martes, 13 de octubre de 2026

Triste realidad nacional...

 


Decepción mexicana.

¿Te sientes orgulloso de ser mexicano? En lo personal, tendría que replantearme esa pregunta, antes de responder. La mayoría de la gente, como siempre, responde de bote pronto, a la ligera, sin analizar su respuesta, señalando que sí, agregando aún más, porque es el mejor país del mundo, y bla, bla, bla. Estoy consciente que el territorio y todo lo que en sí encierra, no tiene la culpa, pero los habitantes, sin dudarlo, son el problema.  

Es normal, esa respuesta, sobretodo, sabiendo que más del 85 % de la población, jamás han salido a otro país, porque irse de mojado a los Estados Unidos, no cuenta como viaje de placer, ni de negocios, sino de supervivencia, y por obvias razones, no se disfruta, mucho menos se analiza y compara. 

Retomando el tema que me ocupa, resulta trillado, pero es real, jamás se deja de conocer a la gente y peor aun tratándose de tantos millones de mexicanos, con ideas retrógradas, equivocadas, y muy pocas, escasas, diría yo, brillantes. 

Siempre se ataca a la gente poderosa, económicamente, pero ellos son los que menos se meten en problemas con los demás, por algo son triunfadores en el área a la que se dediquen, están enfocados a alcanzar sus objetivos, sus metas y a posicionar su marca personal. 

En cambio, los pobres, mediocres, sin ideas, con estudios truncos, otros ni siquiera saben leer y escribir, en pleno siglo XXI, aunque no lo creas, inteligente lector, aún hay miles de nacionales que así están, y seguirá habiéndolos, dadas las políticas implementadas recientemente, que, en materia de educación, son de retroceso. Raro ¿Verdad? Son especialistas en todo, ajá, pero por más que salten, brinquen y pataleen siguen en el mismo lugar, merecido, por cierto, pero ellos creen que no. 

Desde siempre, es difícil, encontrar a gente responsable, que aprenda bien el oficio de que se trate, y que haga lo mejor posible las cosas dentro de su área laboral, pero en este nuevo siglo, eso, ha cambiado para mal, las nuevas generaciones, nacieron cansadas, con el cerebro aun más cerrado que las anteriores, pero eso sí, presumiendo que saben demasiado de tecnología, cuando la realidad es que tampoco, porque hacer lo que hacen, bloqueando, eliminando a X o Y contacto, manejar las aplicaciones que la mayoría utiliza, no es “saber mucho”, porque soy de la idea de que conocer algo que no deja dinero, no sirve. Lo que no te sirve para mejorar y crecer como persona, mejor olvídalo. 

Cuando, debido a la constante demanda de empleados, de los negocios, sea del tamaño que sean, se tiene que recurrir a estos ejemplares difíciles de formar. Porque ya no duran en los empleos, los hay desde aquellos, que llegan de inicio, y si salen a comer, ya no regresan, otros aguantan un día, dos, una semana, una quincena, pocos son los que alcanzan los tres meses, aprendiendo el oficio, pero al final se terminan yendo. Y hasta eso, no tienen la cultura, ni decencia de avisar, simplemente, no regresan. Como si se les fuera a obligar a seguir laborando ahí. Esa es otra “cualidad” general, son cobardes, tienen miedo a expresar sus emociones, sus pensamientos, sus dudas e inquietudes. No les gusta recibir órdenes, pero eso es necesario, cuando te alquilas para prestar tus servicios, ya ni se diga, si se les llama la atención, porque de inmediato se ponen al brinco, incluso hay casos en que se llegan a liar a golpes, con el encargado, gerente, director o dueño del negocio, solo por pedirles que sean cuidadosos en lo que hacen. Así de dañados están. 

Los pobres, están acostumbrados a que los demás, les den, los apoyen, a cambio de poco o nada, porque cuando se les necesita, pocos, poquísimos están, la mayoría tienen pretextos para no quedarse unos minutos más en el área laboral, aunque se les pague o compense con tiempo, jamás se les obliga a hacerlo de manera gratuita. Otra forma que tienen, es la de hacer exclusivamente lo que se les pide, todos sabemos, amable lector, que no puedes decirle a nadie, TODO, lo que se hace y debe hacerse en cualquier negocio o empleo, por eso tenemos sentido común y una cabeza con neuronas y materia gris, para ir, sobre la marcha, aprendiendo y viendo que hay detalles que nada nos quita, hacerlos. Es para su propio bien, porque viendo las acciones y actitudes y aptitudes, se van ganando la confianza, incrementos salariales y escalando en el escalafón de la empresa. Pero no lo hacen. Se limitan a hacer lo que les dicen. Y eso, cuando los está viendo el dueño, jefe o encargado del área, porque, cuando no es así, de plano ni lo necesario hacen, y lo podemos comprobar en los pequeños negocios, donde los dueños no están presentes, las ventas y, por ende, ganancias, disminuyen cuando están y cuando no. En México, el trabajo en equipo no se da. Entre tantos déficits más. Tiempo, es lo único que pueden dar los pobres, porque calidad, son escasos los casos de aquellos que la dan. Y ni eso quieren aportar. 

Cuando, llegan los clientes, preguntan por algo, que no lo hay, no son capaces de ofrecer opciones de productos, materiales o herramientas que pueden funcionar para lo que buscan. Que también es cierto, el otro lado, es igual, es un círculo vicioso, los compradores, también son raros, difíciles, de complacer, de atender, porque los hay aquellos que preguntan por algo, y apenas se les va a responder o a mostrar, ya están pidiendo otras cosas, como si ellos fueran tan eficientes y rápidos, atarantando aun más a los de por sí, atolondrados empleados. Además de vivir mucho tiempo de determinado oficio (costureras, estilistas, mecánicos, peluqueros, etc.) y no conocen los materiales con los que desempeñan su labor, andan pidiendo alfileres en lugar de seguros y viceversa, confunden el grosor con lo ancho, los colores, texturas, todo. Eso también, es en perjuicio de ellos, de la sociedad, pero sobretodo del país, porque los extranjeros, se van con esas falsas ideas, creyendo que todos somos iguales, aunque no les falta razón, porque si se superan altos porcentajes con la ignorancia y estupidez de la gente. aquí mismo en el continente, tenemos a los argentinos que nos tienen perfectamente checados, debido a que, en el país, hay tantos ciudadanos de ese país, faranduleros, deportistas, empresarios, etc., y cuando viajan a su país, se burlan, bien y bonito de los mediocres que somos en general, además de que ellos ocupan, con su porte y personalidad, espacios que los de aquí no pueden, por su mal aspecto y escasa preparación. Y, sin embargo, nos quieren imponer desde la TV, que apoyemos a los argentinos en los mundiales de futbol, si literalmente, nos desprecian. Y no son los únicos, aunque si los más puntillosos. 

Claro está, que esto tiene que ver con la ausencia de conocimiento de la mayoría, porque viajar también es cultura, es como si leyeras un libro, siempre y cuando vayas con la mente despejada, abierta y analices con detenimiento el actuar de los nativos de cualquier país que visites, porque no es la misma reacción ante un mexicano de un empleado de un aeropuerto, hotel, restaurante que de aquel que no necesita de tu dinero para vivir, por eso se tiene que observar cualquier conducta, aunque eso es pedir demasiado, si aquí no lo hacen, menos lo harán en el extranjero. Lo que observo, es que los mexicanos que salimos al extranjero, somos los que carecemos de deudas, tenemos un empleo estable y/o una educación superior, en cambio los extranjeros que nos visitan son lo contrario en sus países, los que menos oportunidades tienen, y por lo mismo buscan un país pobre, inculto y mediocre como el nuestro para quedarse a vivir en él, quitándoles otro tanto de oportunidades a varios nacionales, debido, a como dije antes, a su físico, color de piel, sus deseos de superación y hambre de aprender cosas que aquí se dejan de hacer, por ignorancia, por flojera, por desinterés. Si que estamos cada día peor y el mundo se da cuenta, pero el mexicano promedio no. Hasta en las elecciones se ve, la gente no vota con la razón, si no con el hambre y la necesidad de que el gobierno los mantenga. ¡Que tristeza!

lunes, 12 de octubre de 2026

Para saber más...

 


EL DINERO EN LA HISTORIA. 

El hombre empezó sus transacciones mediante el trueque, el intercambio de una mercancía por otra. Esto creaba problemas; por ello, no es de extrañar que pronto utilizase un bien intermediario para todas sus transacciones: en los pueblos de la antigüedad fueron barras de sal, ganado (en latín PECUS, de donde viene pecuniario), hachas de cobre, etcétera. Más tarde descubrió que había bienes de muy cómodo uso como dinero: los metales, y, sobre todo, el oro y la plata. De fácil transporte y almacenamiento (en poco peso acumulaban un gran valor), muy manejables y divisibles (sobre todo, aleados con otros metales), duraderos y de un valor que oscilaba poco (porque el oro que entraba en circulación, debido a las explotaciones mineras, era de cuantía limitada, y el que salía, para joyería, usos industriales, etc., también era poco). 

Se impusieron, pues, el oro y la plata como dinero. En un principio se utilizaban a peso, lo cual obligaba a cuidadosas operaciones para pagar. De ahí que pronto se les ocurriese a los gobernantes garantizar, con su sello, el peso (y, por tanto, el valor) de las monedas. Apareció la acuñación, aunque no desaparecieron los problemas de garantía del contenido, ni los de conversión de unas monedas en otras: de ahí la figura de los cambistas, intermediarios en estas operaciones. Y se presentó el problema de su conservación frente a los ladrones. Ahora bien, los cambistas y también los joyeros tenían buenas arcas para conservar seguro su oro. Y se fue extendiendo la costumbre de depositar el oro y la plata en dichos establecimientos, a cambio de recibos. Para cobrar y pagar se acudía a los orfebres, y, mediante la presentación del recibo, se retiraba el oro o la plata. Más tarde, se dieron cuenta de que era más sencillo transmitir directamente el recibo, indicando que se entregase el oro al nuevo poseedor del mismo: así apareció el papel moneda. El oro y la plata seguían en las arcas de los orfebres, pero su propietario cambiaba con la simple transmisión del recibo o certificado de depósito. 

De esto a la aparición del banco solo mediaba un paso. Cuando los orfebres y cambistas se dieron cuenta de que buena parte del oro que guardaban pasaba meses y meses en sus arcas, se les ocurrió prestarlo para ganar un interés en la operación. Sólo una parte del oro depositado quedaba en las arcas: el resto circulaba prestado. Así nació la banca, institución que recibe dinero en depósito de unos sujetos y presta parte del mismo a otros sujetos. Las etapas siguientes fueron una consolidación de lo anterior. Primero, se establecieron controles para asegurar que los banqueros pudiesen atender, en todo caso, las reclamaciones de los que pedían que se les devolviese el oro; esos controles consistían en obligar al banco emisor a guardar cierta cantidad de oro en sus arcas por cada billete emitido. Más tarde. Se establecieron nuevas limitaciones, de forma que sólo ciertos bancos autorizados podían emitir billetes que el público debía aceptar como dinero, para acabar concediendo ese privilegio a un solo banco, el Banco Central del País. 

Entre tanto, los billetes seguían siendo convertibles en oro: cualquier ciudadano que presentase en el Banco Central un billete tenía derecho a que se le entregase su importe en oro. Casi siempre, a raíz de alguna dificultad económica seria del Banco Central, ese derecho acabó limitándose, de forma que los billetes de banco pasaron a ser inconvertibles: la posesión del billete no daba derecho a su conversión en oro o plata. Era, pues, indiferente que el Banco Central guardase más o menos metal en sus arcas, y así los Gobiernos fueron levantando paulatinamente la obligación de que los Bancos Centrales guardasen determinada proporción de sus billetes emitidos en forma de metales preciosos. Y en esta situación estamos ahora. Los bancos privados perdieron la posibilidad de emitir billetes de curso legal, pero siguieron recibiendo depósitos y prestándolos. Y el público consideró, cada vez más, que los depósitos en los bancos eran dinero, porque cuando se los transmitían de unos a otros eran aceptados en pago de deudas: el dinero bancario, pues, sigue existiendo. 

Por supuesto, todo lo anterior no es sino una historia esquemática de la evolución del dinero, que omite numerosas circunstancias de interés. Para completarla un poco más, hago mención del billete de Estado forzoso (billetes emitidos, no por el Banco Central, sino directamente por el Estado, representando, pues, no una deuda de aquél, sino simplemente un documento que, por disposición legal, debía ser aceptado en pago de deudas): de este tipo eran los asignados de la época de la Revolución Francesa, los greenbacks estadounidenses de la guerra de Secesión, y las currency notes inglesas de la I Guerra Mundial. 

*Analista.

domingo, 11 de octubre de 2026

La triste realidad nacional...

 


El país que jamás seremos. 

México es un país pobre, no cabe duda alguna, y quien lo niegue, simple y sencillamente miente, se miente como es costumbre y pretende esconder la realidad diaria que vivimos y vemos vivir a los demás. 

Las señales son muy claras, el país es pobre en muchas áreas, sobretodo en las principales: mentalidad, economía, educación, cultura, valores morales, política, etcétera. 

Todo está confabulado para que así sea y no hay la mínima capacidad necesaria para revertir eso, ambos extremos funcionan de igual forma. Porque no hay nadie que solo venda o que solo compre, no hay quien trabaje y quien no, salvo deshonrosas excepciones, etc. 

En cuanto a los servicios, los públicos que recibimos, son de pésima calidad, malhechos, se quedan sin concluir, y lo podemos ver, aunque como así es y ha sido, ya no nos asombra, (calles, banquetas, drenaje y alcantarillado, etc.) hasta que ocurre algo de distintas consecuencias y nos afecte, ahí si se grita y patalea, aunque no en las instancias y con la intensidad correctas, por lo que rápidamente todo queda sepultado en el olvido y la ignominia. 

Porque aparte de todo, los mexicanos somos cobardes, miedosos e ignorantes, todo lo justificamos cuando no nos afecta y cuando estamos del lado incorrecto, suplicamos porque se nos atienda, se resuelva y se haga justicia. Pero como se dice siempre, son casos aislados, que no provocan modificación alguna. Hace falta unión, unidad y fortaleza para defendernos, pero eso jamás se logrará. Porque también somos holgazanes, apáticos, intolerantes, vivimos con/de prisa como la estupidez y de corta memoria. 

Y los servicios privados, tampoco son mejores, es la misma chingadera, pésimos, intermitentes y aunque ahí el pago es individual y sin obligación, sino por gusto de hacerlo por tenerlos y otros por necesidad, pero ni eso les da el valor suficiente para defenderse de los proveedores y prestadores de servicios. Por lo que vivimos esclavizados siendo rehenes de los imbéciles que los tienen consignados, asignados. 

Con la modificación y transformación de la TV analógica que existía antes, pero que llegaba mejor la señal a nuestros hogares, a la TV digital la que presuntamente sería mejor, seguimos peor, los que no queremos realizar pagos externos innecesarios, por uno hora diaria o dos que la sintonizamos, seguimos sufriendo la desaparición de los canales justo en el momento en el que la podemos mirar, pareciera que hasta lo hacen a propósito que se pierde la señal, en las noches y los fines de semana, que son los espacios donde más puede la gente sentarse a ver ciertos programas, principalmente deportivos, esto seguramente para que la gente siga pagando por servicios extras, como cable, plataformas digitales, y tanto que ahora existe. De las tres cadenas nacionales de TV que existen, Televisa, Imagen TV y TV Azteca, la que tiene mejor recepción, la que se ven sus cuatro canales (1, 1.2, 7.1 y 7.2), incluso sin antena aérea, es la última, TV Azteca. Las otras dos, que curiosamente son de la misma familia, frecuentemente muestran fallas de señal, aunque la antena no se mueva. ¿Sabotaje? Puede ser, pero si resulta demasiado sospechoso. 

La telefonía fija e internet, que van juntos y pegados, también de forma frecuente, se va la señal del internet que es lo que más se utiliza ahora, eso también es provocado por la empresa para contratar, presuntamente, un mejor paquete y por consiguiente más caro, que te aseguro, amable lector, tampoco es garantía de que funcione mejor. La telefonía celular, que ahora es la más usada, también tiene sus fallas frecuentes, además de que, según la modalidad que se elija, como los contratos forzosos por paquetes mensuales, de los que los usuarios se quejan, porque les cobran de más y la otra modalidad de prepago, cada vez duran menos, ahora ya trescientos pesos son para un mes y no se cumple completo, siempre hay quejas de los usuarios, además de que la señal de esa modalidad es intermitente en todos los lugares y espacios. Solo fallas, pagadas. Así vivimos. 

La TV por cable pagada, también tiene sus quejas frecuentes, así que sea en teoría, “gratuito” un servicio o pagado, el resultado es igual. Es lo malo y el resultado de vivir en un país ligado a la pobreza. Que jamás se acabará porque así está diseñado y cada vez será peor, porque ya lo estamos viendo. Cada día vivimos cosas peores. 

Aunado a la pobreza, viene la delincuencia, porque como dije antes, la mayoría de la gente es holgazana y prefiere los atajos a los sacrificios, y ¿La autoridad? Forma parte de eso. Porque cualquier delito común que se denuncia ante las hoy llamadas fiscalías, no se resuelve. Se necesita ser familiar de algún político encumbrado o de un poderoso empresario para que ahí si se pongan a hacer su trabajo, encontrando las cosas y a los culpables, según sea el caso, o que por “suerte” algo se haga viral o público, y aparezca en la televisión o las redes sociales, y se resuelva, en apariencia, porque tampoco se resuelve del todo. 

Estos individuos, que forman parte de ellas, llámese federal o estatales, están acostumbrados a no hacer nada de provecho, pero cuando llegan denunciantes, por robo o asalto, comienzan a solicitar dinero a la parte ofendida, agraviada, con el pretexto de la austeridad (hoy) republicana, pero es una práctica tan común desde siempre, asimismo, cuando la contraparte es un negocio, pues las ganancias de estos individuos sin valores ni preparación, es mayor, encuentran su mina de oro, y aunque no resuelven el asunto para el afectado, ellos si están exprimiendo a la parte contraria, porque saben quien es. Así operan estos sujetos, sin importar, que sean hombres o mujeres. Si que estamos jodidos mexicanos, porque los que deberían aplicar la ley y defender a los ciudadanos, son los que con una facilidad la violentan a su favor, para sacar provecho económico. ¿Y los superiores? Por supuesto que lo saben, es una red delincuencial de corrupción y raterismo que da terror caer en sus garras. Migajeros ladrones.   

Algo parecido ocurre, cuando un agente de tránsito o policías municipales en ausencia de estos, detienen un automóvil, sin haber cometido ninguna infracción, solo, porque según ellos lo ven sospechoso o porque les avisaron de que se robaron un automóvil de esas características, pero esto solo es para obtener dinero fácil, y pasadas las diez de la noche, son los horarios adecuados para delinquir con placa. No niego que en ocasiones si le atinan, pero la mayoría de casos solo sirve para extorsionar ciudadanos inocentes que tienen la mala fortuna de pasar justo cuando los hambreados esos, van circulando. Así es el país que nos tocó vivir. Donde abundan las injusticias y solo hay resultados cuando les conviene, cuando ya los traen los opositores o la prensa pisándoles los talones, cuando forman parte del sistema político (familiares, amigos o recomendados) de cualquier integrante de la fauna política y sus tres niveles de gobierno. Pero para el ciudadano común, de a pie, jamás hay, ha habido ni habrá justicia. 

Así que inteligente lector, jamás seremos un país mejor, en muchos sentidos, si nos comparamos con las demás naciones, siempre salimos perdiendo. Desafortunadamente no somos un ejemplo a seguir, para nadie, ni para nuestra niñez, que en lugar de que salgan cada día mejores, son unos enfermos, buenos para nada, que a la menor provocación caen en los vicios existentes, se tatúan, se ponen piercings, comienzan a abusar de la voluntad de la gente buena que aun existe y así van escalando hasta cometer acciones ilegales mayores que pueden culminar en delitos de distintas consecuencias. La educación familiar y escolar, está cada día más denigrada, abandonada, a los padres de familia no les importan sus hijos y a los profesores no les interesa que aprendan, que conozcan, ellos son felices cobrando sus quincenas, ya no hay la vocación de antaño, de esos célebres profesores extraordinarios que nos tocó conocer. Así cómo queremos crecer, si no hay la mínima capacidad de lograrlo. Tristemente, así es.           

sábado, 10 de octubre de 2026

Publicación...

 

México, país de cobardes…


LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES    ANALISTA

10 OCT. 2026.-Desde que tenemos uso de razón, nuestros padres nos decían de las hazañas de nuestros antepasados, de cómo lucharon y fueron derrotados por superioridad en herramientas, armas, pero jamás por falta de valor.

Así también los gobernantes y los medios de comunicación, hasta la fecha continúan realzando la valentía nacional. Nada más equivocado. Porque la realidad es que la mayoría de nacionales, aun con sus mezclas de razas y origen, son miedosos, temerosos, cobardes para no buscar eufemismos, tratando de suavizar la triste realidad nacional.

Por supuesto que hay gente valiente, valiosa en distintas regiones, pero también hay zonas más cabizbajas que otras, pero finalmente, por estadísticas, el miedo, el temor, es mayoría.

Aun hay gente, que sin detenerse a pensar en las consecuencias o que, sí lo hace en fracción de segundos, con una mentalidad abierta, si se atreve a defender cualquier situación sin importar que nadie más lo haga, locos, les llaman, pero esa gente es la valiosa, la que ha contribuido a que este mundo sea mejor. Porque los “normales”, que así se sienten, están llenos de defectos y antivalores, no toman decisiones rápido, porque ven más contras que pros, así “viven”, sin atreverse a casi nada, si es que a esa forma mojigata se le llama vivir, pero esos, que son la mayoría en cada lugar, se creen que están bien con esa manera de ir por la, mediocre existencia de cada uno de los que son así.

El mundo es de los que se atreven, de los aventados, de los valientes, de los desquiciados mentales, esos que ipso facto, toman decisiones, por supuesto que hay algunas que los afectan, pero la mayoría resultan favorables en el sentido que ellos desean. ¿Pero sabes qué? Son minoría. Pero eso es bueno, porque son los que están mejor, viven mejor, y dominan al mundo y al país, y no necesariamente hablo de los políticos, esos de por sí, están catalogados como la peor escoria dentro de cualquier sociedad. Hablo de los que de verdad detentan el poder sin exponerse, los dueños del dinero ganado honestamente, esos son los que ponen, colocan, recomiendan y quitan a los gatos, de angora por la vida lujosa que se dan, sin merecerla, esa minoría es el verdadero pueblo, el que manda, no las estupideces que les hacen creer en la actualidad a los pobretones infelices crónicos.

Todo se mueve con y por el dinero, la prosperidad de cualquier zona, región o país, es mediante el crecimiento de la economía, después hay otros puntales necesarios que la complementan, pero jamás por la pobreza. Un país pobre, solo es un ente que sirve para el discurso retórico, pero no para beneficiar a nadie. Dependiendo de tu edad, amable lector, analiza cuantos años llevas escuchando que se pretende acabar con la pobreza y cada día estamos peor. Porque eso es mentira. Lo real, lo verdadero es lo que cada uno de nosotros hacemos para mejorar nuestra existencia. Nadie, mucho menos el gobierno, te va a sacar del hoyo en el que estás, se necesita talento, capacidad y deseos genuinos, capaces y honestos de estar mejor.

Dice la filosofía popular que no es tu culpa si naciste pobre, pero si mueres pobre, sí lo es. Encierra una gran lección de vida, que muy pocos vemos.

Pero, además de la cobardía para estar mejor, está la imbecilidad de tenerla para todo lo demás. Porque hasta los policías, militares, y la gente que está encargada de la seguridad para los habitantes del país, ven algo y no hacen nada, qué se espera de la gente común y corriente que no portan un uniforme, ni traen un arma para sentirse valientes. Lo que vemos y vivimos a diario en cualquier rincón de nuestro país. Testigos apáticos que vieron, incluso pudieron evitar X o Y conducta delictiva, pero que los paralizó el miedo y se quedaron quietos o prefirieron huir como lo que son. Unos cobardes. Los delincuentes comunes se atreven a más.

Si posterior a eso hay alguna carpeta de investigación, siendo necesario el testimonio de gente que vio lo ocurrido, la mayoría no tiene los eggs, para presentarse ante la fiscalía correspondiente, se acaban “amistades” incluso de años, porque no tienen el valor civil, decía mi abuela, de apoyar a la víctima.

Aquí hay dos tipos de cobardes, pero ambos lo son al fin, los que te dicen claramente que no, inventando innumerables pretextos, poco creíbles, pero que por lo menos tienen cierto valor para enfrentarte, y los peores, que de plano carecen del mínimo, porque te dicen que sí, pero después cuando ya son requeridos, se esconden, se escudan en el silencio pusilánime, algunos incluso hasta bloqueándote del teléfono móvil, para que no los molestes. Esos, inteligente lector, son los peores, y de los que más abundan.

Porque ya no se buscan más testimonios, creyendo en su palabra y se desaparecen después de haber jurado y perjurado que se cuenta con ellos. Incluso la inasistencia de un testigo, puede hacer perder o ganar un juicio o cualquier instancia en la que sea necesario su testimonio. Por eso, es mejor, no confiarse de ese tipo de gente, y seguir buscando más, porque está demostrado que el que mucho habla, poco hace, es mejor, incluso, hablar con gente con la que poco se socializa, pero cuando se requiere de su apoyo, de su ayuda, son más responsables, más leales, que aquellos que tienen años de conocernos, que han recibido múltiples favores de todo tipo, que incluso han entrado a nuestro hogar, pero que nosotros no conocíamos, hasta que se necesita de ellos. Y no precisamente por una enfermedad o reclusión, sino por cualquier desgracia o mal entendido. Aléjate de ellos.

Esa actitud también frena el crecimiento individual y como Nación, porque quienes los van conociendo los van evitando, no se tiene la mínima confianza en ellos y, por consiguiente, si es que alguna ocasión hacen algo, lo cual es poco creíble, porque les da miedo enfrentar los retos, salir de su zona de confort, no obtendrán los resultados esperados, porque, así como son, lo mismo van a recibir, y ninguna empresa por pequeña que sea, les va a funcionar por su manera de ser. Además de que siempre se están quejando de todo. El Universo, Dios, el cosmos, o como le quieran llamar a eso superior que existe, pero casi nadie ve o ni conoce, aborrece a los cobardes, a los que viven engañando a los demás, a los que carecen del mínimo valor, por lo que les manda lo que se merecen, que no es nada. La filosofía popular que siempre es sabia, señala: “…Se necesita mucho valor para enfrentar a nuestros enemigos, pero se requiere de más valor, para enfrentar a nuestros amigos…” No hay más comentarios, ahí se encierra todo.

Todas las adicciones dañan las de por sí, escasas neuronas, además de que la mayoría nacieron con un grado de estupidez, todavía lo incrementan embruteciéndose con sustancias desconocidas, haciendo cosas en extremo, como el ejercicio de todo tipo, comer demasiado, la ociosidad excesiva, las enfermedades crónicas que provocan el consumo indiscriminado de medicamento de patente, ser un mitómano incorregible, pasar demasiado tiempo con el teléfono móvil (recientemente mucha gente, y habrá más, de mente débil sufre de convulsiones, y los médicos no aciertan el origen, salvo honrosas excepciones), desvelarse, dormir demasiado, etcétera. todos los excesos son malos, siempre se ha dicho, pero los que lo hacen pocas veces lo aceptan, y eso hasta el momento en el que ya no hay remedio. Pero la mayoría ni ahí, se mueren sin conocerse a sí mismos.

Para una mente fuerte es tan fácil conocer a una persona, basta con un poco de observación y lógica, porque además hay filosofía popular que apoya, esto, por ejemplo, “…es mejor parecer imbécil, quedándote callado, que hablar y confirmarlo…”, o como las frases que usó el máximo representante de la inteligencia, Albert Einstein, “…todo el que parece estúpido lo es, y la mitad de los que no lo parecen, también…”, “…el mundo está lleno de idiotas, colocados estratégicamente para que todos los días te encuentres por lo menos a uno…” grande. ¿No crees? La cobardía, el miedo desmesurado, en exceso, son lo mismo que la ignorancia y eso se encuentra mayoritariamente, en los enormes círculos de la pobreza económica y mental. Vaya que sí.

viernes, 9 de octubre de 2026

Vivimos en un mundo de manipulación...

 


Cortinas de humo en la política. 

La claridad mental, es privilegio de unos cuantos, la mayoría tienen la mente y la razón cerrados, aunque tengan altos grados académicos, patitos o reales, no miran más allá de lo que su medianía les da. Esto tiene que ver con la manipulación, la persuasión y el conocimiento de la mentalidad nacional (en este caso de México), existe un patrón general que hace que la población repita lo que se intenta hacer, lo que le conviene al SISTEMA político, al gobierno mexicano. 

Claro que hay gente inteligente, pero son muy pocos, y esos, por supuesto están metidos en sus investigaciones, en sus empresas, negocios y como ser mejores y poderosos económicamente, que no les interesa la política, porque si les piden apoyo monetario en las campañas, en cualquiera de los tres niveles, les dan, no importa el color, ideología (que no existe), partido político o candidato, si todos les piden, aportaciones voluntarias (término acuñado en este gobierno federal), a todos les dan, y por lo mismo, gane quien gane, ellos van a gozar de prebendas y privilegios, aunque los gobernantes mediáticamente los nieguen. Eso, amable lector, es inteligencia, no lo que la mayoría quiere creer o imponer a los demás. ¿Lo dudas? Eres del porcentaje mayoritario. 

Ahora bien, retomando el tema, la semana anterior, concretamente el jueves 29 de septiembre, por una presunta filtración de la empresa Amazon, propiedad del estadounidense Jeff Bezos, se supo de la presencia de un libro que sale a la luz el 18 del mes y año en curso. Pero que lo tienen en preventa en esa aplicación. Dicho libro lo escribe la doctora (grado académico) Elena Chávez, quien durante 18 años fue la esposa de uno de los más cercanos colaboradores del presidente Andrés Manuel López Obrador, César Yáñez, y prólogo de la escritora Anabel Hernández, de la editorial Grijalbo, se titula El rey del cash y en la portada aparece AMLO, refiriéndose claramente a él. Pero como en el país no pasa nada sin que se entere el mandamás, para contrarrestar el sensacionalismo del libro, el gobierno en turno, creó la cortina de humo de que la Secretaria de la Defensa Nacional había sido hackeada por un grupo denominado Guacamaya, siendo aproximadamente el equivalente a 6 TB, traducidos a documentos, alrededor de veinticuatro millones, una barbaridad, de ser cierto, curiosamente, esa información le fue entregada al presunto enemigo periodista número uno del sexenio, Carlos Loret de Mola, empezando a sacar información, primeramente de las enfermedades del mandatario, que para alguien con dos centímetros de frente no es un secreto, por la edad y su aspecto físico, es fácil darse cuenta de que tiene los malestares de la mayoría de nacionales. Y así ha ido sacando cosas, que no tienen la mayor importancia, como se dice, simplemente basura cuyo propósito es contrarrestar los efectos del contenido del libro. 

Presumiblemente, el secretario de Gobernación tiene la encomienda de evitar y/o adquirir todo el tiraje del libro, para que nadie lo adquiera y mucho menos lo lea, pero eso no basta, ya que una empresa multinacional está ofreciéndolo en preventa, además de que ahora los libros pueden ser digitales e impresos, lo que puede estar sucediendo es que, como faltan aun días para su salida, sea modificado, a cambio de dinero y prebendas, desde luego nada es gratuito, y cuando esté en las librerías, resulte que lo ahí escrito no sirva porque no aporte pruebas y sea una más novela oscura que se perderá en el anonimato histórico, claro, la autora, logrará su propósito, tener dinero suficiente para vivir bien y eso en un gobierno federal es lo que sobra para comprar conciencias y cooptar complicidades, es algo tan frecuente y común. 

No obstante eso, otras cortinas de humo que siguieron apareciendo, fueron el video sexual que la diputada federal morenista María Clemente, alias Gatúbela, que es de la comunidad LGBTI+, en la modalidad de transexual, publicó en su cuenta de Twitter, practicando sexo oral a un hombre, que las malas lenguas, con razón o no, señalan que puede ser una de las corcholatas que suspiran por la candidatura presidencial. 

Otra más, fue la protagonizada en la Cámara de Senadores, encabezada por la ahora panista Lili Téllez frente a sus ex compañeros morenos, durante la votación de la militarización del país, donde se dijeron de todo, hasta la reputación moral salió a relucir y no de buena forma, pero eso ya es sabido por los políticos, que a veces saldrán bien librados y otras ocasiones no, además de que ninguno es ejemplo de moralidad y decencia, de lo contrario no estuvieran ahí. La renuncia de Tatiana Cloutier a la secretaría de Economía, y otras cortinillas que se dan en los estados y municipios, clave para no encender las alarmas y se les salga de control la gobernabilidad (¿?) y permanencia en el poder, que es el objetivo principal de cualquier grupo o partido político en el poder, y el actual no es la excepción. Para eso son capaces de hacer todo y de todo para que la gente se mantenga entretenida y se olviden de las cosas importantes que nos afectan a todos como sociedad, como país, que por una u otra causa salen a la luz pública. Eso, desafortunadamente, la mayoría de la gente no lo entiende, no lo cree, y los pocos pensantes, no perdemos tiempo y energía queriéndolos hacer entender, de todas maneras, una gente ignorante es necia y aunque en apariencia entiendan algo, al rato, siguen repitiendo lo que primero les llegó a la mente, ideas equivocadas, manipuladas por los medios de comunicación que son los idóneos para que el gobierno logre lo que desea. Es mentira que hay periodistas o programas enemigos del gobierno, son valores entendidos para que el ciudadano común, tome partido, a favor o en contra, del gobernante de que se trate. 

En la política, no hay amistades, no hay enemigos, solo se dan intereses, así como tampoco hay coincidencias, todo está perfectamente planeado y estudiado para sus beneficios de grupo, de SISTEMA. Y el pueblo es lo que menos les importa. O acaso ¿Lo dudas?   

jueves, 8 de octubre de 2026

Totalmente cierto...

 


EL PAPEL DEL HOMBRE FRENTE A LA MUJER. 

Desde siempre se ha mencionado que vivimos en una sociedad de machos, machista, sobretodo, a nivel mundial así se cataloga al mexicano, por las películas del siglo pasado donde aparecían los charros, los hombres rudos, con pistola, machete, un grueso bigote y a su lado mujeres sumisas, incluso, que sufrían maltrato sicológico y físico por parte de su hombre, su pareja, su marido. 

Pero la realidad cotidiana, en lo corto, es completamente diferente. No quiero generalizar al hombre como un ente único, sino que voy a referirme al nacional, al mexicano, al que convive día con día con cada uno de nosotros. 

No quiero hablar de lo que la historia oficial menciona, porque es tan falso como verdadero, quiero, como siempre hago en mis análisis, referirme a los hechos reales vividos, observados, porque para mí eso es más importante que comentar o vivir  de un pasado que no conocí. 

Hay contradicciones fuertes, porque se señala que vivimos en una sociedad machista, donde el hombre es el que manda, que las mujeres no valen (en razón de género) igual, que son agredidas física, sicológica, social y laboralmente, que son vistas como un objeto, que no tienen las mismas oportunidades, etcétera. 

Asimismo, recuerdo que desde niño, se nos decía que a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa, que no se nos olvide que venimos de una mujer, etcétera. 

Pero siendo realistas, sinceros, honestos, reflexivos y sobretodo, aplicando nuestro razonamiento, las mujeres han manejado al hombre a su antojo, lo hacen como a ellas mejor les conviene. En casa, cuando hay peleas de pareja, el hombre, generalmente, prefiere guardar silencio, lo que enciende más a las mujeres, porque a ellas, les gusta discutir, hablar y hablar, aunque repitan lo mismo de las discusiones anteriores, es sabido que la mujer en el día habla cuatro veces más que el hombre, por lo que sienten esa ansiedad, esa necesidad de sacarlas de su cuerpo, y mas en las peleas con la pareja; si hay hijos, se ponen a contraponerlos con su padre, metiendo en sus cabezas ideas falsas y negativas, que a corto o largo plazo generan alteraciones sicológicas en los adultos del futuro. 

Hay hombres que cuando se ven rebasados en su tolerancia, llegan a agredirlas físicamente, pero no es porque así lo quieren, si no porque llega un momento en que son agredidos ellos primero y llegan al clímax de su aguante, pero raro es aquel que golpea a una mujer al primer insulto, la mayoría lo hace después de minutos, incluso horas de aguantar, retahílas de tonterías, insultos a diestra y siniestra e incluso hasta de esquivar o recibir cachetadas o lanzamiento de objetos (platos, vasos, cuchillos, hasta la plancha, etcétera) 

La trillada equidad de género, solo la esgrimen cuando les conviene, y los hombres que aún no conocen el carácter o temperamento real de la mujer, son los que aparecen como portavoces en los medios informativos, asociaciones, fundaciones, pero no debería ser así. Equidad o igualdad de oportunidades las hay, yo no conozco de ningún trabajo, público o privado, que les pague más a los hombres que a las mujeres y esta frase la utilizan mucho para denostar a los hombres, en las escuelas hay igual número de oportunidades para uno y otra, que ellas no las aprovechen porque salen embarazadas, porque no les da su capacidad intelectual para terminar una carrera universitaria, esa es otra historia, (la nana Goya dixit), la falta de recursos económicos es igual tanto para unos como para otras, no es exclusivo de ellas.    

Y sin embargo en la realidad laboral, económica, profesional, hay muchas mujeres con título académico, incluso con posgrados, hay muchas mujeres laborando en puestos clave dentro de la administración pública o privada y con jugosas remuneraciones, pero aquí se da otro fenómeno, la mayoría de las mujeres que trabajan, se olvidan de la equidad que tanto pregonan, que tanto anhelan, de la que tanta alharaca hacen cada ocasión que pueden, y en su hogar, cuando hay pareja, pretenden que el hombre solvente todos los gastos de la casa, de los hijos, incluso de ella y no utilizan ningún peso de lo que ellas ganan para apoyar en el hogar, señalan que es obligación del hombre y que lo que ellas ganan es solo y exclusivo para ellas, lo mismo sucede con las que no tienen pareja, pero que si tienen hijos, explotan al máximo al padre de estos y muchas veces los hijos están mal alimentados, andan mal vestidos, están mal atendidos, pero ellas, todo lo contrario. Y cualquier dinero externo se les hace poco, porque ellas se sienten hechas a mano, unas bellezas que nadie las merece, cuando realmente no es así. Nadie es más que el otro, ni el hombre vale más, ni la mujer vale más, somos iguales, los que piensan así, son unos débiles mentales que se dejan influenciar por las apariencias, por las emociones, y no por la razón. La grandeza no está en la ropa de marca, en las joyas más valiosas, en el maquillaje caro, en los autos, residencias, en lo material, la grandeza y la riqueza están en la mente, una mente fuerte, rica, es aquella que se acomoda y vive con lo que tiene, que es feliz con lo que tiene, pero sobretodo que hace feliz a su familia y por consiguiente, ella es feliz y no infeliz, aunque así lo crea y lo niegue,  porque pasa como lo indica la sabiduría popular: Es tan pobre que lo único que tiene es dinero. La vida es única, nadie sabe cuánto tiempo va a vivir, por ello lo mejor y más importante es ser feliz, cada día serlo y hacerlo con nuestra pareja, con nuestros hijos, agradecer que tenemos un tesoro valioso que ningún dinero o bien material, puede cambiar, para qué vivir desdichados por tratar de estar apegados a lo material. Eso es solo inseguridad y debilidad emocional. ¿No lo crees?

miércoles, 7 de octubre de 2026

Así la mayoría, tristemente real...

 


El perfil de un mediocre. 

Vivimos en un mundo de mentiras, de hipocresía y manipulación. Desde niños, hemos sido víctimas de tantos individuos sin valores, que nos rodean y cuando se tiene la mente débil, se van aprendiendo y repitiendo esas conductas negativas que afectan al resto de la sociedad con la que convivimos. 

Sin embargo, el peor de esas subespecies que habitan los rincones de cualquier país, del mundo, son los mediocres. 

El que es mediano o regular, tirando a malo, en cuanto a su calidad, valor, interés, etcétera, que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza, lo es. Desafortunadamente, esos entes, abundan en cualquier estrato social, haciendo tanto daño a los demás, incluso a los que son de similares características. 

Un mediocre, es aquel sujeto, que ha visto su desarrollo desde niño, de forma distinta a los que destacan, sobresalen, en lo intelectual, en lo vocal (cantan, declaman, oran), en otras artes (bailan, presentan), en los deportes, en cualquiera de las innumerables ramas que existen, estos sujetos, son los que se van quedando atrás, los que no figuran, los que nadie observa, son retraídos, inseguros, miedosos, se esconden entre el resto de estudiantes. 

Y así van creciendo, sin mayores aspiraciones, sin deseos de mejorar, porque su capacidad se los impide. Pero llenos de envidia, de coraje, algunos, incluso odio, hacia los demás. Cualquier momento lo utilizan para lanzar su veneno hacia aquellos que los superan en muchos aspectos. 

Crecieron llenos de complejos, traumas y defectos, por lo mismo, por que nunca se atrevieron a ir más allá de lo que hicieron. No supieron medir con plenitud sus alcances, porque el miedo los paralizaba, la ignorancia los detenía a ir más allá, por lo que al ir creciendo, van notando que otros hacen cosas que otros admiran, que otros premian, se enteran que otros obtienen mejores resultados económicos, su frustración crece y, por ende, la envidia, el coraje y tantos antivalores, se van apoderando de su persona, propiciando que en cualquier lugar donde se encuentren, vayan esparciendo eso que los corroe por dentro, respecto a los opuestos a su personalidad. 

Un mediocre, quiere llamar la atención, a como dé lugar, no importa si cae bien o cae mal, si agrede u ofende a los demás con sus comentarios malsanos. No mide el alcance de sus palabras, y no le importa culpar a otros de sus desafortunados actos. Es falso, ruin, lleva la hipocresía tatuada en su personalidad. Todo lo que ha vivido tiene defectos, nada favorable obtiene de las experiencias pasadas. Critica todo, habla mal de todo, nada ni nadie merece su atención, se quiere hacer pasar por un sujeto digno, que es correcto, que su espiritualidad es a prueba de todo. Cree que la religión, sobre todo, la católica, es sinónimo de bondad. Quiere engañar a los demás con sus actos religiosos. Pero como todo, solo es una fachada para engañar, además de que la gente superior, sabe que ese tipo de gente, no es digno de confianza, no se debe confiar en ellos. Porque regularmente, esos sujetos, son lo contrario a lo que intentan aparentar. Viven de apariencias.    

Los mediocres, viven en un mundo de negativismo autodestructivo y se han propuesto consciente o inconscientemente, contaminar la vida de los demás. Actúan en la vida tomando decisiones con el propósito (normalmente inconsciente) de agradar al resto, por temor a perder el afecto de las personas que les rodean. Actúan en la vida sin un foco mental claro, viviendo con la ilusión de que lo importante es sólo el ahora y por lo tanto, se comportan de manera dispersa en sus asuntos relevantes. Recurren permanentemente a las excusas para explicar los “fracasos”, faltas o inasistencias, sin hacerse cargo de la responsabilidad por los resultados que cada uno genera en la vida. Tienen el hábito de “escanear” lo negativo de situaciones y personas, generando ceguera frente a lo positivo de la vida y de la gente con la cual interactúan. Se quejan literalmente por todo. Sientes que la vida les juega permanentemente malas pasadas y que tienen una especie de “halo de mala suerte”. Victimismo sutil. No se involucran en lo que hacen ni en las interacciones que tienen. En sus trabajos hacen lo justo y necesario, no se esfuerzan ni un milímetro adicional por hacerlo con entusiasmo y mejor. Con las personas, no generan escucha ni conexión emocional. Sienten que el mundo está en deuda con ellos, que la vida es injusta y por lo tanto, están permanentemente esperando la ayuda de los demás para resolver sus problemas. Sienten que la vida no les otorga oportunidades, que hay gente más talentosa que ellos y creen que éstos han sido premiados de manera especial sin merecerlo, lo que en ellos genera un gran resentimiento. Sienten envidia por el éxito de los demás. Cuando alguien les cuenta de sus proyectos o ideas, esconden un secreto deseo que esas ideas fracasen. No soportan el éxito ajeno y sufren por eso. 

Aunque la mediocridad no es un término en sí peyorativo, pues hace alusión al promedio, a la mayoría de las personas, éstas no quieren ser consideradas de tal modo por su connotación negativa. Y es que este término da cuenta de alguien que no se esfuerza lo suficiente para ser sobresaliente y se conforma con el status quo. Las personas que se encuentran en el promedio de sus grupos de pertenencia, suelen mostrar algunas características comunes, arriba citadas. 

Por lo general rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en a descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Busca parecer correcto, aunque solo sea en palabras, porque sus acciones demuestran lo contrario. 

La mayor parte del tiempo, critica, pero no se atreve, juzga, pero no es capaz, aspira, pero solo envidia, no acciona, esto es lo que sucede con muchas personas que solo se preocupan de errores de los demás y no de sus verdaderas pasiones. Generalmente, un mediocre sufre de varias enfermedades, por lo mismo, por sus conductas negativas hacia los demás que los va deteriorando en su salud individual. A ese tipo de personas, es mejor, irlos dejando solo, que se envenenen con su propio rencor, con su propio veneno, entre más te alejes de ellos es mejor. No vale la pena conservar “amistades” así, porque a largo plazo, el enfermo puedes resultar ser tú y no vale la pena llegar a eso, si en tus manos está evitarlos. ¡Ánimo!

martes, 6 de octubre de 2026

La estupidez es la principal...

 


CAUSAS DE LA POBREZA EN MEXICO…

Muchas comparaciones, para no decir que todas, suelen ser odiosas;  pero algunas se realizan para  ejercitar el viejo habito de reflexionar en contexto. El tema de la riqueza o la pobreza, siempre ha rondado a la humanidad  y, por supuesto, nuestro país no es la excepción y desde luego nuestros municipios y veredas tampoco. Iniciemos esta reflexión-acción diciendo que la diferencia  fundamental entre los países pobres y los países ricos, no es la edad de las naciones. Países como Egipto e India, tienen más de 2000 años y son pobres, mientras que, en el caso de países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que hace algo más de un siglo, eran países inexpresivos, hoy son naciones desarrolladas y poderosas. Pero, vuelvo a insistir, la gran diferencia entre unos y otros no reside en sus años, ni en sus recursos naturales disponibles. 

En el caso concreto del Japón, los nipones poseen un territorio  80% montañoso e inadecuado para la agricultura y el ganado, pero constituyen la segunda economía mundial. Japón es como una inmensa fabrica fluctuante, importando materia prima de todo el mundo y exportando manufacturas al mundo entero. Ellos edifican su poderío económico apoyados en su tradición industrial, comercial tomando de la mano a las nuevas generaciones e inculcándoles el hecho mismo de crecer. Digamos que Japón, no solo es para los japoneses: Japón produce para el mundo. 

Otro dato bastante curioso que nos llega es el de Suiza, la banca del mundo. 

Debido a la drasticidad del invierno y por ser un país chico, solo tiene 4 meses al año para cultivar cacao y desarrollar su ganadería industrializada y extensa; pero de hecho, evidencia el mejor chocolate del planeta y produce de manera excelente los mejores lácteos  y sus derivados, del viejo continente. Suiza y Japón, son países que le han vendido al mundo entero la certeza y alta calidad  de sus productos y servicios con trabajo, orden y seguridad; elementos benditos que no tienen los países pobres, nuevos y antiguos. 

Se preguntarán, entonces ¿Dónde radica la diferencia entre Pobres y Ricos? Busquemos ahora en el nivel intelectual, tanto de unos como de otros, y en el tipo de raza. 

Con sorpresa vemos como algunos de nuestros ciudadanos que logran salir y conectarse con otras latitudes; los que van a meterse de lleno en procesos educativos, económicos y sociales, nos hacen caer en cuenta que la cosa es de actitud en las personas. Mientras ellos producen e industrializan y luego comercializan sus productos, nosotros solo sembramos y ordeñamos y lo damos a vender a instancias que ganan muchísimo más que el productor original. Esta cadena larga hace que el campesino no sea un elemento principal en dicho enlace, sino un par de manos empobrecidas, sin tecnologías ni apoyo y mucho menos políticas claras por parte del aparato estatal. Además de la inseguridad, desplazamiento, ola invernal, falta de créditos, etcétera. 

Mientras los países ricos y altamente industrializadas, siguen pasos y reglas establecidas para crecer y expandirse como nuevos conquistadores de mercados y con sociedades más abiertas y desarrolladas que son ejemplo a seguir por su reconocimiento moral de las personas, la responsabilidad, el orden,  el control y la sistematización a lo producido, el respeto a la ley y a los derechos de otros, el amor por el trabajo; al ahorro y a la inversión y sobre todo a un inmenso deseo de superación, nuestros pueblos se ahogan en la incertidumbre del desempleo, la violencia y la politiquería ramplona de siempre. 

Para cerrar esta nota, digamos que las grandes conquistas de hoy, ya no son territoriales sino industriales y comerciales. Digamos también que requerimos no de un gran apostolado moral, pero si de un urgente cambio de la actitud, chip o estructura mental y actitudinal, y así, pasar esa barrera, que hoy nos aqueja. Digamos también que México no es un país pobre, sino un país injusto y mientras esa sea la reina, la mayoría de la población, seremos simples peones en el ajedrez de la vida. 

Requerimos muchos cambios, tal vez demasiados. El primero, debe ser convertirnos en una nación  inclusiva, un país de honor, justicia y merito social, industrial, turística y cultural; en donde la consigna sea salir adelante y volar sobre el pantano de la pobreza. 

El segundo cambio es, desarticular aquello de que nuestra sociedad está alineada en dos bandos, los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen nada.     

·       Analista.