¡Estamos solos!
La anterior, es una
afirmación que para la mayoría suena exagerada, pero no lo es. Durante este
escrito, te indicaré, por qué no lo es.
Así es amable lector,
mi madre siempre me dijo esto, señalando que desde el nacimiento, somos y
llegamos solos, salvo los casos de embarazos múltiples (dos, tres o más), pero
aun así seguimos solos.
Haz memoria,
independientemente, de que hayas tenido hermanos o seas hij@ único, tuviste
momentos acompañado, pero no todo el tiempo y mucho menos cuando más
necesitabas de una compañía, de alguien que te escuchara, te protegiera, te
consolara o simplemente te acompañara en silencio.
Efectivamente, así fue,
es y será hasta el último día de nuestra existencia, aunque muchos se engañen
creyendo lo contrario.
Desde pequeños, muchas
veces nos quedamos con comentarios hacia nuestros padres o demás familiares con
quienes convivíamos regularmente, sin terminar, a medias, incluso muchos ni
siquiera tuvimos la oportunidad de comenzarlos, porque los adultos, estaban
ensimismados en sus problemas, dramas o alegrías, cotidianos que no les
importaba lo que los demás, incluidos sus propios hijos hicieran o dijeran.
Todos, y no exagero, fuimos y somos víctimas de la desatención de mucha gente
con la que socializamos.
Conforme fuimos
creciendo y las relaciones interpersonales fueron más externas, nos equivocamos
infinidad de ocasiones, brindándoles nuestra confianza a individuos que no la
merecían, eso nos trajo innumerables problemas de consecuencias leves,
medianas, incluso graves (peleas, principalmente) que no eran necesarias, que
podían haberse evitado o de plano, jamás haberse dado.
Ya en una etapa adulta
de convivencia laboral, principalmente, por necesidad, porque pocos nacieron
hijos de papi, en una familia de empresarios y gente exitosa, los problemas se
agravaron más, ya que es muy frecuente y común, que en cualquier empleo, y sea
cual sea el nivel del escalafón, las intrigas, chismes y búsqueda de la paja en
el ojo ajeno, son cada vez mayores y peores, porque algunos quieren el cargo
que tu tienes y utilizan cualquier artimaña que esté a su alcance para
congraciarse con el jefe en turno y sean tomados en cuenta para ocupar tu
lugar, pero la mayoría, no tienen ninguna aspiración, preparación y capacidad,
simplemente lo hacen por joder la vida de los demás. Son unos parásitos cuya
tarea de vida es perjudicar a todos los que tienen junto, enfrente y a su
alrededor.
Asimismo, entre las
distintas etapas de la vida del ser humano, te casas, tienes hijos y la
situación no cambia, sigues sintiéndote solo, pese a tener muchos hijos, una
enorme familia, muchas “amistades”, con fortuna, innumerables empleados a tu
servicio (sea en lo público o privado) y sigues hablando al aire, porque nadie
te oye, mucho menos te escucha, asistes a reuniones de amistad, de trabajo o
familiares y como se dice en el lenguaje popular, te das cuenta que cada loco
está con su tema, porque así como a los demás no les interesan tus comentarios,
tus problemas, a ti, a mí no nos interesan los de ellos, salvo lo malo que
dicen de otros, para intrigar en su contra, buscando sacar un beneficio o
solamente por afectarlos. Así es la vida del ser humano, un ir y venir lleno de
soledad, que propicia, según la fortaleza mental y espiritual individual, caer
en un circulo de vicios, adicciones y enfermedades, que van mermando nuestra
salud física, haciéndonos víctimas de las afecciones en diferentes modalidades,
que van desde lo leve, hasta lo más grave que es amputación de algún miembro
del cuerpo, trasplantes de algún órgano, postración en una silla de ruedas, o
la muerte, a una edad temprana, que desafortunadamente en la actualidad, así
esta sucediendo, cada vez a menor edad, la gente, está sufriendo de lo arriba
señalado, incluso hasta de algo peor.
Suena fuerte lo
indicado, pero no lo es inteligente lector, la desatención de los demás hacia
cada uno de nosotros, y viceversa, es un factor de riesgo para la salud de
todos, pero así es el ser humano, apático por naturaleza, aunque en su
verborrea, pretendan engañar a los demás, señalando que ellos saben escuchar a
los demás, es una enorme mentira, mayoritariamente, quien se alaba solo,
diciéndose que es, hace o tiene X o Y
cualidad, es todo lo contrario, carece de ella, pero pretende engañar a todos,
es un juego muy común entre los mexicanos, que diariamente y en cualquier
rincón del país sucede.
Claro que como en todo,
hay honrosas y poquísimas excepciones, hay gente que en realidad si escucha con
atención, que si se interesa por los que están a su alrededor, pero como se
dice, son garbanzos de a libra. Por otro lado, hay mucha gente que se pone a
hablar y no le importa que la estén oyendo o no, se desahoga cada vez que
encuentra a conocidos a su paso, esto les ayuda, porque no se detienen a
analizar si se burlan o no de ellos, si les dan la vuelta cuando los ven para
no tener que aguantar su perorata sin sentido, esto no es privativo de un solo
sexo, hay hombres y mujeres que les encanta hablar y hablar frente a los demás,
propiciando que sufran menos enfermedades.
Te preguntarás, ¿Los
sicólogos o terapeutas?, si te escuchan, pero, a pesar de que se les paga por
su servicio, tampoco permiten que el paciente hable y diga lo que en realidad
quisiera, se van acomodando a lo que ellos creen es la problemática por la que
contrataron sus servicios, y solo dicen lo que el profesional les pide, al fin
y al cabo, también son humanos, arrastrando en su oficio o profesión, sus
traumas, complejos y personalidad cotidiana.
Así que, cuando tengas
la necesidad de desahogarte y no encuentres con quien hacerlo, como es tan
frecuente y común, busca un lugar solitario, alejado del bullicio y la sociedad
y grita, golpea lo que puedas o quieras, di palabras soeces, ponte a cantar, a
escribir, has deporte, hasta que te sientas libre, haz lo que quieras, pero no
te refugies en el alcohol o las drogas, porque eso empeora tu salud. Esto sirve
para estar sano y vivir hasta la edad que tengas que vivir, no morirte antes de
tiempo. ¡Ponte alerta! Recuerda que la persona más importante en tu vida eres
TU.