lunes, 24 de agosto de 2026

Pero no exageres...

 


Errar es humano. 

No le falta su razón al viejo dicho según el cual errar es humano. Sería estúpido creer que cabe la posibilidad de no cometer ni un solo error. Ni siquiera la más eficaz combinación de inteligencia, experiencia, conocimiento, atención y disciplina sería infalible. Ninguna solución, decisión o conducta puede ser perfecta siempre. 

Los errores no siempre son estúpidos. Cuando el beneficio de aprender de un error es mayor que el daño que se causa, el resultado se sitúa en el cuadrante inteligente de la estupidez humana. Cometer errores y comprender por qué lo eran es una parte esencial de cualquier proceso de aprendizaje, igual que estar preparado para accidentes inesperados es elemento necesario de cualquier planificación eficaz. 

Bastante a menudo, un error o mal funcionamiento revela algún fallo de actuación, proceso o pensamiento. Si en vez de limitarnos a corregir lo que haya salido mal, comprendemos también cómo y por qué ha pasado, estaremos más cerca de lograr una solución inteligente. 

Si dejáramos crecer a un recién nacido en un medio perfectamente aséptico, cuando más adelante se viera expuesto al mundo exterior, es probable que el niño muriera por no haber desarrollado un sistema de inmunidad eficaz. Es igualmente peligroso creer que nunca cometemos errores. La ilusión de la infalibilidad es tan arrogante como estúpida. 

Si adquirimos la costumbre de repetir la misma actuación que, en experiencias anteriores, ha logrado buenos resultados, el problema no es tan solo que dejamos de aprender; también importa recordar que las actuaciones y circunstancias no son nunca exactamente iguales. Con las costumbres y los hábitos, nuestra capacidad perceptiva se arroma; con el tiempo acabamos por perder el contacto con la realidad. 

Una forma generalizada de estupidez es la incapacidad –o la falta de voluntad- de admitir errores. No sólo ante otras personas, sino incluso, sobre todo, ante uno mismo. El arrojo de decir o pensar “estaba equivocado” no es un mero acto de sinceridad, sino también una forma inteligente de reducir el poder de la estupidez. 

Es importante, por otra parte, aprender a manejar los errores de otras personas. Es raro que discutir o reñir sirvan de mucho. Es más civilizado perdonar, pero tampoco es bastante con eso. Es necesario comprender sí, cómo y por qué lo que hemos hecho (o dejado de hacer) ha provocado el error ajeno. 

También debemos esforzarnos por determinar si esa persona es irremediablemente estúpida (o quizá solo inepta para una función específica) y, en tal caso, hallar una forma de eliminar el problema. Pero, más a menudo aún, existe otra solución mejor: ayudar a esa persona a comprender el origen del error y, con ello, reducir la posibilidad de que se repita. 

Esto no son más que obviedades, en teoría. Pero en la práctica, ves más común que se intente “pasar el muerto a otro” –o buscar un chivo expiatorio que nos exima de la culpa--, en lugar de aprender de los errores. 

En un entorno dinámico, justo y abierto, donde se comparten las responsabilidades y existe un genuino sentimiento de comunidad, puede ser muy eficaz trabajar en conjunto para entender los errores, desde el origen de las consecuencias. No se trata de diluir las responsabilidades, llorar la pena sobre el hombro ajeno o lamentarse por la leche derramada, sino de enriquecer los recursos de la experiencia compartida. 

Es algo que raramente se consigue con procedimientos burocráticos o encuentros formales. Como dijo Paul Foley: “las reuniones numerosas se usan, a menudo, para compartir la culpa”. Para compartir la experiencia y aprender es grupo de los errores, hace falta cooperación auténtica y un vivaz trabajo en equipo. 

La noción de que los errores son una fuente de aprendizaje es antigua. Se podrán citar múltiples formulaciones, pero si no se aplican de nada sirven. 

Además, podemos lograr más resultados y mejores, que el de meramente aprender de nuestros errores. 

No es bastante con aprender con los errores cuando estos se producen. Resulta útil poner a prueba ideas, actuaciones, métodos y soluciones para comprender qué ha causado los errores y por qué. Se trata de un concepto básico, de la experimentación técnica, la educación y la investigación científica, pero además, es un recurso valioso en toda clase de empresas y en la experiencia de la vida cotidiana. En suma, lo que resulta ciertamente estúpido no es cometer errores, sino el no comprender (o admitir) que lo hacemos y no sabemos emplearlos como fuente de mejora. 

El concepto de riesgo calculado es tanto una noción de sentido común como un sensato criterio de gestión. Podemos hallar (o disponer a propósito, como campo experimental) una situación en la que sea posible cometer errores con consecuencias pero inquietantes; así aprendemos a evitar o a manejar los problemas inesperados o más graves. Los líderes más carismáticos suelen decir, y poner en práctica, que lo más arriesgado es no asumir ningún riesgo. En realidad, es imposible no asumir riesgos o no cometer errores. Resulta mucho más eficaz (e interesante) comprender qué riesgos estamos asumiendo y ser conscientes de nuestros errores, por mucho sonrojo que nos causen. 

Los tontos más estúpidos (y peligrosos) son los que no se dan cuenta de que son estúpidos, lo mismo cabe decir de quienes creen que nunca cometen errores. Pero tampoco resulta nada positivo caer en el extremo contrario. Uno puede obsesionarse con el miedo a errar hasta el punto de que la angustia se transforma en una monotonía de meticulosidad y pedantería, una actitud que exagera el formalismo y causa más problemas de los que puede prevenir o resolver.

Errar es humano, pero perseverar en los errores no es diabólico, sino simplemente estúpido. No debemos tener tanto miedo a los errores o ponernos nerviosos cuando se producen. Debemos aprender a comprenderlos. La gestión inteligente de los errores es uno de los antídotos eficaces contra la estupidez. ¿Estás de acuerdo, amable lector? 

domingo, 23 de agosto de 2026

Pero no lo hacen...

 


Es hora de despertar hombres. 

Desde niño, he sido un férreo defensor del sexo masculino, porque es triste observar como son denigrados, humillados y vapuleados muchos hombres, la mayoría por su propio gusto, porque quizás nadie les ha dado las herramientas necesarias para valorarse como hombres, como seres humanos. No soy misógino, ni machista ni ningún otro adjetivo que utilizan muchas mujeres para ofender, queriéndose justificar del maltrato que ocasionan a los hombres; simplemente fui engendrado y criado por una mujer de valor, que me enseñó el respeto entre ambos sexos, que jamás ofendió a mi padre delante de nosotros, pese a que como cualquier matrimonio, tuvieron sus desavenencias, sus disgustos, sus altercados, al contrario, siempre nos enseñó a los tres hijos hombres, a valorar el esfuerzo que nuestro padre hacía para llevar el mejor pan que su esfuerzo le alcanzaba, a nuestro hogar; tanto en las mañanas como en las noches, lo despedía y recibía con su comida caliente, recién hecha, al igual que a nosotros, jamás fuimos a la escuela sin desayunar, mucho menos nos fuimos a dormir con la barriga vacía, algo sencillo pero siempre había comida en nuestra casa, jamás nos faltó de comer. Lo más frecuente que bebíamos, era el chocolate Moctezuma hecho con agua, la bebida de los dioses. Después supe que así es mejor tomarlo, porque agarramos más energía durante el día, además de que el chocolate es recomendable para el aprendizaje. A veces la ignorancia mezclada con el amor, da buenos resultados. Los que me conocen, lo saben. 

Así que no pueden tacharme de adolorido o algo por el estilo, porque también encontré una mujer, mi esposa, muy parecida a mi madre, que me ama realmente por lo que soy, no por lo que pueda tener, así ha sido siempre, desde las vacas flacas, y hoy con vacas robustas. Hasta el día de hoy de mi vida, no se lo que es salir de mi casa sin comida en mi cuerpo, lo primero que hago es desayunar delicioso y caliente, lo que mi pareja a diario me prepara. Estemos un poco distanciados o no, como es normal, es igual, los alimentos se sirven en el horario correcto y no veo malas caras mucho menos escucho comentarios agresivos hacia mí, ni viceversa. Eso, amable lector, es una verdadera mujer de valor. Porque los pleitos se van escaseando, porque no duran mucho. Viviendo así, ¿Quién quiere discutir? Solo los enfermos y débiles mentales. 

En cambio, al salir a la calle, desde antes y ahora, lo primero que encuentro o escucho, son peleas, agresiones y majaderías que, sobretodo las mujeres, lanzan a sus parejas, sean novios, amantes o esposos, quejas en los lugares de trabajo, en el transporte público, en la calle misma, mientras voy andando, de hombres que permiten eso y más, porque ellos tienen el remedio en sus manos, pero no lo saben o no se atreven a hacerlo, por temor a quedarse solos. Irónico, porque aunque estén viviendo con alguien, en realidad están solos, porque solo son usados para lo que ellas quieren, pero cuando necesitan un abrazo, una palabra de aliento, estar en silencio, es lo que menos reciben, porque un día si y al otro también, lo que hacen la mayoría de damiselas, es pelear, discutir, reprochar, el motivo principal, el dinero, nunca les alcanza, no se saben administrar y eso que hipócritamente, se les hace creer que son mejores administradoras que el hombre, eso es completamente falso.

El dinero, es el principal pretexto para discutir en pareja. En parte, ambos tienen razón, porque hay hombres que no están preparados para tener familia, sin embargo, la hormona les gana y la tienen, pero ahí la culpable es la mujer, porque seguramente alguien en su casa paterna le hizo ver lo que pasaría con ella, viviendo con X o Y hombre, pero no hizo caso y ahí están las consecuencias, pero ya toda la culpa solo es del hombre. Otros, porque les entregan todo lo que ganan a la mujer con la que viven, sin pedirles cuentas de lo que hacen y gastan, eso está mal, es un enorme error, porque la filosofía popular señala, a las mujeres, ni todo el amor, ni todo el dinero, es verdad, porque cualquier cantidad se les hace agua en las manos. Ambas formas y otras más, son por inmadurez de uno o ambos. Esas relaciones están destinadas al fracaso, lo que propicia parejas disfuncionales que terminan y después encuentran otra y otro y así pasan el resto de sus vidas, rodando de allá para acá, como decía José José. Eso, inteligente lector, ni para uno ni para otra, es vida, solo es pasar los años de vida, sin tener un futuro, ni un objetivo claro en su triste existencia. Y así viven la mayoría, incluso los que, pese a todo, siguen viviendo juntos. Ellas por que no quieren salir a trabajar a la edad que tengan, se sienten incapacitadas, flojera le llamo, pese a discutir, saben que son dependientes de un hombre. Triste realidad. 

Lo que ahora quiero, es concientizar a los jóvenes solteros aun, para que no repitan los patrones de sus padres, que es difícil evitarlo, porque ya en la actualidad, desde el noviazgo, las mujeres les exigen dinero, sea en efectivo o mediante manipulación transformado en ropa, cosas, obsequios de todo tipo, pero no es el único al que le sacan eso, ahora el sexo se ha vuelto una moneda de cambio, “decente”, dicen muchas, porque ahora ya no reconocen que es prostitución, meterse con un hombre para obtener dinero, a veces disfrazado de apoyo, a cambio de sexo. A secas, porque ya están automatizadas a no sentir nada, solo por obtener sus anhelos. No importa cuál sea su situación, si están solas o viviendo con alguien, es por igual, si alguien les ofrece dinero, no dudan en aceptarlo a cambio de su cuerpo. Ahí es donde tienen que poner las antenas los jóvenes de hoy, porque son banderas rojas, cuando se manejan solo por el interés monetario. Si exigen desde el noviazgo, conforme avance la relación, la situación será peor, es falso que van a cambiar por amor, por ellos, no cambiarán, al contrario, se irán poniendo peor y terminarán engañados o separados. Cuando algo comienza mal, termina peor. No se hagan como tío Lolo. 

Esa es la verdad actual de las mujeres, están buscando al mejor postor, y eso es bueno, es justo, lo que no lo es, es que caigan con cualquiera y después le estén reprochando su pobreza todo el tiempo, peor aún que los engañen con otros, porque las mujeres siguen teniendo contacto con los ex y no solo eso, siguen metiéndose íntimamente con ellos, tengan hijos ambos o no, eso es clásico que hagan, peor aun cuando reciben pensión alimenticia de ellos. ¿Lo dudas? Analízalo y verás. 

Y si ahora desde que se empiezan a conocer, por dinero se entregan al chico, imagínate de lo que son capaces. Es mejor salir corriendo antes de que las cosas empeoren, si eres joven, date cuenta, si eres padre, habla con tus hijos y fríamente muestrales el panorama de lo que pueden llegar a vivir. Que no se emocionen con la primera vagina conocida, hay más, y puede que alguna sea de una verdadera mujer de valor. No se desesperen, abundan y si pueden hacer dinero, hasta tendrán para elegir la que gusten. ¡Ánimo!  Es hora de despertar hombres.

sábado, 22 de agosto de 2026

Tristemente así es...

 


ES DIFÍCIL DEFINIR LA PALABRA AMIGO. 

Amigo es quien te da  un pedacito de suelo, cuando es de tierra firme que usted precisa, o un pedacito de cielo, si es el sueño lo que le falta. 

Amigo es el hombro amigo,  es  la mano extendida, la mente abierta, el corazón latiente, ancha espalda. 

Es quien  en el intento hizo,  y no es egoísta por no querer compartir lo que aprendió. 

Es aquel que ayuda y no espera retorno, porque sabe que el acto de compartir un instante cualquiera ya lo realimenta y satisface. 

Amigo es quien entiende su sentimiento porque ya sintió, o un día va a sentir, lo mismo que tú. 

Un amigo es comprensión para su cansancio y complemento para sus reticencias. 

Es aquel que entiende tu deseo de volar, de sumir de vez en cuando, tu sed de innovar siempre. 

Es al mismo tiempo espejo que lo refleja, y óleo derramado sobre tus aguas agitadas. 

El amigo se compadece por tus errores, y vibra con  su éxito. Es el sol que seca tus lágrimas, es la pulpa para endulzar aún más su sonrisa. 

Amigo es aquel que toca sus heridas con las manos de terciopelo; acompaña tus victorias con euforia y hace bromas para amenizar tus problemas. 

Amigo es aquel que siente miedo, dolor, nauseas, cólera, y llora como tú. Y, si pudiese, sufriría en su lugar. 

Un amigo sabe que vivir es tener historia para contar. 

Es quien sonríe para ti sin motivo aparente, sufre con su sufrimiento, y es el padrino natural de sus hijos. 

Es aquel que encuentra para usted aquello que ni usted sabía que buscaba. 

Amigo es quien le envía cartas, esperadas o no, pequeños notas en clase, mensajes electrónicos emocionados. 

Es aquel que le oye al teléfono aun mismo cuando la conexión parece caótica, con el mismo placer y atención que haría si estuviese mirando tus ojos. 

Amigo es aquel que entiende lo que tus ojos dicen, sin precisar de palabras.

Es aquel que adivina tus deseos, tus disfraces, tus alegrías, y percibe tus miedos. 

Amigo es quien aguarda pacientemente que surja aquel brillo en su mirada  y se entusiasma cuando lo ve surgir. Es quien tiene siempre una palabra a medida cuando tus ojos se cubren de lágrimas. Y es también aquel que sabe cuándo tu estás luchando para sofocarlas en la garganta. 

El amigo es como la luna nueva, es como la estrella más brillante, es luz que se renueva a cada instante, con múltiples e inesperados colores, que caben todos en su iris. 

Amigo es verdad y razón, sueño y sentimiento… 

Amigo es aquel que te dice: “yo le amo a ti” sin cualquier temor de mala interpretación. 

En fin, amigo es quien ama a ti y punto final. 

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Las donaciones de amistad pura enriquecen a los compañeros de jornada. 

Cuando otras emociones se debilitan en el vaivén de los choques, la amistad perdura, compañera devota de las personas que se estiman. 

Tener amistad es tener corazón que ama y esclarece, que comprende y perdona, en las horas más amargas de la vida. 

Por todo eso, extendamos los benditos recursos de la amistad real donde la discordia intenta esparcir el oscuro dominio que le es propio. 

Con todo mi cariño y amistad, para ti, AMIGO. 

·       Analista.

viernes, 21 de agosto de 2026

Así las cosas...

 


Errores y defectos mexicanos. 

Nos han enseñado desde niños, grandes mentiras de nuestro origen, de nuestro pasado y conforme avanza el tiempo, si no tienes la capacidad mínima de investigar, analizar o simplemente reflexionar en lo que has vivido, visto, leído o escuchado, así terminarás el resto de tu existencia. Creyendo en glorias pasadas, que no hay seguridad de que realmente, lo hayan sido. 

El mundo es un constante ir y venir de todo, y la vida por consiguiente; solo los mexicanos parecen no entender que se deben preparar día con día, leer, estudiar, capacitarse, obligar a la mente a estar siempre alerta, porque eso contribuye a tener una mejor calidad de vida y sobre todo, a vivir más. 

El mexicano mayoritariamente, está estancado, los avances tecnológicos en lugar de servir, les han afectado, incluso en algunos casos, hasta los han hecho retroceder. 

El internet y las redes sociales, han influido en gran medida, de forma negativa en la vida personal, escolar y laboral de los individuos, ahora resulta que muchos no pueden vivir sin estar pegados al teléfono celular (mayoría), tabletas y computadoras personales o de escritorio (otros). Pocas escuelas, tienen la férrea voluntad de prohibir que los alumnos ingresen dichos aparatos en horario de clases, lo mismo sucede en los empleos, tanto públicos como privados; asimismo, aunque ya pasó la euforia de algunos años atrás, aún es común encontrar en la calle caminando o detenidos sosteniendo las paredes, en medios de transporte y lo que es peor, conduciendo automóviles, con el teléfono celular en la mano, hablando o texteando. En las instituciones educativas y áreas laborales, el espectáculo es peor. Esto contribuye a una debacle de la economía, porque los estudiantes no aprenden, no estudian, por estar pegados a su móvil y los empresarios pierden ventas, porque los empleados, con tal de no ser molestados, niegan las cosas, además de que en su horario laboral, solo rinden un pequeño porcentaje, si no tienen una debida supervisión y no se trata de eso. 

Los libros de superación personal, relaciones humanas, liderazgo, riqueza y otros temas relacionados, son escritos por extranjeros, pero sus presuntas reglas mágicas para cambiar, no se pueden aplicar en nuestro país, porque el mexicano está acostumbrado a hacer (o debería decir, medio hacer), lo que le dicen que haga, y para eso debe tener vigilancia, porque en caso contrario, no lo hace o lo hace peor que con estricta supervisión. La mayoría carece de iniciativa propia, ya no digamos de la debida preparación, se sienten competentes en cualquier área, pero solo de boca, porque cuando se les brinda la oportunidad, no saben hacer nada. En  una jerarquía, todos los empleados tienden a ascender hasta el nivel de su incompetencia. 

El mexicano no sabe trabajar en equipo, y esta es una cualidad que toda empresa, negocio o familia de éxito, debe privilegiar. Con gran esfuerzo, dicen que trabajan para vivir.

El mexicano, siempre tiene excusas, problemas y pretextos a su paso. Es cobarde, pocos, tienen el valor necesario para aceptar y reconocer que son humanos y se equivocan. La mayoría carece de él. 

Esto tiene que ver con la crianza familiar, porque desde niños, se enseñan las cosas mal, porque nuestros ascendientes, así las entendieron y no tuvieron la mínima intención de detenerse a analizar si lo que aprendieron de sus padres fue correcto o no. 

Al mexicano, no se le enseña a tener valor, al contrario, se le enseña a tener miedo, aprende a siempre echar la culpa a otros de sus fallas, si reprueban en cualquier grado escolar, el culpable es el profesor; si los despiden de un empleo, los corren injustamente; el famoso no era penal del mundial de Brasil 2014; cuando cometen cualquier conducta ilícita y son detenidos, se dicen inocentes y así infinidad de excusas y pretextos. Son agresivos, pero no es lo mismo. 

El mexicano, no está acostumbrado a seguir reglas, que dan como resultado una mejor y sana convivencia social, al contrario, le gusta hacer las cosas mal, lo que contribuye a entorpecer cualquier acción, retardar tiempos, afectar a los demás, no cuidan la naturaleza ni el medio ambiente, como te has dado cuenta amable lector, el respeto, la tolerancia y el agradecimiento, no son su fuerte. 

En México, se vive por imitación, por modas pasajeras, por momentos, se tiene memoria débil. Si surge una noticia, buena o mala, aparecen los defensores y detractores y al poco tiempo, ya no se acuerdan de ello, si alguien hace algo distinto, como los llamados retos que se publican en las redes sociales, en poco tiempo, ya muchos los están haciendo, como dije antes, no hay iniciativa propia, viven de repetir lo que alguien, extranjero principalmente, creó, ideó o inventó; también se critica cualquier cosa, diciendo que es tan simple, pero no tuvieron la capacidad para hacerlo. 

En México se enseñan los resultados, pero jamás el proceso que llevó a ese resultado, lo que ha propiciado que cualquiera sin presente brillante, sueñe con ganar la lotería, ganarse los pronósticos, que algún pariente millonario (que no tienen) los denomine herederos de su fortuna; en el caso de las mujeres, buscan un prospecto rico que las saque de su pobreza, mental y económica, etcétera. 

Esto y más, es la idiosincrasia mexicana, es lo que se trae en la sangre, aunque, por su escasa materia gris, los medios de comunicación, principalmente electrónicos, señalan cualidades que no se tienen, en lugar de hacer eso, se debería implementar una campaña agresiva de señalamiento de todo lo que se hace mal, pero como digo, fuerte, porque así como lo intentó hacer televisa hace unos años, sobre los valores (tienes el valor o te vale), no funcionó, aunado a las mentiras de grandeza, bondad, etc., además de tanto organismo defensor de lo ilegal, provocaron lo que estamos viviendo actualmente, una total y completa descomposición de la sociedad, en general.   

jueves, 20 de agosto de 2026

Pero de verdad...

 


¿Eres bueno? 

En este país, la gente da mucho valor a querer ser buenos, bondadosos, aunque la realidad es que solo lo hacen de dientes para afuera, pero internamente, que es lo importante, no lo son, pero casi se rasgan las vestiduras para que los demás les crean esa presunta bondad. 

En esta ocasión quiero presentar, amable lector, algunas señales para que sepas si realmente eres demasiado bueno, o solo finges serlo. 

La trampa del “sí”. ¿Siempre dices sí, incluso cuando te perjudica? Aceptar constantemente puede significar que estás poniendo a los demás por delante de ti, muchas veces a tu propio costo. 

Pedir perder en exceso. Si dices “lo siento” constantemente sin razón, puede que estés intentando evitar conflictos o desagradar a otros. 

Cargar con los sentimientos de los demás. Ser empático es bueno, pero asumir la responsabilidad de solucionar los problemas de todos no lo es. Es un peso que no necesitas llevar. 

Pensar demasiado en tus acciones. Si constantemente dudas sobre cómo los demás percibirán lo que haces, puede ser señal de que estás intentando desesperadamente parecer “agradable”. 

Dificultad para expresar tus necesidades. Tus deseos, necesidades y límites también importan. No los dejes de lado por los demás. Es hora de dejar de ser complaciente. 

Rara vez pones límites. Seamos claros: los límites son esenciales para tu bienestar y autoestima. Sin ellos, te vuelves un blanco fácil para que otros se aprovechen. 

¿Te sientes poco valorado? ¿Sientes que haces mucho por los demás y no recibes reconocimiento ni reciprocidad? Es una receta segura para sentirte infravalorado. 

Evitas el conflicto a toda costa. Cuando temes tanto el desacuerdo que haces lo que sea para evitarlo, terminas silenciándote solo para mantener la armonía. 

Ser amable está bien, hasta que empieza a costarte respeto, energía y claridad. Recuerda que el ser humano mayoritariamente es malagradecido y aunque hagas cualquier cosa por los demás, al final, nadie te valorará ni lo tomará en cuenta. ¡Ponte trucha! 

Continuando, en una entrega anterior, hablé de los errores que cometemos en la sexualidad, por lo que abundan las infidelidades, así que ahora te pregunto ¿Te gusta besar? Es algo tan importante que pocos lo hacemos. Demuestra que tan bueno eres.

Una mujer puede alcanzar el orgasmo simplemente con un beso.  Los besos intensos pueden desencadenar potentes respuestas neurológicas en el cerebro. 

El cuerpo libera dopamina, oxitocina y endorfinas durante un beso apasionado. 

Cuando la conexión emocional y la química física son lo suficientemente fuertes, estas reacciones pueden crear sensaciones similares al clímax sexual. 

Una buena química al besar a alguien también podría significar que tendrás hijos sanos. 

Besar permite al cerebro evaluar inconscientemente el olor y el sabor de la pareja. 

Estas señales pueden revelar información sobre la compatibilidad del sistema inmunitario. 

Una fuerte compatibilidad biológica puede aumentar las probabilidades de tener hijos más sanos. 

En promedio, una persona pasa 20,160 minutos de su vida besándose. 

En citas, relaciones y momentos románticos, los besos se acumulan con el tiempo. 

Este total equivale aproximadamente a dos semanas completas de la vida de una persona. 

Esto demuestra la importancia del afecto físico en los vínculos humanos. 

Tomarse de la mano y besarse reduce el estrés y la presión arterial. 

El afecto físico libera oxitocina, la hormona responsable de la unión. 

La oxitocina ayuda a calmar el sistema nervioso y a reducir la ansiedad. 

El contacto afectivo regular se ha relacionado con una presión arterial más baja y un mejor bienestar emocional. 

Al decidir si besar a alguien, las mujeres prestan mucha atención, más atención que los hombres al aliento y a los dientes. 

Las mujeres tienden a notar detalles sutiles como el olor, del aliento y la higiene dental. 

Estas señales indican inconscientemente hábitos de salud y estilo de vida. 

Una mala higiene bucal puede reducir rápidamente la atracción durante un beso. 

Cuando dos personas se besan, intercambian entre diez millones y mil millones de bacterias. 

La boca humana contiene cientos de especies de bacterias. 

Durante un beso, estos microbios se transfieren instantáneamente entre las personas. 

Este intercambio puede influir en la respuesta inmunitaria y la compatibilidad biológica. 

El beso francés activa los treinta y cuatro músculos del rostro. 

Besar profundamente activa una amplia red de músculos faciales. 

También estimula los nervios conectados a los centros emocionales sensoriales del cerebro. 

Por eso el beso francés es más intenso y memorable que un simple beso. 

Besar durante un minuto quema unas 26 calorías. 

Bear apasionadamente aumenta la frecuencia cardíaca y el flujo sanguíneo. 

Los músculos faciales y los movimientos corporales queman pequeñas cantidades de energía. 

Si bien no es un ejercicio, contribuye a un gasto calórico ligero. 

Los humanos nacen con el instinto de buscar el contacto labial. 

Los recién nacidos buscan instintivamente el pezón al alimentarse. 

Este reflejo de búsqueda implica el contacto labial y la succión. 

Los científicos creen que este comportamiento temprano podría explicar porque los humanos asocian posteriormente el contacto labial con la comodidad y el vínculo. Así que ya lo sabes, inteligente lector, es importante y sumamente estimulante besarse, por salud. ¡Hazlo!

miércoles, 19 de agosto de 2026

El deporte es salud y vida...

 


Euro Alemania 2024, edición XVII. 

Este torneo europeo de futbol, surgió a partir del año 1960, siendo realizado por la UEFA, avalado por la FIFA, este año se llevó a cabo por decimoséptima ocasión, siendo el anfitrión, por segunda ocasión (1988), Alemania, en calidad de emergente, ya que se realizaría en Turquía, pero como siempre, la política cambió los planes originales. Y por lo indicado es el primer país, en albergar tan importante evento deportivo en dos ocasiones. 

Participaron 24 selecciones nacionales, en diez sedes: Berlín, Colonia, Dortmund, Düsseldorf, Frankfurt, Gelsenkirchen, Hamburgo, Leipzig, Múnich, Stuttgart. Convirtiéndose en una fiesta continental, y para algunos, mundial. 

A diferencia del torneo sudamericano, sin excusa ni pretexto, se realiza cada cuatro años, no importando que haya una “estrella” caprichosa mundial del balompié, que quiera modificar los tiempos para beneficio personal y/o de algún país. Para muchos, tiene el nivel de un mundial de futbol, por la calidad de las selecciones participantes, otros solamente agregarían a Brasil, Argentina y Uruguay, para que lo fuera. Ninguna otra selección nacional se extrañaría. Honestamente, tienen razón. 

Este torneo, como todo el futbol profesional y federado en general, maneja incalculables cantidades de dinero, por lo que donde abunda el dinero, existen las malas prácticas y artimañas para beneficiar o perjudicar a X o Y país. Por lo que no es la excepción. A los países participantes, que previamente se van eliminando con todos los demás europeos, se les asignan determinado número de entradas por partidos en los que actuarán, y por distintas razones, hay países que no los colocan entre sus aficionados, por lo que, está más que visto, cuando estás en el estadio viviendo la emoción en vivo, que en cada encuentro, varía el resultado, a favor del país, que tiene más aficionados, es decir, obtiene la victoria, aunque resulte inverosímil o extraño, pero así es, este año, un ejemplo, fue la victoria del debutante Georgia (primera participación) 2-0 frente al experimentado Portugal y su super estrella Cristiano Ronaldo (CR7), hubo más georgianos que portugueses, ahí el resultado final. Cuando están en paridad de aficionados, simplemente, empatan. Así funciona el futbol mundial. Y eso, como lo dije antes, se puede observar cuando hay experiencia, capacidad de análisis, de razonamiento y cuando ya está el estadio casi lleno, porque de otra forma, la gente se iría por la lógica histórica, como ocurre normalmente. 

Así que los resultados y avances, giran en torno a la convocatoria de cada equipo, al interés de su gente y sobretodo al dinero disponible, porque no cuestan cualquier baratija los boletos, empiezan desde los 250 euros, sin contar en la reventa, que también es una práctica negativa que se da a nivel mundial, porque deja mucho dinero y más en esos torneos tan importantes. Así es como se dan esos resultados “sorpresivos” en el deporte de las patadas. Por eso México, jamás será campeón del mundo, porque se tiene en contra la paridad de la moneda, además de la pobreza económica y más del país, además de que no hay la gente suficiente que se traslade hasta donde se realice un campeonato mundial, que se quede un mes, viviendo en el país sede, que es el tiempo que dura, porque también eso tiene que ver, hospedaje, vuelos, alimentación, compra de playeras y suvenires, todo lo que sea dinero suma. Aquí hago un énfasis, pensando en el mundial del 2026, al que posiblemente acudirán muchos mexicanos que viven en los E. U. pero que no gastarán en otra cosa distinta, que no sean los boletos de entrada a los partidos. Así que no sueñen que México avanzará mucho. 

A cambio de esos gastos, el país sede, contribuye a la economía de los asistentes, obsequiándoles el costo del transporte público, cualquiera que este sea (excepto taxis de ningún tipo, ni normales, ni de aplicación), metro, camiones de servicio público, tren, incluso hasta para viajar de una sede a otra, mostrando el Fan ID o este año llamado Fan Pass, a los conductores e inspectores que lo soliciten. Qatar, fue algo distinto, ahí todo el mes fue gratuito el transporte. Hay niveles. 

Como dije participan 24 selecciones, acomodadas en seis grupos de cuatro cada uno, por lo que todos juegan tres partidos de forma segura y obligatoria, para los octavos de final califican los dos primeros de cada grupo (doce) y cuatro mejores terceros lugares, por lo que, en la primera ronda, solo se eliminan ocho equipos, y avanzan dieciséis. (negocio es negocio), ya después se van eliminando la mitad, ocho, cuatro, dos hasta quedar los finalistas, que juegan siete partidos, igual que en el mundial de futbol. No hay partido por el tercer lugar, se lo dan al que haya quedado mejor colocado en la primera fase. Extraño que desperdicien esa oportunidad, pero así lo hacen. Además, se mueve dinero, con nuevas contrataciones de los participantes en el evento. Cambian de equipo, por enormes cantidades de euros y dólares. Es un escaparate para directivos, equipos, países y jugadores. Ese es otro y el principal de los positivos de realizarlo. Muchos ganan. Sobretodo los tocados por la suerte y el universo. 

Hay un enorme despliegue de voluntarios, seguridad privada y más, pero poco gasto, comparado a lo que se observa, porque hay empresas y empresarios que literalmente, prestan a sus empleados ese mes, pagándoles ellos su salario normal, porque son gobiernos que, si motivan a los generadores de riqueza, por lo que cuando se requiere de su apoyo, lo otorgan sin protestar. ¿Y México?, sabemos la triste historia. 

Algo que causó polémica, criticable por unos, desapercibido por otros, así como los resultados en la cancha, es que tanto en las llamadas Fan Zone, que se instalan en cada sede, con pantallas gigantes, venta de productos oficiales, alimentos y bebidas, presentación de músicos y cantantes locales, nacionales, incluso internacionales, según el presupuesto, donde se transmiten todos los días los partidos que se realizan, que muchas veces se pone más interesante, con mejor ambiente ahí, que presenciarlos en vivo; como en los estadios, al comprar agua, refrescos o cervezas, el precio del líquido de medio litro, era de cinco euros, pero como no permiten el uso de las botellas, sean de plástico o cristal, por verterlos, en un vaso alusivo al evento, de plástico, que si está permitido, se cobraban tres euros más, por lo que cada líquido adquirido, en realidad salía en ocho euros (alrededor de $160.00), negocio redondo, porque obviamente, no te lo vas a tomar ahí en el local establecido, porque, sobretodo en el estadio, se va acompañado y se queda sentado, por lo que se tiene que llevar el agua, refresco o cerveza. Y entre las manos, no es posible recibirlos. Así que los alemanes salieron ganones, haciendo su agosto en junio-julio, porque en otros eventos, euros y mundiales, el costo marcado, ya incluye el vaso conmemorativo. Ahora no. Las letras chiquitas y en alemán, no estaban tan a la vista. Por lo mismo, los vasos estaban tan restringidos para los que no adquirían uno por ese medio. En otros lugares, era fácil, encontrarse vasos tirados o abandonados en el estadio o afuera, en la fan zone, pero ahora no. Se necesitaba demasiada suerte para poder obtener un vaso alusivo sin tener que adquirirlo. Ahora entiendo por qué Alemania es una de las mejores economías del mundo, saben hacer dinero. Además de que también, el cátsup, mayonesa, mostaza o cualquier aderezo que acompañara tus alimentos, se cobra por separado, entre medio y un euro era el costo por cada uno de ellos. 

Todo lo demás es inigualable, el gran ambiente que ponen los aficionados de cada país, antes, durante y después de cada partido, es maravilloso ver cómo, independientemente del resultado, no hay peleas, riñas, disputas, entre ellos, salen felices, cantando, o simplemente en silencio, pero sin agredir a los contrarios, eso es primer mundo. La cultura, la educación y la riqueza saltan a la vista en esos eventos populares. Si que estamos tan alejados de ese nivel de vida, no solo es la distancia en kilómetros, horas y por el océano que nos separa, es la calidad de vida y del tipo de personas que hay allá y las que estamos acá. Eso es inevitable no observarlo. Muchas felicidades al campeón, España.  

martes, 18 de agosto de 2026

Así las cosas...

 


Estupidez y superstición. 

En general, admito que la superstición es algo estúpido, y, al igual que la estupidez, en ocasiones no tiene más valor que cualquier otra tontería. Sin embargo, también puede resultar peligrosa en muchos aspectos. Pero aun así, cuesta entender que es en realidad, porque solo disponemos de una definición vaga e incierta. Puede resultar una cuestión muy subjetiva. Lo que una persona (o una cultura) considera como una superstición absurda, otros quizá lo admiten  como creencia válida. Y, por supuesto, todo el mundo debe ser libre para creer en aquello que mejor le parezca. 

En todas las culturas, y en todas las épocas, hay algo que recibe la etiqueta de superstición, mito o bru8jería y solo con el paso del tiempo termina entendiéndose como un avance de la ciencia y el conocimiento. También ocurre a la inversa. Podemos considerar que ahora somos más ilustrados o estamos más cerca de la luz del conocimiento, pero este tipo de situaciones siguen existiendo. 

Para llegar al meollo del asunto, tenemos que mantenernos lejos de las consideraciones de fe: religiosa, política, ideológica o de cualquier otro tipo. Aunque la línea divisoria suele resultar incómoda de manejar, de puro fina. 

Puede darse el caso, por ejemplo, de que una persona sea verdaderamente cristiana pero no crea en el poder milagroso de una reliquia, una imagen o un icono, en las infinitas apariciones de ángeles, santos o demonios, ni en la proliferación de estatuas y representaciones sangrantes o llorosas. Igual que muchas personas pueden creer en estas cosas sin tener una profunda fe religiosa. 

Si adoptamos otro punto de vista, puede resultar exagerado tachar de superstición algunos fetiches menores, que en ocasiones no son sino una costumbre inofensiva en personas que ni siquiera son crédulas (como por ejemplo trocar madera –o lo que sea que se considere que trae buena suerte—sin creer en que de verdad el gesto pueda tener la menor importancia). 

En la navegación también hay ciertos augurios y auspicios en los que nadie cree de verdad, pero que suelen evitarse –aunque solo sea en tono de broma—para no invocar a la mala suerte sin necesidad. Entre ellos está, por ejemplo, la creencia de que el verde es un color que trae mala suerte (si no aparece en un semáforo, una luz de posición o forma parte de una bandera). 

En ciertas ocasiones, en son de broma, todos podemos tratar como prevención frente a los malos augurios lo que en realidad no es más que sentido común, que nos prepara para problemas inesperados. 

Podemos trazar donde mejor nos parezca la línea divisoria entre la credulidad y la creencia; o entre la credulidad malsana y las costumbres inofensivas, como llevar un pequeño amuleto de la suerte. En algún punto intermedio, aunque no sea fácil definir los límites, se encuentra el insidioso poder de la superstición. 

Sorprende mucho descubrir que personas que no son ni tontas ni ignorantes pueden creer en extravagantes absurdos sin tan siquiera tratar de comprender cual pudo ser el origen de aquellas costumbres, miedos o prejuicios. 

Tras una breve investigación, podemos enterarnos de que pasar por debajo de una escalera puede tener significados esotéricos, pero además era y sigue siendo, peligroso, si alguien trabaja encima de la escalera y se le cae una herramienta. El miedo a los gatos negros pudo estar ligado en origen a una asociación con la brujería, pero sin duda, algo oscuro que se mueve de forma inesperada en la noche podría asustar a un caballo y este tirar a su jinete. En los siglos XVII y XVIII, cuando surgió la idea de que jamás debíamos poner un sombrero sobre la cama, no era saludable colocar allí donde la gente dormía un objeto portador de la suciedad, los ungüentos y los piojos que proliferaban en las pelucas y sombreros. Los espejos eran un bien escaso y tradicionalmente vinculado a la magia. Pero el problema radicaba también en el hecho de que sustituir un espejo roto era bastante caro y podía llevar mucho tiempo (aunque tampoco llegaba a los siete años…). 

La lista de ejemplos podría ser muy larga. Algunas supersticiones están relacionada de algún modo con Auténticos problemas en potencia, sin embargo, la mayoría se basan simplemente en antiguas creencias y miedos que ahora se han olvidado, solo que se mantienen en las costumbres y se preservan sin que quienes los practiquen  recuerden por qué. 

La superstición, amable lector, no es una cuestión tan inofensiva como podría parecer. Si caemos en la costumbre --incluso en pequeñas cosas—de creer en lo increíble, podemos resbalar hacia un terreno lleno de engaños peligrosos. Podemos hacernos daños a nosotros mismos o a la gente de la que nos ocupamos, aplicando remedios o protecciones inadecuadas a enfermedades o problemas de otra índole. Podemos acabar siendo presa de comportamientos que superan los límites del pequeño antojo inofensivo para convertirse en obsesiones inquietantes. 

La explotación agrava aún más estas circunstancias. Algunas personas que pretenden obtener poder o influencia sobre otras usan las supersticiones como instrumentos para alcanzar sus fines: robarles dinero o causarles daños mucho peores, como por ejemplo aprovechar enfermedades, dolor, infelicidad o miedo parta ofrecer malos remedios o una suerte improbable y, de este modo, empeorar aún más la situación de personas que ya sufren problemas. 

Los medios de comunicación, como la televisión, ofrecen mucho más espacio del que merecen a adivinos, curanderos, brujos, magos, astrólogos y nigromantes. La excusa esa torpe: si la gente lo quiere, hay que dárselo. Es ridículo. Los medios de comunicación pueden ser populares, entretenidos, descansados, sin la necesidad de difundir falsas creencias. ¡Ten cuidado con tus supersticiones!   

lunes, 17 de agosto de 2026

Publicación...

 

Ladrones de todo…

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES     ANALISTA

16 AGOSTO 2026.-La pobreza mental y económica, la ignorancia y principalmente la estupidez humana en México, propicia innumerables conductas tipificadas como delitos. Una gente tatuada, según el tamaño y cantidad de ellos, no resulta para nada confiable, eso no tiene discusión alguna, pero obviamente los que lo están defienden lo indefendible de sus acciones.

Un tatuado, sea hombre o mujer, poca diferencia existe entre ambos, comienza desde ser alcohólico, en la actualidad, muchos lo hacen directamente con sustancias sicotrópicas y demás. Con eso se embrutecen y comienzan los problemas serios, reales. La mayoría, agarra valentía, se sienten poderosos, invencibles, que todo lo pueden y realizan poco a poco, acciones delictivas, que van desde riñas, peleas entre ellos mismos, asaltos a transeúntes, a pequeños negocios, robos a casa-habitación, etcétera. según el tamaño del entorno es el tamaño de sus acciones, pero por insignificante que ellos lo vean, todas, le roban la tranquilidad a quien o quienes las sufren.

Los delincuentes, por supuesto, siempre van a minimizar lo que hacen, pero sicológicamente no es así. Claro que también los hay sin tatuajes, pero son cada vez más raros y escasos. Como también ese tipo de gente es holgazana, que no se le enseñó a trabajar para ganarse el pan que se comen, porque algunos tuvieron esa misma escuela en sus padres o abuelos, se acostumbran a delinquir para obtener dinero “fácil” afectando a los demás que sí hacen las cosas correctas. Comienzan poco a poco y de poca monta, pero si se sienten protegidos, que es lo más frecuente y común, van escalando en sus fechorías y conductas ilícitas.

Para algunos no es un secreto, que, en los poblados y municipios, las propias autoridades los protegen, incluso los reclutan y los organizan para cometer innumerables acciones delictivas, protegiéndolos cuando son descubiertos y por lo mismo, desechándolos cuando ya no les resultan útiles, sea dejándolos encerrados en la cárcel o incluso asesinándolos o dejando que otros lo hagan. Eso es algo tan frecuente y común, y más en la actualidad que han salido tantos servidores públicos acusados de esto y cosas peores. Tristemente así operan, en complicidad, autoridades y delincuentes. Por eso estamos los ciudadanos solos, desamparados.

Otro detalle característico de esos tipos es el de andar en motocicletas que sacan en abonos chiquitos, que no terminan de pagar, pero que por supuesto les sirven para delinquir. Así es más fácil para ellos, el estarse moviendo por el lugar que sea, a distintas horas del día para observar casas solas, o por quienes son habitadas, que ciertas horas del día, los dueños salen a realizar sus actividades laborales o de recreación y se quedan solas, etcétera, para ir tomando nota y después dar el golpe.

Es una realidad que durante los casi ocho meses que van de este año, en la mayoría del territorio nacional se han incrementado los delitos, aunque las cifras oficiales digan lo contrario, hablar es fácil, se puede decir milagro y medio, pero la verdad es completamente diferente y muchos lo vemos, lo hemos sentido en carne propia. Eso pasa en la mente disfuncional de los mediocres, como ven que la justicia cada día está más relajada y principalmente, alejada de la gente que vive honestamente, su ego crece y hacen cosas más grandes o lo hacen más frecuente, porque saben que raramente les harán algo, y acertaste, amable lector, así ocurre.

Porque acudir a las fiscalías de los estados es un dar y dar vueltas, sin grandes avances, es desesperante y cansado, aunque se tengan todas las pruebas en la mano, los pelos de la burra, diría la filosofía popular, buscada por los propios afectados, no hay la voluntad, ni la intención de resolver X o Y caso, se necesita ser familiar o amigo cercano de algún funcionario público de nivel, para que se mueva el largo brazo de la ley. Que poca monja.

Así estamos cada día más que pasa, siendo los ciudadanos trabajadores, rectos, rehenes de los delincuentes que son minoría, pero protegidos por alguien, que seguramente obtiene algunos beneficios haciéndolo. También, un dato a tomar en cuenta, es que siempre el autor intelectual, el chismoso que sin querer habla de más, muchas veces sin esa intención, es un conocido, muy cercano a las víctimas, por eso es tan importante saber a quien se le permite la entrada al hogar, a quien se le cuentan los detalles que parecen insignificantes, como los horarios de salida y entrada del dueño, si se queda sola la casa, quien se queda, cuantos viven ahí, quien entra, quien sale,  si se tienen bienes o dinero guardado.

En fin, porque hasta un albañil, fontanero, técnico o de cualquier oficio que ingresa a la casa, es un riesgo potencial, no por él, porque si hay muchos de esos sujetos que son honestos, pero sí, porque sueltan la lengua con una facilidad. Si alguien les pregunta sobre determinada familia o dirección, se sueltan contando más de lo debido, esa es la triste realidad de ese tipo de trabajadores eventuales. Intentan impresionar a los nuevos jefes o patrones, contando de trabajos realizados en otros lugares, sobre todo resulta peligroso, cuando es en lugares pequeños, donde casi todos se conocen. Ahí es más fácil que llegue la información a los oídos de los delincuentes que roban bienes materiales y dinero, pero principalmente, roban la tranquilidad de las víctimas afectadas, porque se vive con la zozobra de que pasará en los próximos días, semanas, meses o años. Lo que provoca algunos malestares físicos y emocionales, que pueden traer diferentes consecuencias.

Esto varía, dependiendo del nivel y grado de pobreza e ignorancia, porque afortunadamente hay poblados donde todo es agradable, pero la mayoría, por zonas, no. Entre más jodidos y viciosos son, peores conductas realizan.

¿Qué podemos hacer? Muchas cosas, pero la realidad es que no le importamos a los de junto, mucho menos a los que viven junto y están a un lado de nuestra casa, empleo o negocio, porque hay gente que cuántas veces ven algo raro, incluso hasta que están pasando cosas, y nadie se mete, nadie hace nada, México es un país de cobardes, que solo aparentan valor cuando están hablando, otros, cuando tienen adentro de su cuerpo alcohol o alguna sustancia tóxica que además de que los apendeja cada vez más, los hace envalentonarse, pero una vez pasado el efecto, regresan a su real nivel de mediocridad y cobardía. Pocos somos los que si actuamos para evitar o detener alguna acción que está perjudicando a otro ser humano. La mayoría, prefiere huir cobardemente. Así es de triste, la situación actual en el país que nos tocó vivir. Estamos a expensas de las minorías, en el ámbito que sea, por vivir con miedo, por no tener el valor suficiente para cambiar nuestra forma de ser y pensar. El miedo mata, pero la ignorancia y la apatía más.