martes, 29 de septiembre de 2026

La triste realidad nacional mexicana...

 


Antivalores mexicanos. 

Como ya lo he señalado en anteriores entregas, el mexicano es una especie rara, suigéneris, distinta, diferente, pero no en el mejor de los sentidos, sino al contrario, nos distinguimos ante el mundo como una especie llena de defectos y antivalores, lo que indicaré es solo una minúscula muestra de ello. 

Como se dice y se dice bien, la educación empieza desde el hogar, y más que a las palabras, es a los hechos, a los actos, a lo que se le hace caso y por ende, de estos es de lo que se aprende. Para bien o para mal, pero se aprende. 

Las palabras, son eso, simples palabras, sin sustento, cuantas veces se dice a los hijos que no se debe mentir, y cuando los busca alguien no grato o que les va a cobrar o a exigir algo, se les dice, dile que no estoy. ¿Qué le estás enseñando a tus hijos? A mentir, a engañar, a ser hipócritas, falsos, deudores, etcétera. Porque una mala acción lleva entrelazadas varias más y desafortunadamente, todas igual o peor de negativas. 

Se camina o estorba, en la calle, como se hace en casa, no tienen la mínima idea de que la calle es de todos y para todos, que si se va acompañado, no es obstáculo para permitir el paso a los demás, ya sea de frente hacia nosotros o que vayan por detrás de nosotros, pero con más prisa. Sin embargo, hasta más se extienden para que los demás se bajen de la banqueta o vayan a su paso. Cuando se les pide permiso, hasta se molestan y apenas se mueven. Recuerda amable lector, que pedir permiso, es decirle al otro que estorba. Porque teniendo un poco de raciocinio no hay la necesidad de hacerlo. 

Si van comiendo por la calle, tiran la basura donde se les antoja, o la dejan en las puertas o ventanas que estén a su paso, si es líquido, se limpian en las paredes, en los productos de algún negocio que les queda a su paso, y no les importa causar daños a terceros con su conducta negativa. 

Al respecto, es común encontrar los baños públicos, de tiendas, negocios, centrales de autobuses, aeropuertos, cines, etcétera, rallados, con frases o dibujos vulgares, que muestran el grado cultural de quien los hace. 

Es necesario marcar con tubos, concreto, señales fijas, por donde y como se deben mover, lo que además de verse feo, causa gastos mayores del presupuesto público que podría usarse en otros servicios necesarios para la población o privado (cuando es una empresa, institución o negocio particular), porque no hay el mínimo ápice de respeto a una simple cinta o cartulina que indique que no hay paso o es sentido contrario. 

Los automovilistas se cuecen aparte, no respetan al peatón, cuando es éste el principal usuario de los cruces de las calles, donde no hay semáforos o agentes de vialidad, pero no los respetan. Incluso hay unos imbéciles que se dan cuenta que alguien adelante va a cruzar, hasta aceleran más para impedirles el paso. Circulan en sentido contrario, no respetan el uno por uno, los semáforos, los pasos de cortesía, cuando alguien estacionado se quiere incorporar al flujo vehicular, etc. 

En los negocios, pequeños o grandes, abren la mercancía, rompen los empaques, incluso, hasta destruyen el mobiliario o frascos, cajas, y se hacen los desentendidos, piden que les corten, pesen o midan cualquier mercancía y no se la llevan, no les importa afectar a los comerciantes o dueños, porque para estos individuos con mentalidad mediocre, la gente que tiene dinero producto de su trabajo diario, es mala, merecen que le pasen cosas que los afecten, que su fortuna es mal habida, los envidian y por eso en cuanto pueden destruyen lo que es de otros. Por la estúpida creencia que ronda en sus cabezas enfermas, en lugar de seguir su ejemplo. 

La gente pobre, de mentalidad y de economía, siempre anda de prisa, pero no porque esto sirva para mejorar, sino porque siempre salen sobre el tiempo y quieren compensar su flojera, apurando a los demás, si están en un negocio esperando el cambio o la mercancía, tamborilean los dedos en la pared, mesa, escritorio, estante, mostrador, molestando a quien lo escucha. Si van en automóvil, lo hacen a velocidad inmoderada, apuran a los demás, es fácil darse cuenta de una gente que utiliza la prisa para mejorar y la gente que la usa por imbecilidad. 

Otra manera negativa es la de no saber escuchar, porque si alguien les dice algo, lo están interrumpiendo o diciendo ya sé, ya sé, y si es una instrucción, por esa mala costumbre, se les tiene que repetir varias veces, lo que correctamente debería quedar claro con una sola vez. 

Si se dedican al comercio, utilizan indebidamente la banqueta, incluso la calle para colocar su mercancía, extendiéndose lo más que se les permita, como si con eso fueran a vender más. Si la autoridad competente, les pide quitarse, primero se molestan, después lo hacen, pero una vez que se va el encargado, vuelven a colocar todo, sin importar que estorban y dan un mal aspecto a la ciudadanía. 

La gente está acostumbrada a sacar ventaja de tiempo, espacio o dinero, de lo contrario se molestan, se hacen los ofendidos, los dignos. No pagan sus deudas, no pagan impuestos, tienen colección de tarjetas de crédito bancarias y de tiendas departamentales y todas tienen deuda pendiente, porque se endeudan y no pagan o sólo cubren el mínimo. 

Por el momento, solo menciono esto, recuerda amable lector, si no lo haces, felicidades, si lo haces, evítalo y si lo haces y quieres seguir haciéndolo, adelante, solo recuerda que el único que se hace como tío lolo eres tú y aunque digas que todos hacen lo mismo, hay gente diferente, que de verdad vale la pena y es la que te está observando y tarde o temprano te pondrá de mal ejemplo. Pero sobretodo, piensa que ejemplo le estás dando a tus hijos. Rompe el círculo vicioso y conviértete en un mejor ser humano.   

lunes, 28 de septiembre de 2026

Así las cosas...

 


Aprende a escuchar. 

Todos oímos, pero pocos, muy pocos, en realidad escuchamos, ¿y tú?

En todas las conversaciones, desde las charlas familiares, reuniones de trabajo, pláticas con amigos o incluso, las primeras citas amorosas, existe la posibilidad de que los interlocutores se entiendan o, por el contrario, el riesgo de que nada conecte e incluso la cosa termine mal. El resultado depende de una infinidad de variables, pero el gran secreto consiste en saber escuchar. 

En una época en la que nuestros sentidos parecen estar saturados, es entendible que de repente perdamos la sensibilidad de ver y oír a quienes nos rodean. El fenómeno digital sólo es la punta del iceberg para un vicio que repetimos con mayor frecuencia de lo que imaginamos: no escuchar a los demás. 

Un autor europeo, de nombre Michael S. Sorensen, especialista en relaciones personales, en su obra “Te escucho, el sorprendente y sencillo talento para obtener relaciones personales extraordinarias” señala que las personas se abren cuando se sienten escuchadas y entendidas. Ser escuchado, decía Richard Carlson, otro insigne escritor y orador motivacional, es uno de los más grandes deseos del corazón humano. 

En una relación de pareja (cortejo, noviazgo, unión libre, matrimonio) el saber escuchar al otro, es la parte más importante para alcanzar el objetivo deseado, enamorar a la otra mitad. Esta cualidad, que pocos tenemos, es una enorme ventaja para el arte del amor. Analízalo. 

Pero escuchar no es la acción pasiva de sentarse y cerrar la boca mientras el otro habla, poniéndote a jugar con tu teléfono celular, o haciendo otras cosas. Más bien, es una acción activa que implica hacer varias cosas. 

A continuación señalo algunas características para escuchar de verdad: 

Es fundamental interesarse por la otra persona y lo que ésta te dice. Esto despierta tu curiosidad y hace que te preguntes, pienses e incentives los puntos valiosos. (Decir algo). 

El que escucha debe darse a la tarea de comprender su propio sentir. Sin este trabajo previo, no le será fácil identificar cómo se siente el hablante. (Identifica emociones). 

Significa dar valor real a lo que siente la otra persona. Puedes validad cuando te piden opinión y también es posible hacerlo aunque no estés de acuerdo con la otra persona. (Validar). 

Es esencial fijarse en los gestos, pues las expresiones dicen mucho más de lo que creemos. (Ojos siempre abiertos).

Debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo transmite emociones. Esto ayuda a mostrar nuestro interés y comprensión. (Respuesta espejo) 

Aprender a escuchar a los demás y entender desde niños, son hábitos que nos servirán durante toda la vida. Aunque nunca es demasiado tarde para aprender a escuchar. 

Queda claro, que los mexicanos no estamos educados y por lo mismo, acostumbrados a sentir empatía por los demás, aunque se pretenda hacer creer lo contrario, a nadie nos interesa escuchar a los demás, queremos que los demás, nos escuchen, nos compadezcan y nos apapachen, pero nosotros hacerlo con otros, pocas veces, no lo hacemos, los engañamos creyendo que los oímos, pero estamos jugando con las manos, el cuerpo, el teléfono, lo que tengamos cerca en ese momento, incluso muchas veces los paramos bruscamente, señalando que tenemos prisa para cortar de tajo la plática y huir. Queda claro, que efectivamente hay gente cuya charla resulta peor que un somnífero, que les sacamos la vuelta para no ser detenidos y oír sus pláticas pesimistas, principalmente, porque son personas negativas que solo cosas negativas, malas, comentan, pero hay otras que si tienen lecciones de vida en sus comentarios y podemos aprender a escucharlos. 

La próxima ocasión que estés frente a alguien (que te interese), porque también es válido, practica estos consejos. Haz el ejercicio de escuchar, notarás que todos tienen algo que expresar y buscan un oído atento, quizás tú lo has necesitado y no lo has encontrado. Empieza tú. ¡Hazlo!

domingo, 27 de septiembre de 2026

Publicación...

 

El México mediocre…

26 SEPT. 2026.-Vivimos en un país pobre, de eso no queda ninguna duda. Claro que hay ricos, pero son contados y son los que mantienen a flote este país donde abundan los mediocres, resentidos y envidiosos, esos que carecen de visión y por supuesto de un futuro distinto, pero que por su manera de ser frente al que trabaja y logra cosas que ellos no tienen, están buscando la primera oportunidad, ilegal, obviamente, de quitarle parte de eso que con esfuerzo, sacrificio y talento, esa minoría ha obtenido.

Ese es el verdadero país en el que vivimos, donde a la mayoría no le gusta trabajar, no quiere estudiar, no sabe lo que es sacrificarse para vivir mejor, como los gobernantes los ponen de bandera, se la creen que es verdad y se sienten merecedores de las riquezas de este país. Engañados están, pero eso ya los hace creer que son importantes y que pueden hacer lo que quieran, y ¿Sabes qué? Amable lector, lo triste es que sí.

En este país jodido es más fácil hacer las cosas mal, sin tener consecuencias, porque como esos sujetos son mayoría están mezclados y dentro de todas las áreas del país, mayoritariamente están en la informalidad, en el área privada, en lo público que finalmente, esos, son los que más daño hacen al país entero. Porque al tener una carrera, la mayoría de ellos trunca, sin título ni cédula profesional, se protegen entre ellos, además de que muchas veces son familiares, cercanos o lejanos, pero lo son, porque el ignorante y mediocre es prolijo para tener familias abundantes, por lo que es poco probable que no sean parientes, aunque radiquen en diferentes estados, ciudades o poblaciones a lo largo y ancho de este enorme México.

Desde los gobernantes se desgrana la mediocridad, porque al lograr una posición de poder, en cualquiera de los tres niveles de gobierno (federal, estatal o municipal), comienzan a buscar mecanismos para irse protegiendo, por lo que en la actualidad, ya están completamente blindados todos, para poder hacer libremente sus fechorías y conductas ilegales que tanto daño han hecho y siguen haciendo, acomodando las leyes a su conveniencia personal y grupal, dependiendo del nivel político alcanzado, y por consiguiente también los vulgares, adictos y buenos para nada delincuentes comunes, (ladrones, rateros, asaltantes, etc.) resultan beneficiados con las leyes a modo que hay en este país, teniendo mejores garantías y derechos frente a la minoría de gente honesta, trabajadora, que hace las cosas lo mejor posible. 

Qué triste que vivimos en una sociedad sin valores, que desde el gobierno hacia abajo, se busque privilegiar lo malo, lo negativo, la corrupción, los delitos menores pero que tanto daño hacen a nuestra de por si lastimada sociedad, porque en ocasiones hasta otras consecuencias puede haber, desde lesiones hasta la muerte de inocentes que solo defendían sus pertenencias que con sacrificio y esfuerzo lograron adquirir, pero que según el grado y nivel de intoxicación que traiga el o los delincuentes, no les importe lastimar hasta de gravedad a los demás. Sabiendo, porque ya son clientes frecuentes, que en cuestión de horas o días, estarán nuevamente en las calles, haciendo lo mismo o cosas peores, y que ninguna autoridad los hará pagar sus fechorías.

Eso lo saben perfectamente, porque así es, así están diseñadas las leyes, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las de los estados, son violadas flagrantemente sin que nadie haga nada. Ahí se dice que la situación de un detenido cometiendo cualquier conducta delictiva, debe resolverse en un periodo de 72 horas, tres días, salvo casos en que se puede ampliar al doble, pero los hoy llamados fiscales no tienen la capacidad, ni las ganas, ni el tiempo para cumplir con su trabajo, y si se atraviesa el fin de semana, menos, no pueden usar sus días de descanso para atender emergencias, eso es pecado mortal para esos ignorantes, por lo que concluyen las horas señaladas, son liberados, eso sí, pagando un abogado, por estar pendiente de su detención, ya hasta hay abogados apostados en el área respectiva, para ofrecer sus servicios de inmediato, que no dudo también repartan a los policías que participaron en la detención, por tenerlos al tanto de lo que va sucediendo, otros ya tienen un abogado listo para sacarlos libres y casi con disculpas ofrecidas por los participantes. Así es la triste, pronta y expedita justicia mexicana, donde la celeridad y eficiencia solo existe en los libros, pero que en la realidad eso es letra muerta.

La corrupción tiene muchas caras, la principal y que afecta a todos, es la de aceptar un cargo público para el que no se está preparado, eso en México, no se respeta, aquí basta con participar activamente en las campañas políticos de X o Y partido y que llegue al poder, para que se tenga un empleo asegurado por determinado tiempo, eso varía, por el grado de lambisconería que el indicado muestre durante el desempeño de su función, ya estando ahí, no se requiere mostrar capacidad técnica ni rápido aprendizaje, sino aprender a lamer botas y arrastrarse ante los jefes inmediatos, así es como se conservan los empleos, cargos y comisiones, en este  México de pobreza mental y económica.

Aquí se privilegia más el mérito reptil (aprender a saber arrastrarse) que dar resultados en el área en la que son colocados, por eso es que conforme avanzan los años, todo se va volviendo peor en este país. Profesionales de dudosa capacidad en cualquier área, incluso, hasta los colocan en lugares donde su currículo vitae no los hace aptos, solo porque son recomendados de X o Y potentado, y en el caso de las mujeres, aparte de todo eso, la experiencia para desempeñar algún cargo público la adquieren mediante el sexo, pese a que las hagan creer que sus propios méritos las respaldan, de que ya tienen igualdad, equidad  y derechos, no es así, tienen que mostrar sus dotes íntimas para satisfacer a cualquier hombre. Que a esos sujetos, no es difícil hacerlo, porque ellos no son competentes, pero tienen el poder y basta con subirse a una dama, penetrarla, moverse unas veces, eyacular dentro de ellas, para sentirse que son los mejores amantes, así las van cambiando periódicamente y ellas escalando de nivel. Salvo honrosas excepciones.

Entonces, privilegiando todo, menos la capacidad, probidad y experiencia, como en los países civilizados, no podemos esperar resultados óptimos en ninguna área gubernamental, mucho menos en las más sensibles y que traen aparejadas consecuencias como el área de la salud, la economía y la seguridad, que son las torales para ser un país rico, de primera o uno pobre, de cuarta, nadie que tiene la necesidad de ser empleado, de depender de otro u otros, es una persona íntegra, de valía, los que lo son, no están dentro del gobierno ni perjudican a la ciudadanía, sino que forman parte de la élite productiva y poderosa del país, aunque solo sean una parte mínima. Y a esos, son a los que por todos lados, los buscan perjudicar, sobre todo los vulgares rateros que son funcionales para algunos corruptos.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Están aumentando cada día...

 


ALGUNAS MODALIDADES DEL LADRÓN. 

El robo representa una actitud, una conducta particular del sujeto con referencia a la propiedad ajena, a los bienes del otro. 

¿Qué busca el ladrón realmente en su conducta? 

En una primera consideración puede ser estimada su acción como una conducta utilitaria, debido a que se trata de objetos que tienen valor de venta, o de algo que sirve para satisfacer sus necesidades; pero esta finalidad utilitaria aparece en el análisis sicológico como cobertura de motivaciones más difíciles de captar. 

El hurto. La sustracción de la propiedad ajena sin violencia ni intimidación, puede considerarse como el delito típico de la gente pobre, principalmente de los adolescentes. 

Existen diversos modos de cometer hurto, en la escala observamos desde los más simples hasta los más audaces y raros (tener preferencia por determinados objetos) 

Suele encontrarse en este individuo un deseo disimulado de seguridad, falta de lazos afectivos (a excepción de su relación con los miembros de la banda, cuando es parte de una). Todos estos factores los impulsan a veces a interesarse por los bienes ajenos, considerados como objetos a poseer, más que como un medio de satisfacer necesidades materiales. 

Hay casos, en los que el afán de seguridad puede conducir a robos habituales, que presentan las características de asegurar imaginariamente, incluso a veces místicamente, una tendencia particular a poseer un capital. Es decir, que el hecho de acumular dinero no tiene solamente una motivación utilitaria (dinero, medios para procurarse satisfacciones materiales, etc.), sino que significa en ciertos ladrones la vivencia de poseer objetos. 

Este interés excesivo por los objetos que satisfacen en los ladrones su deseo de posesión y de seguridad se manifiesta constantemente en los ladrones habituales. 

El robo. Difiere del hurto debido a que el sujeto actúa con fuerza en los objetos y medios, o también con violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo en el acto de someterlo o después de cometido para procurar impunidad. 

Así como la conducta del hurto, el robo presenta múltiples formas de ejecución, por el lugar, modo, instrumentos utilizados, participación, etc. Los más frecuentes son los robos cometidos en almacenes, bancos, locales de negocios y los robos de automóviles. 

En los hurtos y robos de automóviles hay que distinguir: los préstamos, es decir, la sustracción, cuyo fin es tenerlo por un tiempo determinado para poder ejecutar otro delito, por lo común un robo (este delito lo prepara y realiza generalmente, una banda especializada) el robo para realizar un viaje. (Esta conducta es realizada por lo común por un adolescente), quien busca el automóvil como un medio para fugarse de su ambiente social, el automóvil significa su independencias y finalmente el robo, después del cual el vehículo es siempre desarmado y vendidas sus piezas; generalmente lo realiza un grupo organizado para tal fin. 

Asimismo hemos observado que muchos ladrones se especializan en determinados objetos, por ejemplo: el hurto de ropas, neumáticos de automóviles, alimentos, etc. El análisis de estas conductas delictivas debe relacionarse siempre a los procesos que sufre el individuo desde su fecundación hasta su plenitud y madurez, es decir, por algo este individuo que presenta determinados rasgos, roba, por ejemplo: radios, es que el robo de determinados objetos posee para ese sujeto un significado especial. Este significado solamente puede ser conocido a través de la historia del individuo. 

El carterista. Se destaca especialmente dentro de los ladrones profesionales; raras veces trabaja solo, más bien forma parte de un grupo. Tiene, como dicen los expertos, la técnica más depurada, el campo de trabajo del carterista son las grandes aglomeraciones humanas. Por lo común hurta carteras, pero también sustrae relojes de mano. A veces se hace una distinción entre el carterista habitual y el que actúa en bandas en las que domina una rigurosa disciplina y cuyas empresas son preparadas cuidadosamente. La mayoría de los carteristas son hombres, las mujeres intervienen solamente como colaboración con los carteristas, y solo en raros casos en el tomar las cosas. Frecuentemente sirven, sin embargo, de cebo o señuelo para distraer la atención de la víctima. Sobretodo cuando son atractivas.  

La tendencia predatoria está sensibilizada por la particular actitud y sobre todo por la fisonomía de la víctima, lo que suscita en el carterista la impresión de que se trata de un sujeto particularmente idóneo para ser robado. 

En el estudio de las historias clínicas de los delincuentes sentenciados por hurto-robo, se observa que se caracterizan por haber tenido una infancia desfavorable para el desarrollo de una personalidad sana, inadecuado control familiar, debido a la falta de uno de sus padres o al abandono familiar de que fue objeto, frustraciones a sus necesidades internas por la carencia de una adecuada protección y también frustraciones a sus necesidades externas, es decir, falta de vivienda, ropa, cuidados, posibilidades de instrucción, de aprendizaje de un oficio. Estas situaciones llevan al niño y al adolescente a realizar conductas rebeldes hacia la familia, la escuela, la sociedad. 

Son personalidades inestables, inmaduras, siendo sus aspectos más acentuados: su escaso sentido de responsabilidad y sobre todo una gran rebeldía hacia las normas sociales, tienen mínimos sentimientos de culpa por sus delitos, no tienen remordimientos por sus actos y conducta asociales.

viernes, 25 de septiembre de 2026

La realidad nacional...

 


ASI PIENSAN LOS POBRES. 

Tradicionalmente nos han dividido en tres clases sociales: Alta, media y baja. 

Para muchos el dinero y el poder, son lo que dicta el presente y el futuro de los demás, y como en todo, la mayoría así lo acepta, sin siquiera analizarlo o reflexionar si es correcto o si pudiera existir otra división basada en otro nivel que no sea el económico. 

Lo que sí es real, es la manera en como son catalogados los pertenecientes a tal o cual estrato social y la mofa que de cada uno de estos se hace en los programas televisivos, en la radio, en los demás medios de comunicación y sobretodo, en la vida cotidiana. 

Existen aquellos individuos que saben que pertenecen a determinado nivel social o cultural, pero quieren actuar como las personas de un estrato mayor y a esos son a los que me voy a referir en este análisis, porque son sujetos inestables, inmaduros y carentes de los mínimos valores humanos. 

Los ricos, al tener mucho dinero, no les importa gastar en viajes, bienes muebles e inmuebles que la mayoría de las veces, solo estrenan y jamás vuelven a utilizar, compran lo más caro, porque son de marca exclusiva, aunque en México lleguen las cosas que los países del primer mundo ya no quieren y pocas veces llega todo lo que está de moda y/o con las características que las revistas especializadas señalan. 

Acepto que hay marcas que fabrican artículos de alta y buena calidad, pero los mexicanos estamos acostumbrados a creer que todo lo extranjero es mejor y no siempre es así. Acostumbramos desdeñar todo lo nacional, aunque reúna los estándares de calidad requeridos y en verdad nos sirva. 

En el caso de lo más usado, la ropa, nos damos cuenta de que los estadounidenses, la usan pocas veces y la venden, es muy frecuente saber de gente que vende o compra la famosa ropa de paca, que no es otra que la ropa de medio uso que los gabachos desechan porque ya se hastiaron de tener la misma y adquieren nueva. 

Los mexicanos pobres son un caso peculiar y todos lo hemos visto, o peor aún, alguna vez hemos actuado de manera similar. 

Nadie quiere ser o sentirse menos que los demás, para eso son muy propensos a vivir de apariencias, si tienen suerte y obtienen un empleo bien remunerado, antes que comprarse una casa, se compran un automóvil en financiamiento, aunque sigan viviendo con los suegros o rentando un departamento o casa pequeña, contratan televisión de paga, se compran su pantalla HD o 4K, blu ray, computadora, tableta, teléfono inteligente de moda, tenis de moda y buena marca (dicen ellos), ropa fina; algunos, hasta lentes carísimos traen, porque dicen, preferir tener un solo cambio de ropa, pero que sea a su gusto. Los más pobres, pegan etiquetas a su ropa.  

Viven endeudados, pero aparentando ser de una clase media o alta, festejan todas las ocasiones posibles y no pierden oportunidad de beberse el vino o las cervezas que pueden. Muchos para tener liquidez viven pidiendo prestado a sus amigos, familiares o conocidos y lo que es peor, no pagan. Otros, tienen una deuda monumental con los bancos, porque compran con plástico y solo pagan el mínimo y los intereses se van acumulando, hasta llegar a ser impagables, algunos empeñan sus cosas en las tantas casas de empeño que han ido creciendo en número por esta razón. Los negocios que quieren prosperar, antes de abrir, realizan un estudio sicológico de los clientes potenciales y el mexicano pobre es candidato idóneo para recibir préstamos o dinero a cambio de sus pertenencias, no hay educación financiera, sentido común y sobretodo, responsabilidad, no miran a futuro, viven el presente y para ellos estar bien hoy es más importante que mañana, todo se puede  hacer, pero con medida, la clase media se centra en gastar o ahorrar (aunque sea un poco), los ricos se centran en generar y ganar, mientras que los pobres solo se dedican a gastar, porque para ellos eso es vivir. 

Los ricos no se centran tanto en el ahorro, sino en aumentar los ingresos que perciben, y de esa forma poder aumentar el dinero destinado al ahorro.

El problema es que la clase pobre y media no le gusta dedicar tiempo a las finanzas. Solo hay 3 formas de alcanzar la riqueza, y los pobres y clase media suelen tener apatía hacia ellas: 

-       Con un negocio propio.

-       Inversiones.

-       Ambas opciones (la elegida por los ricos y millonarios)

La clase pobre y media busca trabajar para grandes empresas, mientras que los ricos saben que el único camino hacia la riqueza es construir una gran empresa.

Es por eso que muchos de los millonarios, dedican gran parte de su tiempo al conocimiento de los negocios e inversión, buscando continuamente ideas que resuelvan un problema a los demás o que  puedan generar más ingresos a su economía particular. En cualquier caso, saben de la existencia de los riesgos en los negocios, pero también saben que se esconde una fuerte recompensa a su esfuerzo. No obstante, suelen trabajar bajo unos riesgos controlados y bien estudiados.

Recuerda que no hay nada de malo en asumir riesgos. Lo malo es no controlarlos.

Los ricos ya saben que el dinero no da la felicidad, pero los pobres piensan que su felicidad depende del dinero.

Quizás el consuelo de muchos de los pobres es pensar que el dinero no da la felicidad, pero en el fondo, cualquiera que pronuncie esa frase, sabe que está diciendo una tremenda tontería, porque la falta de dinero te afecta la salud, en algunos países te impide el acceso al sistema sanitario y te impide disfrutar de momentos cálidos con la familia. El dinero es muy importante para los pobres, pero no para los que ya son ricos.

Es por eso que el dinero se convierte en algo emocional para los pobres, emociones que se siguen trasladando a los hábitos cotidianos, donde cuando la clase media recibe ingresos extra, piensan en la forma de gastarlos en caprichos que les hagan felices, olvidándose del futuro inmediato.

El mayor constructor de pobreza es la dependencia de un solo ingreso, pues mientras reciben ese ingreso se adaptan, y cuando ese ingreso no llega, se pierden y aumentan los problemas en el seno familiar.

La mayor diferencia entre los ricos y los pobres, es que los pobres parten derrotados hacia un camino cuyo resultado ya está destinado a fracasar al considerar que no serán capaces, mientras que los ricos saben que son capaces de todo.

Este sentimiento de derrota anticipada es el que hace que la clase pobre no pierda ni un minuto en intentar aprender lo que en su día aprendió la clase rica, y poco a poco van perdiendo la ambición dando lugar a luchar por sobrevivir. Y así terminan su vida, dejando a la humanidad descendientes sin carácter ni ambiciones positivas.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Triste realidad nacional...

 


Análisis del mexicano promedio. 

Los mexicanos somos una rara especie, pese a las mezclas con otras razas, no cambiamos, en general, las grandes diferencias, para mal, que nos distinguen con los demás habitantes e individuos de otros países. 

Desafortunadamente, esas creencias de que somos únicos y mejores, vienen desde los gobernantes pasados y actuales, que, dicho sea de paso, eso tampoco garantiza que sean mejores que la mayoría, solo tuvieron y tienen suerte de estar ahí, más no que sean mentalmente superiores, y lo podemos probar, comprobar y demostrar. 

La actual inquilina de Palacio Nacional, “defiende” a los indocumentados que pueden ser deportados del país del norte, señalando que son los mejores empleados del mundo. Vaya ironía, falsedad y mentira, si ya en otras entregas he señalado que otros centro y sudamericanos, alcanzan mejores posiciones laborales, económicas y de vida, en los Estados Unidos que los nacionales. Además de que nos conocemos y no es así. 

Pero como siempre, me voy a referir a los que estamos aquí, a los que nos encontramos día a día, a los que nos hacen reír, enojar y más, cuando requerimos de sus servicios, por X o Y situación. 

Ya he señalado que el mexicano es un manipulador nato, que recientemente es más difícil engañar a la gente que está despertando, pero siempre que se busca a un autoempleado, albañil, fontanero, carpintero, mecánico, costurera, sastre, jardinero, etc. empieza a hablar y hablar maravillas de su trabajo realizado con antelación, que en menos del tiempo programado lo concluye, que nos dejará satisfechos y un innumerable cúmulo de salivazos que después se demostrará su falsedad, salvo honrosas excepciones, como en todo. Si piden determinada cantidad de material, sobra o falta, no son certeros en su proyección, y obviamente, va en detrimento de nuestro bolsillo, sobretodo, porque de eso se han mantenido y vivido muchos años de su vida, y siguen sin tener un análisis más acertado del material que utilizarán, las opciones que ofrecen de como se debe reparar o hacer desde inicio, el trabajo por el que se les busca, y no tiene nada que ver con lo en realidad deseamos. Es decir, están acostumbrados a hacer lo mismo, carecen de iniciativa, de ideas, de otras maneras mejores de hacer las cosas. Y aunque se les diga casi paso por paso lo que deseamos, en la mayoría de los casos, concluyen haciendo lo que no queríamos. Además de que son sucios, no limpian lo que van ensuciando con su actividad, no sacan en limpio por lo que se les está pagando, y ¿Qué hacemos? Corajes, pero ya dejamos las cosas así, aunque no sean a nuestro gusto. Salvo casos demasiado grotescos, en que tenemos que recurrir a otro similar para que subsane las porquerías que el anterior dejó. Así las cosas. 

Una vez ya contratado, llegan tarde, no se apuran, están molestando a uno, contando sus aventuras, están saliendo y entrando a cada rato del lugar, sea de la casa, una oficina o un local comercial, donde estén laborando, por supuesto, transcurren los plazos señalados en que terminarían, y no lograron su cometido, se tienen que quedar más días a seguir haciendo eso. Cuando se acuerda un precio fijo por el detalle, no les queda más que cumplir y si tardan más, los afectados son ellos, pero les vale, tal parece que no les importa vivir al día, apenas teniendo para comer. Aunque si hay algunos que pretenden sacar más dinero del acordado, cuando la tardanza fue culpa de ellos. En cambio, cuando es por día, la cosa se pone peor, porque no les interesa concluir, al fin y al cabo, tarden o no, recibirán un pago. Así funcionan tristemente. 

En el caso de los mecánicos, se cuecen aparte, porque uno al desconocer el funcionamiento del automóvil, inventan otros “detalles” dicen ellos, y ya depende de que se deje uno o no, pero seguro algo dejan movido para que en unos días se caiga o comience a fallar, para que uno regrese a visitarlos, eso y lo anterior, en cualquier país que se trate, se le llama corrupción, abuso de confianza, fraude, o cualquier otro delito tipificado en la ley, acá no, porque la mayoría tienen prisa, así viven y lo que les interesa es que les solucionen las cosas, por lo que se prestan a la extorsión de estos individuos y de otros oficios que así viven. Además de que las leyes son letra muerta. 

Es triste darse cuenta de todo eso y cosas peores que mucha gente hace, los que son empleados, recurren al robo hormiga, casi a diario sustraen materiales y objetos de su fuente de empleo, pero algo malo hacen, si saben que cada determinado tiempo mandan a ellos o a otros empleados a depositar o a recoger dinero a las instituciones bancarias, se ponen de acuerdo con sus amistades de fuera, para robar, asaltar a los que llevan o traen el billete. Si amable lector, la mayoría de los robos y asaltos, yendo o saliendo del banco, son preparados por los mismos empleados o ex empleados de cualquier empresa, oficina o negocio, porque están pendientes de los movimientos que cada determinado tiempo, hora y lugar hacen. No son fortuitos, un mínimo porcentaje lo es, porque sin querer, le tocó a él, y resultó que iba cargado, pero la mayoría se planean por los mismos de “casa”. Incluidos familiares cercanos o no. Ponte trucha. 

Así es nuestro diario vivir, tener que convivir con tanto sinvergüenza que solo está esperando una oportunidad para aprovecharse de los que tratamos de hacer las cosas correctas, que por lo menos, tenemos casa propia, algunos bienes y dinero, al contratarlos para que realicen algún servicio, reparación o subsanen algo, les faltan valores morales, agradecimiento por ejemplo, el mexicano no lo es, se siente merecedor de las cosas, no analiza cuando es obligación y cuando es bondad de los demás hacia ellos. Esto es igual en las distintas clases y estratos sociales, por supuesto entre más tengan, crean o deseen tener, el zarpazo es similar. Ninguna cantidad les es suficiente, viven de sueños que nunca aterrizan, desearían tener un pariente rico que les heredara su fortuna, que se ganaran la lotería, sin comprar billete, creen en los horóscopos, en los brujos, chamanes, charlatanes en general que solo les sacan dinero y siguen iguales de pobres, viviendo al día, comiendo cuando pueden y eso porque trabajan, de lo contrario, es más complicado, pero en términos generales así es el mexicano, por supuesto que en todos los países hay y debe haber gente parásita así, pero tristemente, la diferencia entre ellos y nosotros es contrariamente proporcional en forma negativa con nosotros, si allá el veinte por ciento es negativo, en nuestro país, es positivo, y viceversa, ya se revirtió la frase trillada de que los buenos somos más, ahora y desde hace tiempo, los buenos somos menos y cada día que transcurre, menos. ¿Acaso lo dudas? No me digas, que no te ha tocado ser víctima de más de uno de estos individuos, o peor aún, tu has sido ese parásito que ha afectado a muchos con su actuar y proceder, carente de valores, para vivir. ¡Piénsalo!      

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Vivimos en un país de basura...

 


Administración pública mexicana. 

Hoy quiero aprovechar el espacio para tratar un tema, que a más de uno de ustedes amables lectores, pasará raspando, pero sin embargo, es justo y muy necesario, señalar los errores cometidos como mexicanos, para tratar de cambiar el diario actuar de aquellos que en verdad les interesa hacerlo. Reza el refrán popular, con uno que haga caso me doy por bien servido. Anhelo que así sea en la realidad. 

A groso modo, el cuidado y debida utilización de los recursos humanos, financieros, técnicos y materiales, en beneficio de la mayoría, dirían algunos, de la comunidad, se le denomina administración, la que a su vez, cuando se trata de recursos del estado, oficiales, se denomina pública, la que en nuestro país, se divide en tres niveles: federal, estatal y municipal. Por otra parte, cuando se trata de recursos particulares, se denomina privada. 

Lo privado, tiene que ver con los recursos obtenidos por los particulares, mediante actividades personales, sean comerciales, empresariales, bancarias, etc. que en su mayoría, son lícitas y normalmente se constituyen como personas morales, sean familiares o compuestas por un conjunto de socios, aquí no hay necesidad de mayor análisis, porque no perjudican a nadie con su conformación. 

En cambio, quiero analizar, la administración pública, esa que tanto cuesta a los ciudadanos, pero, contrariamente, es la que mayor cantidad de empleos genera. 

Pocos, muy pocos, en edad productiva, son los que jamás han tenido un salario que no provenga de alguna área administrativa, aunque sea por poco tiempo (una semana, quincena o mes), y es que desde que se es estudiante, los padres, cometen el error de motivar a los hijos diciéndoles que terminen determinada carrera universitaria (y las mujeres, alguna carrera técnica como secretaria o analista), para que se coloquen en el gobierno, que si se logra hacer, se tiene el futuro asegurado. Por lo que se crece con esa firme idea, porque así lo dicen sus progenitores, porque ellos forman parte de la misma, porque el vecino tiene casa y automóvil, siendo servidor público (funcionario, se dicen algunos para darse más importancia), todo esto aunado a la deficiente educación y sus niveles (básica, media y superior), recordando que los docentes también forman parte del tema indicado. Provoca que los adolescentes, jóvenes y adultos pierdan la capacidad de razonar, de analizar, de reflexionar que quieren ser y hacer en su futuro, como profesionales, pero sobretodo, como seres humanos. 

Siempre he mencionado que no hay reglas generales, siempre hay excepciones y por supuesto, el tema abordado las tiene, hay excelentes servidores públicos, con y sin, la debida preparación, porque es sabido, sobretodo de los que en su mayoría engrosan actualmente las categorías de los jubilados, que debido a su escaso nivel académico (primaria, principalmente, y otros, secundaria) surgió el termino sarcástico de que en X o Y Secretaría de Estado y sus respectivas delegaciones, áreas y oficinas, todas las mujeres eran señoritas y los hombres licenciados e ingenieros, y dentro del área de la educación, todos eran señoritas y maestros (aunque en realidad, se les debe decir, profesores, la maestría es un grado académico que no todos los docentes poseen, mucho menos en la antigüedad) 

Aunque parezca inverosímil, porque como dije, la mayoría alguna ocasión ha formado parte de esta, y por la falta de talento, no se está en condiciones de aceptar y reconocer que el término correcto de llamarlos es el de burócratas, porque están detrás de un escritorio y desde ahí, se ganan un salario. 

La administración pública, siempre ha sido muy obesa, abundante de personal, esto tiene que ver con la hegemonía del partido (PNR-PRM-PRI) que durante 71 años ininterrumpidos mantuvo el control político del país, precisamente, por ese tipo de acciones, dar empleo a diestra y siniestra, sin necesidad de requerir un perfil o tener la mínima preparación académica (para la época respectiva), y con esto seguir conservando sus prebendas en cualquier rincón del país. Sin embargo, durante la alternancia (2000-2012), esto no cambió, al contrario, se engrosó la nómina, ya no con bases, pero si por medio de contratos de prestación de servicios profesionales, con sueldos que duplican y triplican, dijeran los clásicos, a los devengados por los trabajadores de planta, ahora, con un documento que avala una profesión académica, pero en su mayoría, expedido por escuelas particulares (privadas) que en su mayoría, por el solo hecho de pagar las altas colegiaturas, mensualidades o semestres, se convierten en universidades patito, porque no les exigen compromiso y demostrar verdadero conocimiento. 

Retomando el tema, en todas las áreas sobra y siempre ha sobrado personal; con la mitad de los que hay, sin exagerar, hasta con la tercera parte de los recursos humanos, se pueden perfectamente, desempeñar las funciones, atribuciones y obligaciones señaladas por la ley, no es necesario y no lo ha sido, mantener a tanto individuo que más que beneficiar, ha perjudicado a la tan degradada y atacada administración pública. Lo que también traería como resultado un aumento generoso del salario percibido, porque en promedio los empleados de base, obtienen menos de los diez mil pesos mensuales, de ahí que también entre ellos hayan acuñado, para no desempeñar bien sus actividades diarias, la frase: ellos hacen como que me pagan, yo hago como que trabajo. Palabras que tanto daño han causado, causan, y mientras no cambien las cosas, seguirán causando al erario público y a la población en general, porque, el presunto bajo salario, genera buscar otras entradas económicas, ofertando al mejor postor los servicios laborales que en teoría deben ser gratuitos, provocando otro cáncer del que México, tiene un lugar de honor, en el contexto internacional: la corrupción. Como indiqué con antelación, más del 80 % de la población en edad productiva, forma o ha formado parte de la administración, esto provoca que se sepan los canales y puertas a tocar para violentar a las instituciones, pasarse por alto las leyes y reglamentos y, por ende, alimentando cada vez más, las fauces de la corrupción. 

En verdad, nos hace falta cambiar nuestra actitud personal, porque el cambio empieza por uno mismo, si uno no cambia, no esperes cambiar o hacer cambiar a los demás; cuando se hacen las cosas correctamente, todo es más económico, más rápido y sobretodo, más gratificante. Y tú ¿Haces lo correcto?  

martes, 22 de septiembre de 2026

Realidad nacional...

 


Abuso mexicano. 

Como he dicho en otras entregas, la mayoría de mexicanos son una sub especie suigéneris, no ven más allá de sus intereses, solo buscan obtener beneficios personales-individuales, a costa de quien lo permita y se deje pisotear por los que se dedican a eso. 

La mayoría de individuos, solo está buscando el error, la equivocación de quien está enfrente de ellos. Por ejemplo, si a alguien se le cae un billete, la billetera, el celular, o cualquier cosa de valor, los que vieron a quien fue, en su mayoría, no lo entregarán, al contrario, harán hasta lo imposible por quedarse con ella. Incluso hasta si los están grabando, para observar el comportamiento de la gente. 

Mucha gente, se sube al transporte público (taxi, camión, combi) y pagan su pasaje con el billete más grande que traigan con la esperanza de que por no tener cambio el chofer, no les cobren la dejada. Lo mismo sucede en las tiendas pequeñas, donde los pueden conocer o no, compran algo barato y sacan el billete más grande para que les digan, llévate la mercancía y después me pagas o si supera con uno, dos o más los cincuenta, cien, etc. pesos, dicen no traer el excedente para que no se los cobren. Así son. Pero en las grandes cadenas de transporte y comerciales no lo hacen, porque no se prestan a sus jugarretas. Abusan de sus iguales. 

Lo mismo sucede cuando se trata de ayudar a los demás, si ven que a alguien lo están agrediendo, no son capaces de meterse a defenderlo, porque dicen ellos que no se quieren meter en problemas, además de corruptos, son cobardes. 

Esto, como tantos vicios, se ha incrementado en los recientes años, debido a la pésima educación que reciben en su casa (porque no se les puede llamar hogar). Las madres de ahora, les dicen a sus hijos que si ven algo de valor no duden en tomarlo y eso, incrementa lo que estamos viviendo en la actualidad. A las hijas, les dicen que se fijen en los hombres, en cuanto tienen y les pueden dar, no importa si son casados, lo importante para ellas, es el interés económico, antes que el amor o el buen trato. Esto ha propiciado tantas infidelidades (muchas veces consensuadas), separaciones en las nuevas generaciones, porque todo gira alrededor del dinero. 

Así es amable lector, el país (y no dudo que el mundo también) gira alrededor del dinero, la mayoría se ha vuelto materialista, pero no con deseos de trabajar y ganarlo, quieren tener dinero fácil y no les importa como obtenerlo. Tanto hombres como mujeres, están dispuestos a “ganarlo” haciendo lo que sea por él, incluso vendiendo su cuerpo. De esto último, somos testigos de cómo, en las diferentes redes sociales, ofrecen servicios sexuales físicos, venden videos XXX y los famosos packs, que no son otra cosa que fotografías de las oferentes desnudas, así sin pudor alguno. Hasta cínicas son. 

Nuestras vecinas, andan con uno o varios conocidos nuestros o desconocidos, por dinero, algunas saben venderse bien, otras ni para eso sirven, pero obtienen dinero fácil con el sudor de su sexo. Ahora no es cuestión de mujeres solteras, el número de casadas, con o sin el consentimiento de la pareja, se ha incrementado. Para un hombre con ganas y dinero, es fácil, conseguir una mujer “discreta” para pasar el rato, solamente a cambio de unos billetes. Así de mal está el género femenino, justo ahora que pelean por sus derechos e igualdad, están más denigradas, por ellas mismas. 

Claro que, como en todo, hay excepciones a la regla, nada puede ser totalmente blanco o negro, siempre hay dualidad, pero en lo negativo, gana la mayoría. El ser humano es propenso a inclinarse hacia el lado oscuro, malo, equivocado, pero cuando son confrontados, son los primeros en negarlo. Así en este caso concreto. 

No entiendo en que momento, fueron modificados los valores que nuestra generación de los ochentas y anteriores tenían más cimentados. En que oportunidad se cambió la felicidad por el dinero, pero como dije antes, dinero fácil, sin esfuerzo ni sacrificio. Estamos mal, demasiado mal, y esto al SISTEMA le beneficia, porque la gente se entretiene en otras cosas y no se preocupa por lo que sucede con el país y los que quieren hacerlos cambiar, no son tomados en cuenta, incluso hasta los espacios públicos para expresarlo, son cerrados a las mentes abiertas y con ideas. Se aplica más seguido, el adagio popular: Corrige al sabio y se hará tu amigo, pero en cambio, corrige al ignorante y se convertirá en tu enemigo. Así la nueva actualidad en la sociedad mexicana. Sonríe y no abuses de la gente honesta y trabajadora, porque tarde o temprano, irremediablemente, lo pagarás.