice la filosofía popular, lo que se ve no se juzga. 

Una minoría es la que hace las cosas lo mejor posible, es la que genera la escasa riqueza que existe en un país hundido en la pobreza y la mediocridad; si por lo menos la mitad de la población económicamente activa, fuera más pensante y responsable, hiciera las cosas como se deben hacer, podríamos tener una mejor economía que es en beneficio de todos. Se debe proteger a los empresarios que generan empleos, que contribuyen al crecimiento de cualquier región, pero el mexicano promedio, que son mayoría, en lugar de seguir su ejemplo, tenacidad y dedicación, les tienen envidia, los atacan cada vez que pueden, sin darse cuenta que gracias a ellos tienen o pueden alcanzar una mejor calidad de vida. 

Todo esto y tantas cosas más, decepcionan a la gente exitosa, triunfadora, porque cada día en lugar de crecer como país, las nuevas generaciones, están saliendo menos preparadas, menos conscientes, menos interesadas en los demás. 

Salir a flote o el hundimiento de un país, depende de los ciudadanos, ningún político lo hace, solo son peroratas y retórica barata, pero no les importa la mayoría ciudadana, solo las utilizan. Así que seamos más conscientes y pensemos en ser cada día mejores. ¡Sí se puede!