domingo, 11 de octubre de 2026

La triste realidad nacional...

 


El país que jamás seremos. 

México es un país pobre, no cabe duda alguna, y quien lo niegue, simple y sencillamente miente, se miente como es costumbre y pretende esconder la realidad diaria que vivimos y vemos vivir a los demás. 

Las señales son muy claras, el país es pobre en muchas áreas, sobretodo en las principales: mentalidad, economía, educación, cultura, valores morales, política, etcétera. 

Todo está confabulado para que así sea y no hay la mínima capacidad necesaria para revertir eso, ambos extremos funcionan de igual forma. Porque no hay nadie que solo venda o que solo compre, no hay quien trabaje y quien no, salvo deshonrosas excepciones, etc. 

En cuanto a los servicios, los públicos que recibimos, son de pésima calidad, malhechos, se quedan sin concluir, y lo podemos ver, aunque como así es y ha sido, ya no nos asombra, (calles, banquetas, drenaje y alcantarillado, etc.) hasta que ocurre algo de distintas consecuencias y nos afecte, ahí si se grita y patalea, aunque no en las instancias y con la intensidad correctas, por lo que rápidamente todo queda sepultado en el olvido y la ignominia. 

Porque aparte de todo, los mexicanos somos cobardes, miedosos e ignorantes, todo lo justificamos cuando no nos afecta y cuando estamos del lado incorrecto, suplicamos porque se nos atienda, se resuelva y se haga justicia. Pero como se dice siempre, son casos aislados, que no provocan modificación alguna. Hace falta unión, unidad y fortaleza para defendernos, pero eso jamás se logrará. Porque también somos holgazanes, apáticos, intolerantes, vivimos con/de prisa como la estupidez y de corta memoria. 

Y los servicios privados, tampoco son mejores, es la misma chingadera, pésimos, intermitentes y aunque ahí el pago es individual y sin obligación, sino por gusto de hacerlo por tenerlos y otros por necesidad, pero ni eso les da el valor suficiente para defenderse de los proveedores y prestadores de servicios. Por lo que vivimos esclavizados siendo rehenes de los imbéciles que los tienen consignados, asignados. 

Con la modificación y transformación de la TV analógica que existía antes, pero que llegaba mejor la señal a nuestros hogares, a la TV digital la que presuntamente sería mejor, seguimos peor, los que no queremos realizar pagos externos innecesarios, por uno hora diaria o dos que la sintonizamos, seguimos sufriendo la desaparición de los canales justo en el momento en el que la podemos mirar, pareciera que hasta lo hacen a propósito que se pierde la señal, en las noches y los fines de semana, que son los espacios donde más puede la gente sentarse a ver ciertos programas, principalmente deportivos, esto seguramente para que la gente siga pagando por servicios extras, como cable, plataformas digitales, y tanto que ahora existe. De las tres cadenas nacionales de TV que existen, Televisa, Imagen TV y TV Azteca, la que tiene mejor recepción, la que se ven sus cuatro canales (1, 1.2, 7.1 y 7.2), incluso sin antena aérea, es la última, TV Azteca. Las otras dos, que curiosamente son de la misma familia, frecuentemente muestran fallas de señal, aunque la antena no se mueva. ¿Sabotaje? Puede ser, pero si resulta demasiado sospechoso. 

La telefonía fija e internet, que van juntos y pegados, también de forma frecuente, se va la señal del internet que es lo que más se utiliza ahora, eso también es provocado por la empresa para contratar, presuntamente, un mejor paquete y por consiguiente más caro, que te aseguro, amable lector, tampoco es garantía de que funcione mejor. La telefonía celular, que ahora es la más usada, también tiene sus fallas frecuentes, además de que, según la modalidad que se elija, como los contratos forzosos por paquetes mensuales, de los que los usuarios se quejan, porque les cobran de más y la otra modalidad de prepago, cada vez duran menos, ahora ya trescientos pesos son para un mes y no se cumple completo, siempre hay quejas de los usuarios, además de que la señal de esa modalidad es intermitente en todos los lugares y espacios. Solo fallas, pagadas. Así vivimos. 

La TV por cable pagada, también tiene sus quejas frecuentes, así que sea en teoría, “gratuito” un servicio o pagado, el resultado es igual. Es lo malo y el resultado de vivir en un país ligado a la pobreza. Que jamás se acabará porque así está diseñado y cada vez será peor, porque ya lo estamos viendo. Cada día vivimos cosas peores. 

Aunado a la pobreza, viene la delincuencia, porque como dije antes, la mayoría de la gente es holgazana y prefiere los atajos a los sacrificios, y ¿La autoridad? Forma parte de eso. Porque cualquier delito común que se denuncia ante las hoy llamadas fiscalías, no se resuelve. Se necesita ser familiar de algún político encumbrado o de un poderoso empresario para que ahí si se pongan a hacer su trabajo, encontrando las cosas y a los culpables, según sea el caso, o que por “suerte” algo se haga viral o público, y aparezca en la televisión o las redes sociales, y se resuelva, en apariencia, porque tampoco se resuelve del todo. 

Estos individuos, que forman parte de ellas, llámese federal o estatales, están acostumbrados a no hacer nada de provecho, pero cuando llegan denunciantes, por robo o asalto, comienzan a solicitar dinero a la parte ofendida, agraviada, con el pretexto de la austeridad (hoy) republicana, pero es una práctica tan común desde siempre, asimismo, cuando la contraparte es un negocio, pues las ganancias de estos individuos sin valores ni preparación, es mayor, encuentran su mina de oro, y aunque no resuelven el asunto para el afectado, ellos si están exprimiendo a la parte contraria, porque saben quien es. Así operan estos sujetos, sin importar, que sean hombres o mujeres. Si que estamos jodidos mexicanos, porque los que deberían aplicar la ley y defender a los ciudadanos, son los que con una facilidad la violentan a su favor, para sacar provecho económico. ¿Y los superiores? Por supuesto que lo saben, es una red delincuencial de corrupción y raterismo que da terror caer en sus garras. Migajeros ladrones.   

Algo parecido ocurre, cuando un agente de tránsito o policías municipales en ausencia de estos, detienen un automóvil, sin haber cometido ninguna infracción, solo, porque según ellos lo ven sospechoso o porque les avisaron de que se robaron un automóvil de esas características, pero esto solo es para obtener dinero fácil, y pasadas las diez de la noche, son los horarios adecuados para delinquir con placa. No niego que en ocasiones si le atinan, pero la mayoría de casos solo sirve para extorsionar ciudadanos inocentes que tienen la mala fortuna de pasar justo cuando los hambreados esos, van circulando. Así es el país que nos tocó vivir. Donde abundan las injusticias y solo hay resultados cuando les conviene, cuando ya los traen los opositores o la prensa pisándoles los talones, cuando forman parte del sistema político (familiares, amigos o recomendados) de cualquier integrante de la fauna política y sus tres niveles de gobierno. Pero para el ciudadano común, de a pie, jamás hay, ha habido ni habrá justicia. 

Así que inteligente lector, jamás seremos un país mejor, en muchos sentidos, si nos comparamos con las demás naciones, siempre salimos perdiendo. Desafortunadamente no somos un ejemplo a seguir, para nadie, ni para nuestra niñez, que en lugar de que salgan cada día mejores, son unos enfermos, buenos para nada, que a la menor provocación caen en los vicios existentes, se tatúan, se ponen piercings, comienzan a abusar de la voluntad de la gente buena que aun existe y así van escalando hasta cometer acciones ilegales mayores que pueden culminar en delitos de distintas consecuencias. La educación familiar y escolar, está cada día más denigrada, abandonada, a los padres de familia no les importan sus hijos y a los profesores no les interesa que aprendan, que conozcan, ellos son felices cobrando sus quincenas, ya no hay la vocación de antaño, de esos célebres profesores extraordinarios que nos tocó conocer. Así cómo queremos crecer, si no hay la mínima capacidad de lograrlo. Tristemente, así es.           

sábado, 10 de octubre de 2026

Publicación...

 

México, país de cobardes…


LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES    ANALISTA

10 OCT. 2026.-Desde que tenemos uso de razón, nuestros padres nos decían de las hazañas de nuestros antepasados, de cómo lucharon y fueron derrotados por superioridad en herramientas, armas, pero jamás por falta de valor.

Así también los gobernantes y los medios de comunicación, hasta la fecha continúan realzando la valentía nacional. Nada más equivocado. Porque la realidad es que la mayoría de nacionales, aun con sus mezclas de razas y origen, son miedosos, temerosos, cobardes para no buscar eufemismos, tratando de suavizar la triste realidad nacional.

Por supuesto que hay gente valiente, valiosa en distintas regiones, pero también hay zonas más cabizbajas que otras, pero finalmente, por estadísticas, el miedo, el temor, es mayoría.

Aun hay gente, que sin detenerse a pensar en las consecuencias o que, sí lo hace en fracción de segundos, con una mentalidad abierta, si se atreve a defender cualquier situación sin importar que nadie más lo haga, locos, les llaman, pero esa gente es la valiosa, la que ha contribuido a que este mundo sea mejor. Porque los “normales”, que así se sienten, están llenos de defectos y antivalores, no toman decisiones rápido, porque ven más contras que pros, así “viven”, sin atreverse a casi nada, si es que a esa forma mojigata se le llama vivir, pero esos, que son la mayoría en cada lugar, se creen que están bien con esa manera de ir por la, mediocre existencia de cada uno de los que son así.

El mundo es de los que se atreven, de los aventados, de los valientes, de los desquiciados mentales, esos que ipso facto, toman decisiones, por supuesto que hay algunas que los afectan, pero la mayoría resultan favorables en el sentido que ellos desean. ¿Pero sabes qué? Son minoría. Pero eso es bueno, porque son los que están mejor, viven mejor, y dominan al mundo y al país, y no necesariamente hablo de los políticos, esos de por sí, están catalogados como la peor escoria dentro de cualquier sociedad. Hablo de los que de verdad detentan el poder sin exponerse, los dueños del dinero ganado honestamente, esos son los que ponen, colocan, recomiendan y quitan a los gatos, de angora por la vida lujosa que se dan, sin merecerla, esa minoría es el verdadero pueblo, el que manda, no las estupideces que les hacen creer en la actualidad a los pobretones infelices crónicos.

Todo se mueve con y por el dinero, la prosperidad de cualquier zona, región o país, es mediante el crecimiento de la economía, después hay otros puntales necesarios que la complementan, pero jamás por la pobreza. Un país pobre, solo es un ente que sirve para el discurso retórico, pero no para beneficiar a nadie. Dependiendo de tu edad, amable lector, analiza cuantos años llevas escuchando que se pretende acabar con la pobreza y cada día estamos peor. Porque eso es mentira. Lo real, lo verdadero es lo que cada uno de nosotros hacemos para mejorar nuestra existencia. Nadie, mucho menos el gobierno, te va a sacar del hoyo en el que estás, se necesita talento, capacidad y deseos genuinos, capaces y honestos de estar mejor.

Dice la filosofía popular que no es tu culpa si naciste pobre, pero si mueres pobre, sí lo es. Encierra una gran lección de vida, que muy pocos vemos.

Pero, además de la cobardía para estar mejor, está la imbecilidad de tenerla para todo lo demás. Porque hasta los policías, militares, y la gente que está encargada de la seguridad para los habitantes del país, ven algo y no hacen nada, qué se espera de la gente común y corriente que no portan un uniforme, ni traen un arma para sentirse valientes. Lo que vemos y vivimos a diario en cualquier rincón de nuestro país. Testigos apáticos que vieron, incluso pudieron evitar X o Y conducta delictiva, pero que los paralizó el miedo y se quedaron quietos o prefirieron huir como lo que son. Unos cobardes. Los delincuentes comunes se atreven a más.

Si posterior a eso hay alguna carpeta de investigación, siendo necesario el testimonio de gente que vio lo ocurrido, la mayoría no tiene los eggs, para presentarse ante la fiscalía correspondiente, se acaban “amistades” incluso de años, porque no tienen el valor civil, decía mi abuela, de apoyar a la víctima.

Aquí hay dos tipos de cobardes, pero ambos lo son al fin, los que te dicen claramente que no, inventando innumerables pretextos, poco creíbles, pero que por lo menos tienen cierto valor para enfrentarte, y los peores, que de plano carecen del mínimo, porque te dicen que sí, pero después cuando ya son requeridos, se esconden, se escudan en el silencio pusilánime, algunos incluso hasta bloqueándote del teléfono móvil, para que no los molestes. Esos, inteligente lector, son los peores, y de los que más abundan.

Porque ya no se buscan más testimonios, creyendo en su palabra y se desaparecen después de haber jurado y perjurado que se cuenta con ellos. Incluso la inasistencia de un testigo, puede hacer perder o ganar un juicio o cualquier instancia en la que sea necesario su testimonio. Por eso, es mejor, no confiarse de ese tipo de gente, y seguir buscando más, porque está demostrado que el que mucho habla, poco hace, es mejor, incluso, hablar con gente con la que poco se socializa, pero cuando se requiere de su apoyo, de su ayuda, son más responsables, más leales, que aquellos que tienen años de conocernos, que han recibido múltiples favores de todo tipo, que incluso han entrado a nuestro hogar, pero que nosotros no conocíamos, hasta que se necesita de ellos. Y no precisamente por una enfermedad o reclusión, sino por cualquier desgracia o mal entendido. Aléjate de ellos.

Esa actitud también frena el crecimiento individual y como Nación, porque quienes los van conociendo los van evitando, no se tiene la mínima confianza en ellos y, por consiguiente, si es que alguna ocasión hacen algo, lo cual es poco creíble, porque les da miedo enfrentar los retos, salir de su zona de confort, no obtendrán los resultados esperados, porque, así como son, lo mismo van a recibir, y ninguna empresa por pequeña que sea, les va a funcionar por su manera de ser. Además de que siempre se están quejando de todo. El Universo, Dios, el cosmos, o como le quieran llamar a eso superior que existe, pero casi nadie ve o ni conoce, aborrece a los cobardes, a los que viven engañando a los demás, a los que carecen del mínimo valor, por lo que les manda lo que se merecen, que no es nada. La filosofía popular que siempre es sabia, señala: “…Se necesita mucho valor para enfrentar a nuestros enemigos, pero se requiere de más valor, para enfrentar a nuestros amigos…” No hay más comentarios, ahí se encierra todo.

Todas las adicciones dañan las de por sí, escasas neuronas, además de que la mayoría nacieron con un grado de estupidez, todavía lo incrementan embruteciéndose con sustancias desconocidas, haciendo cosas en extremo, como el ejercicio de todo tipo, comer demasiado, la ociosidad excesiva, las enfermedades crónicas que provocan el consumo indiscriminado de medicamento de patente, ser un mitómano incorregible, pasar demasiado tiempo con el teléfono móvil (recientemente mucha gente, y habrá más, de mente débil sufre de convulsiones, y los médicos no aciertan el origen, salvo honrosas excepciones), desvelarse, dormir demasiado, etcétera. todos los excesos son malos, siempre se ha dicho, pero los que lo hacen pocas veces lo aceptan, y eso hasta el momento en el que ya no hay remedio. Pero la mayoría ni ahí, se mueren sin conocerse a sí mismos.

Para una mente fuerte es tan fácil conocer a una persona, basta con un poco de observación y lógica, porque además hay filosofía popular que apoya, esto, por ejemplo, “…es mejor parecer imbécil, quedándote callado, que hablar y confirmarlo…”, o como las frases que usó el máximo representante de la inteligencia, Albert Einstein, “…todo el que parece estúpido lo es, y la mitad de los que no lo parecen, también…”, “…el mundo está lleno de idiotas, colocados estratégicamente para que todos los días te encuentres por lo menos a uno…” grande. ¿No crees? La cobardía, el miedo desmesurado, en exceso, son lo mismo que la ignorancia y eso se encuentra mayoritariamente, en los enormes círculos de la pobreza económica y mental. Vaya que sí.

viernes, 9 de octubre de 2026

Vivimos en un mundo de manipulación...

 


Cortinas de humo en la política. 

La claridad mental, es privilegio de unos cuantos, la mayoría tienen la mente y la razón cerrados, aunque tengan altos grados académicos, patitos o reales, no miran más allá de lo que su medianía les da. Esto tiene que ver con la manipulación, la persuasión y el conocimiento de la mentalidad nacional (en este caso de México), existe un patrón general que hace que la población repita lo que se intenta hacer, lo que le conviene al SISTEMA político, al gobierno mexicano. 

Claro que hay gente inteligente, pero son muy pocos, y esos, por supuesto están metidos en sus investigaciones, en sus empresas, negocios y como ser mejores y poderosos económicamente, que no les interesa la política, porque si les piden apoyo monetario en las campañas, en cualquiera de los tres niveles, les dan, no importa el color, ideología (que no existe), partido político o candidato, si todos les piden, aportaciones voluntarias (término acuñado en este gobierno federal), a todos les dan, y por lo mismo, gane quien gane, ellos van a gozar de prebendas y privilegios, aunque los gobernantes mediáticamente los nieguen. Eso, amable lector, es inteligencia, no lo que la mayoría quiere creer o imponer a los demás. ¿Lo dudas? Eres del porcentaje mayoritario. 

Ahora bien, retomando el tema, la semana anterior, concretamente el jueves 29 de septiembre, por una presunta filtración de la empresa Amazon, propiedad del estadounidense Jeff Bezos, se supo de la presencia de un libro que sale a la luz el 18 del mes y año en curso. Pero que lo tienen en preventa en esa aplicación. Dicho libro lo escribe la doctora (grado académico) Elena Chávez, quien durante 18 años fue la esposa de uno de los más cercanos colaboradores del presidente Andrés Manuel López Obrador, César Yáñez, y prólogo de la escritora Anabel Hernández, de la editorial Grijalbo, se titula El rey del cash y en la portada aparece AMLO, refiriéndose claramente a él. Pero como en el país no pasa nada sin que se entere el mandamás, para contrarrestar el sensacionalismo del libro, el gobierno en turno, creó la cortina de humo de que la Secretaria de la Defensa Nacional había sido hackeada por un grupo denominado Guacamaya, siendo aproximadamente el equivalente a 6 TB, traducidos a documentos, alrededor de veinticuatro millones, una barbaridad, de ser cierto, curiosamente, esa información le fue entregada al presunto enemigo periodista número uno del sexenio, Carlos Loret de Mola, empezando a sacar información, primeramente de las enfermedades del mandatario, que para alguien con dos centímetros de frente no es un secreto, por la edad y su aspecto físico, es fácil darse cuenta de que tiene los malestares de la mayoría de nacionales. Y así ha ido sacando cosas, que no tienen la mayor importancia, como se dice, simplemente basura cuyo propósito es contrarrestar los efectos del contenido del libro. 

Presumiblemente, el secretario de Gobernación tiene la encomienda de evitar y/o adquirir todo el tiraje del libro, para que nadie lo adquiera y mucho menos lo lea, pero eso no basta, ya que una empresa multinacional está ofreciéndolo en preventa, además de que ahora los libros pueden ser digitales e impresos, lo que puede estar sucediendo es que, como faltan aun días para su salida, sea modificado, a cambio de dinero y prebendas, desde luego nada es gratuito, y cuando esté en las librerías, resulte que lo ahí escrito no sirva porque no aporte pruebas y sea una más novela oscura que se perderá en el anonimato histórico, claro, la autora, logrará su propósito, tener dinero suficiente para vivir bien y eso en un gobierno federal es lo que sobra para comprar conciencias y cooptar complicidades, es algo tan frecuente y común. 

No obstante eso, otras cortinas de humo que siguieron apareciendo, fueron el video sexual que la diputada federal morenista María Clemente, alias Gatúbela, que es de la comunidad LGBTI+, en la modalidad de transexual, publicó en su cuenta de Twitter, practicando sexo oral a un hombre, que las malas lenguas, con razón o no, señalan que puede ser una de las corcholatas que suspiran por la candidatura presidencial. 

Otra más, fue la protagonizada en la Cámara de Senadores, encabezada por la ahora panista Lili Téllez frente a sus ex compañeros morenos, durante la votación de la militarización del país, donde se dijeron de todo, hasta la reputación moral salió a relucir y no de buena forma, pero eso ya es sabido por los políticos, que a veces saldrán bien librados y otras ocasiones no, además de que ninguno es ejemplo de moralidad y decencia, de lo contrario no estuvieran ahí. La renuncia de Tatiana Cloutier a la secretaría de Economía, y otras cortinillas que se dan en los estados y municipios, clave para no encender las alarmas y se les salga de control la gobernabilidad (¿?) y permanencia en el poder, que es el objetivo principal de cualquier grupo o partido político en el poder, y el actual no es la excepción. Para eso son capaces de hacer todo y de todo para que la gente se mantenga entretenida y se olviden de las cosas importantes que nos afectan a todos como sociedad, como país, que por una u otra causa salen a la luz pública. Eso, desafortunadamente, la mayoría de la gente no lo entiende, no lo cree, y los pocos pensantes, no perdemos tiempo y energía queriéndolos hacer entender, de todas maneras, una gente ignorante es necia y aunque en apariencia entiendan algo, al rato, siguen repitiendo lo que primero les llegó a la mente, ideas equivocadas, manipuladas por los medios de comunicación que son los idóneos para que el gobierno logre lo que desea. Es mentira que hay periodistas o programas enemigos del gobierno, son valores entendidos para que el ciudadano común, tome partido, a favor o en contra, del gobernante de que se trate. 

En la política, no hay amistades, no hay enemigos, solo se dan intereses, así como tampoco hay coincidencias, todo está perfectamente planeado y estudiado para sus beneficios de grupo, de SISTEMA. Y el pueblo es lo que menos les importa. O acaso ¿Lo dudas?   

jueves, 8 de octubre de 2026

Totalmente cierto...

 


EL PAPEL DEL HOMBRE FRENTE A LA MUJER. 

Desde siempre se ha mencionado que vivimos en una sociedad de machos, machista, sobretodo, a nivel mundial así se cataloga al mexicano, por las películas del siglo pasado donde aparecían los charros, los hombres rudos, con pistola, machete, un grueso bigote y a su lado mujeres sumisas, incluso, que sufrían maltrato sicológico y físico por parte de su hombre, su pareja, su marido. 

Pero la realidad cotidiana, en lo corto, es completamente diferente. No quiero generalizar al hombre como un ente único, sino que voy a referirme al nacional, al mexicano, al que convive día con día con cada uno de nosotros. 

No quiero hablar de lo que la historia oficial menciona, porque es tan falso como verdadero, quiero, como siempre hago en mis análisis, referirme a los hechos reales vividos, observados, porque para mí eso es más importante que comentar o vivir  de un pasado que no conocí. 

Hay contradicciones fuertes, porque se señala que vivimos en una sociedad machista, donde el hombre es el que manda, que las mujeres no valen (en razón de género) igual, que son agredidas física, sicológica, social y laboralmente, que son vistas como un objeto, que no tienen las mismas oportunidades, etcétera. 

Asimismo, recuerdo que desde niño, se nos decía que a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa, que no se nos olvide que venimos de una mujer, etcétera. 

Pero siendo realistas, sinceros, honestos, reflexivos y sobretodo, aplicando nuestro razonamiento, las mujeres han manejado al hombre a su antojo, lo hacen como a ellas mejor les conviene. En casa, cuando hay peleas de pareja, el hombre, generalmente, prefiere guardar silencio, lo que enciende más a las mujeres, porque a ellas, les gusta discutir, hablar y hablar, aunque repitan lo mismo de las discusiones anteriores, es sabido que la mujer en el día habla cuatro veces más que el hombre, por lo que sienten esa ansiedad, esa necesidad de sacarlas de su cuerpo, y mas en las peleas con la pareja; si hay hijos, se ponen a contraponerlos con su padre, metiendo en sus cabezas ideas falsas y negativas, que a corto o largo plazo generan alteraciones sicológicas en los adultos del futuro. 

Hay hombres que cuando se ven rebasados en su tolerancia, llegan a agredirlas físicamente, pero no es porque así lo quieren, si no porque llega un momento en que son agredidos ellos primero y llegan al clímax de su aguante, pero raro es aquel que golpea a una mujer al primer insulto, la mayoría lo hace después de minutos, incluso horas de aguantar, retahílas de tonterías, insultos a diestra y siniestra e incluso hasta de esquivar o recibir cachetadas o lanzamiento de objetos (platos, vasos, cuchillos, hasta la plancha, etcétera) 

La trillada equidad de género, solo la esgrimen cuando les conviene, y los hombres que aún no conocen el carácter o temperamento real de la mujer, son los que aparecen como portavoces en los medios informativos, asociaciones, fundaciones, pero no debería ser así. Equidad o igualdad de oportunidades las hay, yo no conozco de ningún trabajo, público o privado, que les pague más a los hombres que a las mujeres y esta frase la utilizan mucho para denostar a los hombres, en las escuelas hay igual número de oportunidades para uno y otra, que ellas no las aprovechen porque salen embarazadas, porque no les da su capacidad intelectual para terminar una carrera universitaria, esa es otra historia, (la nana Goya dixit), la falta de recursos económicos es igual tanto para unos como para otras, no es exclusivo de ellas.    

Y sin embargo en la realidad laboral, económica, profesional, hay muchas mujeres con título académico, incluso con posgrados, hay muchas mujeres laborando en puestos clave dentro de la administración pública o privada y con jugosas remuneraciones, pero aquí se da otro fenómeno, la mayoría de las mujeres que trabajan, se olvidan de la equidad que tanto pregonan, que tanto anhelan, de la que tanta alharaca hacen cada ocasión que pueden, y en su hogar, cuando hay pareja, pretenden que el hombre solvente todos los gastos de la casa, de los hijos, incluso de ella y no utilizan ningún peso de lo que ellas ganan para apoyar en el hogar, señalan que es obligación del hombre y que lo que ellas ganan es solo y exclusivo para ellas, lo mismo sucede con las que no tienen pareja, pero que si tienen hijos, explotan al máximo al padre de estos y muchas veces los hijos están mal alimentados, andan mal vestidos, están mal atendidos, pero ellas, todo lo contrario. Y cualquier dinero externo se les hace poco, porque ellas se sienten hechas a mano, unas bellezas que nadie las merece, cuando realmente no es así. Nadie es más que el otro, ni el hombre vale más, ni la mujer vale más, somos iguales, los que piensan así, son unos débiles mentales que se dejan influenciar por las apariencias, por las emociones, y no por la razón. La grandeza no está en la ropa de marca, en las joyas más valiosas, en el maquillaje caro, en los autos, residencias, en lo material, la grandeza y la riqueza están en la mente, una mente fuerte, rica, es aquella que se acomoda y vive con lo que tiene, que es feliz con lo que tiene, pero sobretodo que hace feliz a su familia y por consiguiente, ella es feliz y no infeliz, aunque así lo crea y lo niegue,  porque pasa como lo indica la sabiduría popular: Es tan pobre que lo único que tiene es dinero. La vida es única, nadie sabe cuánto tiempo va a vivir, por ello lo mejor y más importante es ser feliz, cada día serlo y hacerlo con nuestra pareja, con nuestros hijos, agradecer que tenemos un tesoro valioso que ningún dinero o bien material, puede cambiar, para qué vivir desdichados por tratar de estar apegados a lo material. Eso es solo inseguridad y debilidad emocional. ¿No lo crees?

miércoles, 7 de octubre de 2026

Así la mayoría, tristemente real...

 


El perfil de un mediocre. 

Vivimos en un mundo de mentiras, de hipocresía y manipulación. Desde niños, hemos sido víctimas de tantos individuos sin valores, que nos rodean y cuando se tiene la mente débil, se van aprendiendo y repitiendo esas conductas negativas que afectan al resto de la sociedad con la que convivimos. 

Sin embargo, el peor de esas subespecies que habitan los rincones de cualquier país, del mundo, son los mediocres. 

El que es mediano o regular, tirando a malo, en cuanto a su calidad, valor, interés, etcétera, que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza, lo es. Desafortunadamente, esos entes, abundan en cualquier estrato social, haciendo tanto daño a los demás, incluso a los que son de similares características. 

Un mediocre, es aquel sujeto, que ha visto su desarrollo desde niño, de forma distinta a los que destacan, sobresalen, en lo intelectual, en lo vocal (cantan, declaman, oran), en otras artes (bailan, presentan), en los deportes, en cualquiera de las innumerables ramas que existen, estos sujetos, son los que se van quedando atrás, los que no figuran, los que nadie observa, son retraídos, inseguros, miedosos, se esconden entre el resto de estudiantes. 

Y así van creciendo, sin mayores aspiraciones, sin deseos de mejorar, porque su capacidad se los impide. Pero llenos de envidia, de coraje, algunos, incluso odio, hacia los demás. Cualquier momento lo utilizan para lanzar su veneno hacia aquellos que los superan en muchos aspectos. 

Crecieron llenos de complejos, traumas y defectos, por lo mismo, por que nunca se atrevieron a ir más allá de lo que hicieron. No supieron medir con plenitud sus alcances, porque el miedo los paralizaba, la ignorancia los detenía a ir más allá, por lo que al ir creciendo, van notando que otros hacen cosas que otros admiran, que otros premian, se enteran que otros obtienen mejores resultados económicos, su frustración crece y, por ende, la envidia, el coraje y tantos antivalores, se van apoderando de su persona, propiciando que en cualquier lugar donde se encuentren, vayan esparciendo eso que los corroe por dentro, respecto a los opuestos a su personalidad. 

Un mediocre, quiere llamar la atención, a como dé lugar, no importa si cae bien o cae mal, si agrede u ofende a los demás con sus comentarios malsanos. No mide el alcance de sus palabras, y no le importa culpar a otros de sus desafortunados actos. Es falso, ruin, lleva la hipocresía tatuada en su personalidad. Todo lo que ha vivido tiene defectos, nada favorable obtiene de las experiencias pasadas. Critica todo, habla mal de todo, nada ni nadie merece su atención, se quiere hacer pasar por un sujeto digno, que es correcto, que su espiritualidad es a prueba de todo. Cree que la religión, sobre todo, la católica, es sinónimo de bondad. Quiere engañar a los demás con sus actos religiosos. Pero como todo, solo es una fachada para engañar, además de que la gente superior, sabe que ese tipo de gente, no es digno de confianza, no se debe confiar en ellos. Porque regularmente, esos sujetos, son lo contrario a lo que intentan aparentar. Viven de apariencias.    

Los mediocres, viven en un mundo de negativismo autodestructivo y se han propuesto consciente o inconscientemente, contaminar la vida de los demás. Actúan en la vida tomando decisiones con el propósito (normalmente inconsciente) de agradar al resto, por temor a perder el afecto de las personas que les rodean. Actúan en la vida sin un foco mental claro, viviendo con la ilusión de que lo importante es sólo el ahora y por lo tanto, se comportan de manera dispersa en sus asuntos relevantes. Recurren permanentemente a las excusas para explicar los “fracasos”, faltas o inasistencias, sin hacerse cargo de la responsabilidad por los resultados que cada uno genera en la vida. Tienen el hábito de “escanear” lo negativo de situaciones y personas, generando ceguera frente a lo positivo de la vida y de la gente con la cual interactúan. Se quejan literalmente por todo. Sientes que la vida les juega permanentemente malas pasadas y que tienen una especie de “halo de mala suerte”. Victimismo sutil. No se involucran en lo que hacen ni en las interacciones que tienen. En sus trabajos hacen lo justo y necesario, no se esfuerzan ni un milímetro adicional por hacerlo con entusiasmo y mejor. Con las personas, no generan escucha ni conexión emocional. Sienten que el mundo está en deuda con ellos, que la vida es injusta y por lo tanto, están permanentemente esperando la ayuda de los demás para resolver sus problemas. Sienten que la vida no les otorga oportunidades, que hay gente más talentosa que ellos y creen que éstos han sido premiados de manera especial sin merecerlo, lo que en ellos genera un gran resentimiento. Sienten envidia por el éxito de los demás. Cuando alguien les cuenta de sus proyectos o ideas, esconden un secreto deseo que esas ideas fracasen. No soportan el éxito ajeno y sufren por eso. 

Aunque la mediocridad no es un término en sí peyorativo, pues hace alusión al promedio, a la mayoría de las personas, éstas no quieren ser consideradas de tal modo por su connotación negativa. Y es que este término da cuenta de alguien que no se esfuerza lo suficiente para ser sobresaliente y se conforma con el status quo. Las personas que se encuentran en el promedio de sus grupos de pertenencia, suelen mostrar algunas características comunes, arriba citadas. 

Por lo general rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en a descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Busca parecer correcto, aunque solo sea en palabras, porque sus acciones demuestran lo contrario. 

La mayor parte del tiempo, critica, pero no se atreve, juzga, pero no es capaz, aspira, pero solo envidia, no acciona, esto es lo que sucede con muchas personas que solo se preocupan de errores de los demás y no de sus verdaderas pasiones. Generalmente, un mediocre sufre de varias enfermedades, por lo mismo, por sus conductas negativas hacia los demás que los va deteriorando en su salud individual. A ese tipo de personas, es mejor, irlos dejando solo, que se envenenen con su propio rencor, con su propio veneno, entre más te alejes de ellos es mejor. No vale la pena conservar “amistades” así, porque a largo plazo, el enfermo puedes resultar ser tú y no vale la pena llegar a eso, si en tus manos está evitarlos. ¡Ánimo!

martes, 6 de octubre de 2026

La estupidez es la principal...

 


CAUSAS DE LA POBREZA EN MEXICO…

Muchas comparaciones, para no decir que todas, suelen ser odiosas;  pero algunas se realizan para  ejercitar el viejo habito de reflexionar en contexto. El tema de la riqueza o la pobreza, siempre ha rondado a la humanidad  y, por supuesto, nuestro país no es la excepción y desde luego nuestros municipios y veredas tampoco. Iniciemos esta reflexión-acción diciendo que la diferencia  fundamental entre los países pobres y los países ricos, no es la edad de las naciones. Países como Egipto e India, tienen más de 2000 años y son pobres, mientras que, en el caso de países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que hace algo más de un siglo, eran países inexpresivos, hoy son naciones desarrolladas y poderosas. Pero, vuelvo a insistir, la gran diferencia entre unos y otros no reside en sus años, ni en sus recursos naturales disponibles. 

En el caso concreto del Japón, los nipones poseen un territorio  80% montañoso e inadecuado para la agricultura y el ganado, pero constituyen la segunda economía mundial. Japón es como una inmensa fabrica fluctuante, importando materia prima de todo el mundo y exportando manufacturas al mundo entero. Ellos edifican su poderío económico apoyados en su tradición industrial, comercial tomando de la mano a las nuevas generaciones e inculcándoles el hecho mismo de crecer. Digamos que Japón, no solo es para los japoneses: Japón produce para el mundo. 

Otro dato bastante curioso que nos llega es el de Suiza, la banca del mundo. 

Debido a la drasticidad del invierno y por ser un país chico, solo tiene 4 meses al año para cultivar cacao y desarrollar su ganadería industrializada y extensa; pero de hecho, evidencia el mejor chocolate del planeta y produce de manera excelente los mejores lácteos  y sus derivados, del viejo continente. Suiza y Japón, son países que le han vendido al mundo entero la certeza y alta calidad  de sus productos y servicios con trabajo, orden y seguridad; elementos benditos que no tienen los países pobres, nuevos y antiguos. 

Se preguntarán, entonces ¿Dónde radica la diferencia entre Pobres y Ricos? Busquemos ahora en el nivel intelectual, tanto de unos como de otros, y en el tipo de raza. 

Con sorpresa vemos como algunos de nuestros ciudadanos que logran salir y conectarse con otras latitudes; los que van a meterse de lleno en procesos educativos, económicos y sociales, nos hacen caer en cuenta que la cosa es de actitud en las personas. Mientras ellos producen e industrializan y luego comercializan sus productos, nosotros solo sembramos y ordeñamos y lo damos a vender a instancias que ganan muchísimo más que el productor original. Esta cadena larga hace que el campesino no sea un elemento principal en dicho enlace, sino un par de manos empobrecidas, sin tecnologías ni apoyo y mucho menos políticas claras por parte del aparato estatal. Además de la inseguridad, desplazamiento, ola invernal, falta de créditos, etcétera. 

Mientras los países ricos y altamente industrializadas, siguen pasos y reglas establecidas para crecer y expandirse como nuevos conquistadores de mercados y con sociedades más abiertas y desarrolladas que son ejemplo a seguir por su reconocimiento moral de las personas, la responsabilidad, el orden,  el control y la sistematización a lo producido, el respeto a la ley y a los derechos de otros, el amor por el trabajo; al ahorro y a la inversión y sobre todo a un inmenso deseo de superación, nuestros pueblos se ahogan en la incertidumbre del desempleo, la violencia y la politiquería ramplona de siempre. 

Para cerrar esta nota, digamos que las grandes conquistas de hoy, ya no son territoriales sino industriales y comerciales. Digamos también que requerimos no de un gran apostolado moral, pero si de un urgente cambio de la actitud, chip o estructura mental y actitudinal, y así, pasar esa barrera, que hoy nos aqueja. Digamos también que México no es un país pobre, sino un país injusto y mientras esa sea la reina, la mayoría de la población, seremos simples peones en el ajedrez de la vida. 

Requerimos muchos cambios, tal vez demasiados. El primero, debe ser convertirnos en una nación  inclusiva, un país de honor, justicia y merito social, industrial, turística y cultural; en donde la consigna sea salir adelante y volar sobre el pantano de la pobreza. 

El segundo cambio es, desarticular aquello de que nuestra sociedad está alineada en dos bandos, los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen nada.     

·       Analista.

lunes, 5 de octubre de 2026

La farsa que nos manipuló...

 


El final de la pandemia. 

¿A los gobernantes les importa la ciudadanía? Por supuesto que no, en ningún país, pero en México está más marcada esa brecha real entre gobierno y población. Pero, la gente ingenua, inocente o ignorante, les cree cuando los abrazan y vociferan, primero los pobres. 

¿A que me refiero con eso? A que esta semana, por fin, luego de casi tres años (31 meses exactos), se declaró desde la Secretaría de Salud federal, la extinción del uso obligatorio (aunque digan que jamás lo fue así), del cubrebocas, tapabocas, barbijo o como se le quiera llamar, en espacios cerrados. Porque en espacios abiertos, desde hace unos meses antes, ya no se utilizaba, salvo los espantados, miedosos y manipulables, que aun cuando estén solos, en el auto, hogar o caminando, lo traen puesto. De todo hay en la viña del Señor. 

Ahora falta que las empresas, tanto públicas como privadas, lo hagan del conocimiento de sus empleados y de la clientela, según sea el caso, para que de una vez por todas, se deje de utilizar de manera obligatoria, aunque digan que nunca se obligó a nadie a usarlo, pero en cualquier negocio, empresa u oficina, están los letreros de prohibido entrar sin cubrebocas, o por disposición de la autoridad, el uso del cubrebocas es obligatorio, etcétera. Pero bueno así funcionan las cosas en nuestro país. Se persuade sin que se note que se hace. 

Los directivos del aeropuerto internacional de la Ciudad de México (AICM) ya desde el miércoles 12 de octubre, fecha del aniversario del descubrimiento de América, quitaron esa limitante dentro de sus instalaciones, asimismo, todas las aerolíneas mexicanas, hicieron lo mismo dentro de las aeronaves (aviones). Esto es algo que en muchos países del primer mundo, por supuesto Europa y Asia (naciones árabes y de piel amarilla), habían implementado desde meses antes, lo que se puede probar y comprobar fácilmente, porque mucha gente no ha dejado de viajar al extranjero, aun con la llamada pandemia. 

Por supuesto, que esto es una gran noticia, porque ya podremos hacer nuestra vida normal, sin la necesidad de andar preocupados si se trae un barbijo para poder ingresar a X o Y lugar. Sin que nos impidan pasar, por no portarlo. Esto por supuesto disminuyó las ventas de esos negocios que exageraban en sus presuntas medidas de higiene y seguridad, que generaron para cuidar la salud de todos. Que mentira tan enorme de los corifeos oficialistas y medios de (des) información que se prestaron todos estos meses para espantar y de paso, enfermar a la población, con su saturación de miedos, mentiras e imágenes de otras cuestiones, de otros lugares, haciendo creer que eran actuales y en el país, algo que continuamente hacen para manipular a los televidentes. Y lo que es peor, les dio resultado, la población se encerró, se asustó y les dio rating a los canales televisivos. Ellos no han dejado de obtener ganancias, pero la población en su mayoría, sí. 

Durante los días “críticos”, por todos los medios, intentaron bloquear, las opiniones de gente que no se prestó a la manipulación mundial, ahora con el paso de los meses, se les está dando la razón. 

Ninguna de las presuntas medidas de protección sirvieron para algo que fue creado por los poderosos para disminuir la población, aunque en apariencia les falló, porque no murieron lo que se había indicado, pero ahora con la vacuna, poco a poco, se están yendo muchos inoculados y ya nadie dice nada, cambiaron la táctica, en la que el resultado final se verá en el año 2030, las supuestas secuelas para los que se “salvaron” de morir del Covid-19, están a la vista, caída del cabello, impotencia o disminución del apetito sexual, malestares del corazón, hígado, riñón, trastornos mentales, discapacidad  motriz y mental, y tantas más que están afectando a la población inmunizada. Pero se mueren de todo, menos del virus. Así las cosas. 

Ya por fin, muchos de los médicos prestigiados, reconocen que el cubrebocas no protegió a nadie, que los tapetes sanitizantes solo fue un negocio de reciente creación para favorecer a alguien en particular, pero sin beneficio alguno para la población, lo mismo el gel antibacterial, que no sirvió para proteger de un virus, ambos son distintos y por lo mismo requieren diferentes formas de “apoyo”, al contrario, el gel utilizado en exceso les causó alergias, salpullido, granos, espinillas, y más adelante hasta posiblemente un cáncer, lo mismo el cubrebocas, los atrofió mentalmente, a la de por sí, enferma población nacional, al volverse a tragar, los fluidos y gases que se respiraban, porque al traer el barbijo puesto, eso sucedía, ya que mucha gente en su ignorancia, se colocaban hasta más de uno al mismo tiempo. Ingenuos. Lo que no causó daños, solo en el bolsillo, son los tapetes sanitizantes, además de que solo ensuciaban los lugares en los que estaban. Otro artefacto usado que a los pocos meses no funcionaban por la pila o batería, fueron los checadores de la temperatura, que al ser mediante rayo láser, traerá consecuencias en los que más tiempo estuvieron expuestos a ellos. Que tampoco eran certeros, porque a veces la gente parecía tener temperatura y otras hipotermia y lo peor de eso, aun así se permitía la entrada a los establecimientos u oficinas, hasta ese grado la ignorancia de los vigilantes y operadores que los portaban. Si realmente el virus hubiese sido mortal, y si el aparato indicaba que alguien tenía fiebre y lo dejaban pasar, imagínate, amable lector, el grave contagio que se hubiera dado. Pero, así se vive en un país, inundado por la ignorancia y la manipulación. 

La historia, se vuelve a repetir, y la gente aunque lo sepa, lea o se entere, lo deja pasar, así de pequeña es su memoria, prefiere mostrarse apático (pero en realidad es estupidez) frente a lo importante, que es lo que afecta su salud, su vida y su economía y anda defendiendo lo que le perjudica. ¿Algún día aprenderá? Lo dudo.  

domingo, 4 de octubre de 2026

Pocos lo conocen y menos lo aplican...

 


El círculo de la competencia. 

Nadie entiende el mundo en su totalidad. Para el cerebro humano es una tarea demasiado complicada. Aun cuando seas una persona muy culta, sólo entenderás una minúscula parte. Pero eso ya es bastante, pues es la pista de despegue para tu vuelo de altura: tu éxito en la vida. Si falta esta pista, jamás habrá un despegue. 

El inversionista Warren Buffett utiliza el maravilloso concepto círculo de competencia. Lo que se encuentra dentro de este círculo lo dominas a la perfección. Lo que se halla fuera de él, no lo entiendes o solo hasta cierto punto. El lema de Buffett es: “Conozca su círculo de competencia, y quédese en él. No importa demasiado qué tan grande es. Lo que sí es muy importante es saber exactamente donde está trazada la línea”. Charlie Munger, el socio de Buffett, agrega: “Usted debe averiguar cuáles son sus talentos. Si prueba fortuna más allá de su círculo de competencia, tendrá una carrera miserable. Casi se lo puedo garantizar”. Tom Watson, el fundador de IBM, es la prueba viviente de esa hipótesis. Decía de si mismo: “No soy un genio, soy parcialmente inteligente, pero me mantengo, de forma consecuente, cerca de estas partes”. 

Organiza tu vida laboral estrictamente en torno a esta idea. El enfoque radical en el propio círculo de competencia no solo te dará frutos monetarios, sino también –e igual de importantes—frutos emocionales, a saber, la invaluable sensación de ser un maestro en algo. Además, ahorrarás tiempo, porque no tendrás que decidir cada vez si aceptas o rechazas una oferta. Mediante un círculo de competencia con una circunferencia claramente delimitada, podrás resistirte a peticiones inoportunas pero irresistibles. 

Lo importante es que jamás sobrepases los límites de tu círculo de competencia. Hace muchos años, un riquísimo empresario le ofreció determinada cantidad a un amigo escritor para que le escribiera su biografía, fue una oferta muy tentadora. El escritor, la rechazó. Las biografías se encuentran fuera de su círculo de competencia. Para poder escribir, me dijo, una de primera, se necesitan una serie interminable de entrevistas e investigaciones meticulosas. Se requieren habilidades diferentes a las necesarias para escribir una novela o un libro de divulgación, y yo carezco de ellas, me dijo. Me hubiera perdido en los detalles, me hubiera frustrado, y lo más significativo es que, en el mejor de los casos, hubiera escrito un libro mediocre. Aprendí una gran lección. 

En su libro nada mediocre Risk Intelligence, Dylan Evans retrata a un jugador profesional de backgammon llamado J. P. “J. P. cometía algunos errores a propósito para observar de qué manera su adversario sacaría provecho de la situación. Si el otro demostraba habilidad, J. P. se retiraba del partido. De ese modo, no arriesgaba dinero en vano. En otras palabras, J. P. comprendía lo que muchos otros jugadores no: sabía cuándo no jugar”. Podía distinguir a los adversarios que lo podían sacar de su círculo de competencia, y los evitaba. 

Aparte de la tentación de salirse del círculo de competencia, existe una segunda seducción igual de fuerte: ampliar el circulo de competencia. Esta seducción es especialmente grande si eres exitoso dentro del circulo que ya dominas y te sientes como pez en el agua. Aun así, no lo hagas. Tus capacidades no se transmiten de un campo a otro. Un gran jugador de ajedrez no necesariamente  es un buen estratega en la vida comercial. Un cardiocirujano no es automáticamente un buen director de hospital. Un especulador inmobiliario no necesariamente es un buen presidente de la República. 

¿Cómo se crea un círculo de competencia? No basta consultar Wikipedia, ni siquiera es suficiente con una carrera universitaria tradicional. Lo que se necesita es tiempo, mucho tiempo. “Debes dar por sentado que cualquier cosa valiosa toma mucho tiempo”, dice una regla a la que se atiene, exitosamente la diseñadora estadounidense Debbie Millman.   

Otra cosa que se requiere: obsesión. La obstinación es una suerte de adicción. Por eso generalmente se habla de ella de manera despectiva. Leemos acerca de los jóvenes que adictos a los videojuegos, a las series de televisión o al aeromodelismo. Es hora de considerar la obsesión como algo positivo. Impulsa a los hombres a invertir miles y miles de horas en un asunto. Cuando era joven Bill Gates tenía una obsesión: la programación. Steve Jobs, la caligrafía y el diseño. A los 12 años, Warren Buffett compró sus primeras acciones con el dinero que le daban sus papás los domingos; desde entonces está obsesionado con las inversiones. Nadie diría hoy que Gates, Jobs o Buffett desperdiciaron sus años de juventud. Al contrario: debido a que estaban tan obsesionados invirtieron miles de horas necesarias para volverse expertos en su área. La obstinación es un motor, no una falla del motor. 

Lo opuesto a la obsesión, por cierto, no es la antipatía, sino el interés, una manera amable de decir: “realmente no me interesa”. 

¿Por qué la idea del círculo de competencia es tan poderosa? ¿Cuál es su secreto? Muy fácil: un maestro en programación no es el doble de bueno que un buen programador, tampoco es tres veces o diez veces mejor. Un maestro resuelve el mismo problema en una milésima parte del tiempo que el que necesitaría un buen programador. Lo mismo ocurre en el caso de los abogados, los cirujanos, los diseñadores, científicos, vendedores. Adentro o afuera del círculo de competencia estamos hablando del factor mil. 

Cabe agregar que la idea de que la vida se puede planear es una ilusión. En todos lados el azar causa estragos, a veces parece un huracán. Solo hay un lugar en el que la brisa es más suave, y ese lugar es tu círculo de competencia. No encontrarás el mar quieto como un espejo, pero por lo menos el oleaje te permitirá navegar de modo seguro. En palabras más sencillas: dentro de tu círculo de competencia estás, hasta cierto punto, a salvo de las ilusiones y de los errores mentales. Incluso puedes arriesgarte a romper con las convenciones, pues tienes una visión suficientemente amplia y puedes calcular el impacto que tendrán tus acciones. 

Conclusión: deja de molestarte por tus defectos, amable lector. Deja tus clases de salsa si tienes dos pies izquierdos. Deja de soñar con una carrera artística si tu hijo no puede distinguir si dibujaste una vaca o un caballo. Quítate la idea de la cabeza de tener tu propio restaurante si ya la visita de tu tía te agobia. Es un hecho que es completamente irrelevante en cuántos campos eres un mediocre y en cuántos tus habilidades están por debajo del promedio. Lo importante es que por lo menos sepas hacer extremadamente bien una cosa; de preferencia, a nivel mundial. Si es tu caso, cuentas con buenas posibilidades de vivir una buena vida. Dominar por completo una sola cosa compensa mil debilidades. Cada hora que inviertes dentro de tu círculo de competencia vale más que mil horas invertidas fuera de él. ¡Atento!