lunes, 15 de junio de 2026

Lo real...

 


El poder tras el trono. 

México, es un país de farsas, burlas, mentiras y manipulación, solo aquellos que de verdad tienen la mente cerrada, lo dudan y lo seguirán dudando. Que tristemente con la mayoría. 

Pero centrémonos en la política que es la rige todo lo que sucede en el país, al ser un régimen presidencialista, se ha manejado que han salido unos más canijos que la mayoría y estos, una vez sentados en la silla embrujada de Palacio Nacional, esa que posee una águila dorada y construida del mejor material, les cuesta trabajo dejar de ser los mandones, por lo que han colocado a sus alfiles, como sucesores en el cargo, eso, debido a la prohibición de la reelección, que curiosamente, ninguno ha tocado, para modificarla. Quizás porque estando detrás de los peleles que los han sucedido en el cargo, es mejor, porque la ciudadanía, al tener su mentalidad tan pobre, no lo cree, aunque se les explique con peras y manzanas, aunque vean las evidencias, lo continúan dudando. Por eso es que esta forma de gobierno les ha sido tan útil a los que han ocupado el máximo cargo político del país, aunque la mayoría, solo sea de membrete. Pero así se sienten felices y contentos. 

Me voy a referir a lo sucedido después de la revolución, es decir iniciando el siglo veinte, pasado, mi abuelo, un hombre sabio, me comentaba que el primer cacique, que se engrío con el poder, fue Plutarco Elías Calles y debe serlo, porque le creo, además de que la historia lo plasma en los libros como el Maximato. Luego de la revolución (1910-1920), México se debatió entre diversas tendencias políticas, cada una encabezada por un “hombre fuerte” de la política local. El más importante de ellos fue Álvaro Obregón, militar que había participado en la guerra civil de los años revolucionarios y que fue elegido presidente para el periodo de 1920 a 1924. 

Como la reelección no era posible, eligió como sucesor a su secretario de Gobernación, Plutarco Elías Calles, quien ganó las elecciones presidenciales y gobernó entre 1924 y 1928. En su gobierno proliferaron las iniciativas nacionales modernas: se creó el Banco de México, se expandió la red de carreteras, se construyeron presas y sistemas de riego y se construyeron numerosas escuelas rurales. 

Por otro lado, la decisión del gobierno de reducir el número de sacerdotes y establecer reglamentaciones en materia religiosa alimentó las tensiones entre el Estado y la Iglesias, que dieron origen a la guerra cristera entre 1926 y 1929. 

El expresidente Obregón tenía todavía influencia en la política y promovió una modificación de la Constitución nacional para permitir una reelección. Así, Obregón fue reelecto en 1928 pero no logró asumir debido a que fue asesinado en julio de ese año. Por esta razón, asumió el gobierno interino Emilio Portes Gil (1928-1930), elegido por el Congreso y fuertemente influido por las decisiones políticas de Calles, quien llegó a elegir a los miembros de su gobierno. 

Este fue el inicio del Maximato, durante el que gobernaron también Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), quien fue elegido en elecciones extraordinarias y renunció al cargo, y Abelardo L. Rodríguez (1932-1934), presidente sustituto debido a la renuncia del anterior. Los tres gobiernos anteriores estuvieron sometidos a la voluntad de Calles, un político y militar que fue apodado el “jefe máximo de la Revolución”, fue una figura central en la historia política mexicana después de la Revolución. 

En ese lapso político se creó un partido que unificó a los sectores que se identificaban con los principios de la Revolución mexicana y que funcionó de hecho como un partido único: el Partido Nacional Revolucionario PNR (antecedente histórico del PRI). De este modo, Calles logró disciplinar a los diversos grupos políticos y caudillos (líderes carismáticos que tenían sus propios seguidores) mediante su integración en un partido dirigido por él mismo. Así, el Maximato es recordado como el gobierno tras bambalinas de “un hombre fuerte” que, a su vez, puso fin a la era de los caudillos en México. Además, fue un periodo en el que el impulso revolucionario de cambio social empezó a disminuir, en parte debido a la crisis económica mundial de 1929 (conocida como la Gran Depresión). Sin embargo, la consolidación institucional tuvo efectos modernizadores y favoreció la estabilidad financiera, lo que tuvo consecuencias importantes para la historia posterior de México. ¿Se necesita suspicacia para creer quien se deshizo de Obregón? Simple duda razonable. 

El siguiente, fue el paisano Lázaro Cárdenas del Río, quien, gracias al Maximato, fue el que inauguró el periodo presidencial de seis años, que se mantiene hasta nuestros días. La historia de México está marcada por figuras clave que moldearon su rumbo político y social en el siglo XX. Entre estos personajes, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas del Río se destacan no solo por sus trayectorias individuales, sino también por su compleja relación, que abarcó desde la colaboración hasta confrontación. A través de sus decisiones y estrategias, ambos lideres dejaron una huella profunda en la política mexicana, reflejando las tensiones y desafíos de una nación en transformación.  

El contexto en el que ambos operaron fue fundamental para entender sus acciones y motivaciones. La Revolución Mexicana, con sus ideales de justicia social y reforma agraria, creó un terreno fértil para que surgieran líderes carismáticos como Calles y Cárdenas. Sin embargo, a medida que el país buscaba consolidar su identidad, las luchas internas por el poder dentro del, hoy PRI y las diferentes visiones sobre el futuro de México llevaron a un choque inevitable entre estos dos hombres, cuyas trayectorias se entrelazaron de manera intrincada. 

A medida que se profundizaba la crisis política, el papel de la política agraria se volvió un punto focal en su confrontación. La ambiciosa reforma agraria de Cárdenas, destinada a redistribuir la tierra y empoderar a los campesinos (ajá), se encontró con la resistencia de Calles, quien defendía un enfoque más conservador. Las repercusiones de estas batallas políticas no solo alteraron el paisaje político, sino que también impactaron de manera significativa en la vida cotidiana de los mexicanos, generando opiniones diversas sobre ambos líderes que perduran hasta nuestros días. La edad, también fue un elemento importante, Calles era 18 años mayor que Cárdenas, le quitó el control del partido, al grado de llegar a expulsarlo a él y a sus más cercanos. Incluso le cambió el nombre de PNR a PRM Partido de la Revolución Mexicana. Así se mantuvo, gracias a sus cuestionados logros de la reforma agraria y la Expropiación petrolera, hasta su “misteriosa” muerte en 1970. Según una leyenda urbana. 

El siguiente patriarca fue Luis Echeverría Álvarez, presidente de la República (1970-1976) entre sus principales aportes se mencionan los siguientes: 

·       Logró crear el instituto Mexicano de Comercio Exterior.

·       Creó nuevas vías para el comercio visitando países en América Latina, Japón, China, Francia y la Unión Soviética, entre otros.

·       Liberó gran cantidad de prisioneros que habían sido arrestados en el año 1968.

·       Redistribuyó grandes cantidades de terrenos entre campesinos.

·       Mejoró y amplió los programas de vivienda, de seguridad social, transporte y de educación.

·       Inició un programa nacional para poder reducir el crecimiento desproporcionado de la población.

·       Defendió y preservó el patrimonio histórico del país, así como zonas arqueológicas y monumentos. 

Para finales del siglo XX, el siguiente, fue Carlos Salinas de Gortari, presidente de la República (1988-1994), puso en marcha el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL), objeto de numerosas críticas. En diciembre de 1992, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) fue firmado por Salinas, el presidente de Estados Unidos, George Bush y el primer ministro canadiense, Brian Mulroney. Entró en vigor en enero de 1994. 

Durante su mandato se garantizó una mayor transparencia y representatividad a los partidos de oposición. Entregó la primera gubernatura (Baja California) al PAN en 1989. 

En enero de 1994, tuvo que enfrentarse a una rebelión del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas. 

Asimismo, tiene que cargar con la muerte del Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien fue asesinado en plena campaña presidencial en 1994. Y después el de su cuñado José Francisco Ruiz Massieu, que era secretario general del PRI nacional. 

Eso siempre lo ha mencionado el actual, poder tras el trono, Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República (2018-2024), que para algunos no es un secreto que el que manda en Palacio Nacional en la actualidad es él, que según las leyendas urbanas, la actual presidenta, además de ser dócil a sus deseos, fue su nuera, de forma ilegítima, pues se comenta que tuvo sus amoríos con su hijo mediano Andrés Manuel López Beltrán el famoso “Andy”, de ahí tanta preferencia por ella, a tal grado de que pasará a la historia como la primera mujer en ocupar la silla embrujada. Es la manera más simple de las mujeres para alcanzar el poder, aunque solo sea un simple mandato. 

AMLO, desde el inicio de su mandato, decidió eliminar programas sociales mediante los cuales el Estado mexicano ofrecía ayuda y servicios de calidad a grupos vulnerables y, en cambio, privilegió la entrega de dinero como herramienta para provocar el incremento en el consumo de los pobres. Incrementó los montos para los adultos mayores, creó becas para distintos sectores poblacionales, cada año, aumentó de forma considerable el salario mínimo, todo eso, sin exigir nada a cambio, es decir, las becas para estudiantes no pedían mejores promedios, ni esfuerzos extra, sino simplemente con que estuvieran inscritos, los recibían. Y los costos, como sociedad, están a la vista. Cada uno tiene su opinión al respecto, lo que es un hecho, que los que han sido el poder tras el trono, necesitan manipular a las masas, a los más vulnerables, ofreciendo diferentes cosas para mantenerse vigentes y mandando tras bambalinas, sin tener que preocuparse de lo malo que llegue a pasar, pues los que ocupen el poder de membrete, serán los que pasen a la historia como los responsables y no aquellos que mueven en realidad los hilos de sus marionetas. ¡Vaya, vaya!

¿De verdad lo tienen?

 


El poder de las mujeres. 

Mucho se habla de que la mujer es mejor que el hombre, muchos exageran, señalando que, en todo, lo cual es incorrecto, para comenzar, no tiene que ver con inteligencia o algo parecido. Simplemente son más astutas, como serpientes. Ssss 

Así es inteligente lector, el hombre por estar metido en otros asuntos, descuida la forma de analizar a las mujeres, creyendo que todo lo que le dice, es verdad, es sincero, es bonito, que no hay nada oculto entre líneas, que no encierran lo contrario, mucho menos manipulación hacia él, en cambio las mujeres, tienen todo el tiempo para estar maquinando que y como van a hacerle para alcanzar lo que se proponen, no hay ninguna mujer que no haga eso. Sobre todo en México, donde se han introducido en todo, principalmente en los asuntos económicos y de educación de los hijos, como es normal, muchos dirán que no pueden dejar de trabajar, porque es necesario para la manutención de su familia, donde obviamente, va la mujer, siempre por delante. Y eso, tiene que ver con la escasez monetaria que vivimos como Nación, aunque, también ellas y algunos hombres, crean que son mejores administradoras. 

Aunado a todo ello, las mujeres tienen en su cuerpo un arma poderosa que abre y cierra cualquier puerta, su sexo, su vagina, y el hombre, mayoritariamente, se deja envolver en ella, olvidándose que la mayor parte del tiempo, lo están manipulando, lo están utilizando a su antojo. 

El hombre, efectivamente, históricamente, es el proveedor, el que mantiene a su hembra, a su familia, aunque hay casos de hombres que se quedan solos, sin hijos, sin pareja, pero esa es otra historia. Hablo exclusivamente de los que si la tienen. Y la mujer, solo está esperando el momento oportuno para atrapar al hombre, con un hijo, porque desde ese momento, ya no tendrá que preocuparse por mantenerse y mantenerlo, aunque como en todo, se dan casos en que les falla, pero la mayoría, no. 

Se dice y se dice bien, cuando una mujer no se quiere embarazar, no lo hace, pero cuando se lo propone, aunque el hombre sea estéril, se embarazará. Suena exagerado, pero así hay casos documentados. No hay poder humano que se lo impida. 

Así es, inteligente lector, el hombre se pierde en sus palabras dulces: amor, vida, te amo, corazón, bebé, eres el hombre de mi vida, y más frases y palabras vacías de sentimiento, pero que el interesado las cree como si fueran verdaderas, pobre, por eso y más, se nos trata de tontos y peores adjetivos, porque la mayoría no pone en duda lo que en su casa, oficina o calle, les dicen, hasta las meretrices baratas, de la calle, les dicen palabras así, y claro el hombre se emociona, se siente el más poderoso garañón, semental, el amante perfecto. Iluso. 

Claro que nadie nace sabiendo, pero es necesario abrir la mente y lo demás, al aprendizaje, al conocimiento, a identificar lo que es real y ficticio, pero en cuestiones sentimentales y sexuales, el hombre, en su mayoría está perdido, cuando ve una minifalda, un pantalón ajustado, unos senos grandes y firmes, pierde la cabeza, y entre más va viendo o imaginando, la situación se torna peor para él, porque definitivamente deja de pensar y se convierte en un esclavo de la lujuria y el placer que una mujer que le gusta, le va o le puede proporcionar. Por supuesto, no importa que sea soltero o no, es la misma necesidad de sentirse dominante, deseado, superior a los demás, por lo mismo, no se da cuenta que está siendo manipulado, persuadido para que más adelante haga lo que esa hembra quiera. 

No todo va encaminado a querer vivir con él, sino a alcanzar un empleo, una posición mejor en el que ya esté, acompañado, por supuesto, de más salario, de poder, de regalos, muebles e inmuebles, de todo aquello que pueda lograr sacar al ingenuo hombre. En todo hay niveles y por supuesto en esto, también los hay, algunas llegan a lo más alto, otras, se quedan en la medianía y la mayoría, solo van logrando sobrevivir, pero manipulando a su o sus hombres, porque también es real que este tipo de mujeres, no se conforman con uno solo, aunque estén casadas, con pareja estable o noviazgo, mientras alguien les ofrezca dinero y obsequios, prestan su poder, un rato a quien eso les dé. Como dije antes, su poder es su sexo, su sexualidad, y lo saben utilizar para sacarle provecho hasta lo más posible, dependiendo del ambiente y círculo social en el que se desenvuelvan, aunque muchas veces les falle, pero una vez que atrapan a su víctima, este es el que pagará lo que otros le hicieron y siguen haciendo, porque como dije, es muy difícil que se conformen con solo un hombre y acepten lo poco o mucho que este les pueda dar. Ellas siempre buscan más, porque su entretenimiento es el de gastar y gastar, comprando hasta lo que no necesiten ni vayan a ocupar, y mientras reciban lo que desean están felices, abriendo las piernas y dando placer a quien se los otorgue, de lo contrario, se ponen de huelga de piernas cruzadas y no sueltan el tesoro, sobretodo porque ellas, se pueden desahogar cuando quieran y con quien quieran, en cambio el hombre se pone nervioso, se altera e incluso algo peor, cuando no desahoga su virilidad, de eso precisamente, se aprovechan las tiernas y dulces mujeres. En cualquier charla, plática o comentario en el que sale este tema, les sugiero a los hombres que se detengan un instante en la soledad del día, a analizar, su situación sentimental actual y si ya hubo una o más anteriores, para que no sigan siendo utilizados a su antojo por las mujeres, para que como se dice coloquialmente, de vez en cuando, saquen las uñas, porque a las mujeres también les molesta tener a su lado a un hombre sin voluntad propia, que a todos sus caprichos y deseos, accedan lo más rápido posible, esto provoca que caigan en los brazos de otro, más temprano que tarde, o por lo menos en las charlas entre amigas, sean el hazmerreir de esas mujeres carentes de sentimientos y mucho menos agradecimiento porque las mantiene a su lado dándoles lo que puede. ¡Ponte atento!         

domingo, 14 de junio de 2026

Pocos lo tenemos...

 


El poder de decir NO. 

Amable lector, te piden un pequeño favor. ¿Cuántas veces accedes a la petición de manera espontánea? ¿Cuántas veces te niegas? ¿Cuántas te has arrepentido de haber dicho que sí? ¿Y cuántas te has arrepentido de haber respondido con un no? 

Cuando hace unos años hice mi estadística personal acerca de este tema, me di cuenta de que yo accedía muy a menudo a estas pequeñas peticiones: el favor de fiar mercancía, de prestar poco dinero, etc. En muchos casos, la cantidad de dinero invertido resultó ser mucho mayor y el beneficio para todos los implicados mucho menor de lo que había asumido en un principio. Quise hacerles un favor a los demás, pero resultó que no me hice ningún favor a mí mismo. 

¿A qué se debe esa enfermedad de querer complacer a los demás? En los años cincuenta, un gripo de biólogos intentó averiguar porque los animales de diferentes familias cooperan entre ellos. ¿Por qué razón, por ejemplo, los chimpancés comparten su carne con otros? ¿Por qué un babuino se toma la molestia de cuidarle el pelaje a un congénere? En el caso de los animales emparentados la respuesta es obvia: tienen muchísimos genes en común. La cooperación sirve para conservar, cueste lo que cueste, ese acervo génico común, incluso si uno de los individuos sufre pérdidas o muere en el intento. ¿Cuál es la razón, sin embargo, por la que un animal se arriesga por otro que no es de su familia? Dicho de otra manera: ¿Por qué a veces actúan de forma altruista los animales no emparentados? ¿Por qué el chimpancé no se come la carne solo y la comparte con un extraño? ¿Por qué el babuino no se tumba a huevonear en vez de gastar valiosas calorías limpiando de insectos el pelaje ajeno durante horas? Son preguntas nada triviales. 

La respuesta se encontró en las matemáticas, para ser precisos, en la teoría de juegos. El investigador estadounidense Robert Axel-rod puso a competir entre sí a una serie de diferentes programas informáticos. En cada uno aplicó una estrategia específica para enfrentar a su adversario: unos eran cooperativos, otros engañosos o egoístas; otros tantos habían sido programados para ceder en cada momento. A largo plazo, la estrategia toma y daca fue la más exitosa de todas. Es una táctica bastante simple que se resume en lo siguiente: sé cooperativo durante el primer paso y, a continuación, imita el comportamiento de la persona que tienes enfrente en todos los siguientes pasos. En concreto, si después de un primer acto de buena voluntad mi antagonista se muestra cooperativo, entonces me comportaré igual durante el siguiente paso. Pero si no se muestra cooperativo y se aprovecha de mí, entonces tampoco cooperaré en el futuro. Si más tarde vuelve a hacer concesiones, en consecuencia me vuelvo a mostrar cooperativo. 

En efecto, encontramos este tipo de comportamiento en el reino animal, donde se llama altruismo recíproco o reciprocidad. El chimpancé comparte su presa con otro porque puede asumir que, en una futura ocasión, este va a compartir su presa con él. Es bueno saberlo en caso de que un día el chimpancé regrese de la caza con las manos vacías. 

La reciprocidad únicamente funciona en un contexto de animales que cuentan con una capacidad de memoria avanzada. Solo si el chimpancé se acuerda de que la vez pasada alguien compartió su carne con él, puede seguir esta exitosa estrategia. Solo algunas especies muy desarrolladas poseen esa capacidad de memoria, en particular, los monos. Naturalmente, los chimpancés no son conscientes de su pensamiento estratégico. Su conducta es más bien el resultado de la evolución, aquellos grupos de monos que aplicaron una estrategia diferente a la del toma y daca han desaparecido del acervo génico. Puesto que los humanos no somos más que una especie animal muy desarrollada, también nosotros sentimos el impulso de actuar de manera recíproca. 

El toma y daca mantiene la economías mundial en marcha. A diario cooperamos con docenas de personas no emparentadas -a veces en el globo entero-, lo que resulta en un éxito arrollador para nuestra prosperidad. 

Pero ojo: la reciprocidad implica ciertos riesgos. Si alguien hace algo que te beneficia, te ves obligado a hacer algo por esa persona, por ejemplo, acceder a una petición. De ese modo te vuelves manipulable. No obstante, existe un segundo peligro mucho mayor. Cualquier toma y daca empieza por un primer acto de buena voluntad y confianza anticipada, por un primer sí espontáneo. En muchas ocasiones es justo de ese primer sí del que luego nos arrepentimos. En cuanto se escapa el sí espontáneo, tendemos a racionalizarlo. Pensamos en todas las buenas razones que nos presentaron con la petición, pero no en el tiempo que debemos invertir para cumplirla. Según nuestra evaluación, los motivos pesan más que el tiempo. ¡Un error de lógica!, pues existe una infinidad de razones, mientras que el tiempo, por el contrario, es muy limitado. 

Desde que entendí que el sí espontáneo es un reflejo biológico que llevamos interiorizado, adopté la regla de los cinco segundos de Charlie Munger como estrategia contraria: es difícil encontrar algo sobresaliente, así que si tu inteligente lector, respondes con un no en el noventa por ciento de los casos, prácticamente no te perderás de nada en el mundo. Cada vez que me piden un favor, me quedo pensando exactamente cinco segundos antes de tomar una decisión; en la mayoría de los casos me decido por el no. Prefiero rechazar muchas peticiones de manera sistemática y arriesgarme a que no todos me estimen que actuar de manera opuesta. Te recomiendo hacer lo mismo. Es mínimo el porcentaje de las personas que te verán como un monstruo después de haberles negado un favor. Al contrario, en secreto admirarán tu firmeza. 

Hace dos mil años, el filósofo romano Séneca escribió lo siguiente: “Todos aquellos que te llaman hacia ellos te alejan de ti mismo”. Por eso deberías apropiarte de la regla de los cinco segundos. Es una de las normas de oro para una buena vida. ¡Confía en ti!

sábado, 13 de junio de 2026

Gastos innecesarios...

 


El poder de comprar lo necesario. 

¿Te hacen feliz, tu auto, tu casa, tu computadora, tu celular de última tecnología, cualquier cosa? Los sicólogos Norbert Schwarz, Daniel Kahneman y Jing Xu plantearon esta pregunta a una serie de propietarios de vehículos para luego comparar sus respuestas con el valor de sus automóviles. El resultado fue el siguiente: cuanto más lujosos el auto, más alegría le produce a su dueño. Un BMW serie 7 genera alrededor del 50% de más felicidad que un Honda o Mitsubishi. Hasta el momento, todo en orden, pues si alguien invierte un montón de dinero en su auto, por lo menos recupera un poco de la inversión en forma de alegría. 

A continuación, modifico la pregunta: ¿Qué feliz estuviste durante tu último viaje en coche? Los científicos hicieron la misma pregunta y, una vez más, compararon las respuestas de los conductores con el valor de sus automóviles. El resultado: no se encontró ninguna relación. Todos los valores de la felicidad salieron igual de bajos, sin importar si se trataba de automóviles de lujo o carcachas deslucidas. 

La primera encuesta dio por resultado que el valor del automóvil está relacionado con la alegría que produce: mientras más lujoso, mayor felicidad. La segunda, sin embargo, no muestra relación alguna entre el valor y la alegría, un vehículo de lujo no hace que el conductor se sienta más feliz. ¿Cómo se explica este resultado? La respuesta es sencilla: en la primera encuesta te enfocaste en el auto, mientras que en la segunda estuviste pensando en otras cosas: en una conversación telefónica mientras manejabas, en una situación del trabajo, en un embotellamiento o en el automovilista idiota de enfrente. Para resumirlo: un auto te produce alegría cuando piensas en él, no cuando lo manejas. Este es el efecto de la ilusión de enfoque. 

Desde luego, esto no solo es válido para los automóviles. La ilusión del enfoque puede perjudicar tu felicidad respecto de todo lo que adquieres. Mientras piensas en X, tiendes a sobrevalorar desmesuradamente el impacto que X tendrá sobre tu vida. No importa si se trata de una casa de verano, una pantalla gigantesca o un nuevo par de zapatos de marca: el pensamiento enfocado en esas cosas te produce alegría, pero mientras las vas usando en tu vida cotidiana se diluyen en el mar de tus pensamientos, al igual que el efecto de felicidad que causaron. A eso hay que agregar la anti productividad, los efectos secundarios indirectos y los gastos ocultos en forma de tiempo y dinero que debes invertir para mantener todas esas cosas bonitas. Combinados esos efectos tienen como consecuencia que en no pocos casos inviertes más en tus adquisiciones de lo que ganas de ellas, y el resultado neto es una pérdida de felicidad. 

¿Difícil de creer? Otro ejemplo. Has comprado una mansión en las afueras de la ciudad. Durante los primeros tres meses disfrutas de cada una de tus quince habitaciones y admiras los más pequeños detalles. Pero solo medio año después, dejas de percibir gran parte del magnífico entorno. La cotidianidad te ha alcanzado de nuevo y te preocupan otros asuntos más urgentes. Al mismo tiempo, algunas cosas han cambiado: 15 cuartos y un jardín no es lo mismo que tu antigua casa de cuatro habitaciones en medio de la ciudad. Ahora necesitas a alguien que te ayude con la limpieza y a un jardinero; ya no llegas caminan al super y el traslado entre tu casa y el trabajo ahora te toma dos horas al día en coche. En pocas palabras: con la compra de tu hermosa mansión sufriste una pérdida de felicidad. Tu balance de bienestar resulta negativo. 

Este ejemplo es fruto de mi imaginación, pero conozco casos reales. Un amigo mío tiene un yate o, para ser exactos, lo tuvo, porque lo acaba de vender. En todo caso, el yate hizo que volviera más sabio. Los dos días más felices en la vida del dueño de un yate –afirma de forma lacónica—son el día en el que lo compra y cuando lo vende. 

Ya lo habrás notado, amable lector: quien aspira a una buena vida, hace bien en restringirse al momento de comprar. No obstante, efectivamente existe una categoría de bienes cuyo placer no se ve disminuido por la ilusión del enfoque: las experiencias. Cuando experimentas algo bonito, le dedicas todos tus pensamientos y emociones. Deberías intentar, por consiguiente, invertir más en vivencias y menos en objetos físicos. Otra ventaja es que la mayoría de las experiencias cuestan muy poco y casi no tienen efectos anti productivos: la lectura de un buen libro, una excursión en familia, una partida de cartas con los amigos, hacer el amor con tu pareja, todo eso es gratuito. Sin duda existen vivencias que requieren un gasto más fuerte, como un viaje por el mundo o un vuelo espacial privado. Pero si tienes el dinero para hacerlo, te garantizo que también son mejor inversión que una colección de Porsches. 

Cabe agregar algo importante: también tu trabajo es una vivencia. No solo existe mientras lo llevas a cabo, como si fuera un Porsche que existe y desaparece en el fondo de tus pensamientos mientras lo estás manejando. Tu trabajo domina tu mente y te tiene ocupado permanentemente, lo cual puede ser agradable, siempre y cuando ames lo que haces. En cambio, si odias tu trabajo, tienes un problema muy serio. No podrás esperar a que otros pensamientos te distraigan de tu empleo de mierda. 

Finalmente, fue también esta reflexión la que me llevó a decidir escribir en esta columna. Me encanta el acto de escribir. Para mí es mucho más importante incluso que un libro, todas las relaciones con nuestros semejantes, dejan enseñanzas que podemos plasmar en análisis escritos y es lo que hago. 

No hay cosa más estúpida que trabajar en algo que te da mucho dinero pero nada de alegría, especialmente si inviertes todo ese dinero en cosas y no en experiencias. Warren Buffett lo expresa de la siguiente manera: “Trabajar para personas que le causan a uno dolor de estómago es como casarse por dinero: una pésima idea siempre, pero una idiotez si ya eres rico”. 

Hablando del matrimonio: también en este caso se trata, finalmente, de una vivencia. No tiene ningún sentido seguir en una relación que ya no te hace feliz, simplemente por lealtad o falta de alternativas. La ilusión del enfoque no te ayudará en este caso. Es cierto que una relación no solo consiste en días soleados, pero los días sombríos tampoco deberían predominar. Si aparecen algunas nubes oscuras en el horizonte, intenta darle la vuelta al asunto. Si definitivamente no logras hacerlo, jala la palanca de emergencia. Una relación, en particular, de pareja jamás desaparecerá en el fondo de tus pensamientos. 

En conclusión, inteligente lector, sobrevaloramos em impacto que tienen las cosas sobre nuestra felicidad y subestimamos la importancia de las experiencias. Los pensamientos en torno a tu casa desaparecen en la cacofonía de tus otros pensamientos diarios. Este no es el caso de las vivencias. ¿Y qué pasa si ya te compraste unos zapatos de marca? En tal caso debes asegurarte conscientemente de que te harán feliz. Lo mejor sería que los limpies y cuides todas las mañanas, y que pienses en sus icónicas suelas color carmín a la hora de dormir. De ese modo, y como excepción, la ilusión del enfoque puede alimentar tu felicidad. ¡Analízalo!

 

viernes, 12 de junio de 2026

Abundan en el país...

 


El perfil de un mediocre. 

Vivimos en un mundo de mentiras, de hipocresía y manipulación. Desde niños, hemos sido víctimas de tantos individuos sin valores, que nos rodean y cuando se tiene la mente débil, se van aprendiendo y repitiendo esas conductas negativas que afectan al resto de la sociedad con la que convivimos. 

Sin embargo, el peor de esas subespecies que habitan los rincones de cualquier país, del mundo, son los mediocres. 

El que es mediano o regular, tirando a malo, en cuanto a su calidad, valor, interés, etcétera, que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza, lo es. Desafortunadamente, esos entes, abundan en cualquier estrato social, haciendo tanto daño a los demás, incluso a los que son de similares características. 

Un mediocre, es aquel sujeto, que ha visto su desarrollo desde niño, de forma distinta a los que destacan, sobresalen, en lo intelectual, en lo vocal (cantan, declaman, oran), en otras artes (bailan, presentan), en los deportes, en cualquiera de las innumerables ramas que existen, estos sujetos, son los que se van quedando atrás, los que no figuran, los que nadie observa, son retraídos, inseguros, miedosos, se esconden entre el resto de estudiantes. 

Y así van creciendo, sin mayores aspiraciones, sin deseos de mejorar, porque su capacidad se los impide. Pero llenos de envidia, de coraje, algunos, incluso odio, hacia los demás. Cualquier momento lo utilizan para lanzar su veneno hacia aquellos que los superan en muchos aspectos. 

Crecieron llenos de complejos, traumas y defectos, por lo mismo, por que nunca se atrevieron a ir más allá de lo que hicieron. No supieron medir con plenitud sus alcances, porque el miedo los paralizaba, la ignorancia los detenía a ir más allá, por lo que al ir creciendo, van notando que otros hacen cosas que otros admiran, que otros premian, se enteran que otros obtienen mejores resultados económicos, su frustración crece y, por ende, la envidia, el coraje y tantos antivalores, se van apoderando de su persona, propiciando que en cualquier lugar donde se encuentren, vayan esparciendo eso que los corroe por dentro, respecto a los opuestos a su personalidad. 

Un mediocre, quiere llamar la atención, a como dé lugar, no importa si cae bien o cae mal, si agrede u ofende a los demás con sus comentarios malsanos. No mide el alcance de sus palabras, y no le importa culpar a otros de sus desafortunados actos. Es falso, ruin, lleva la hipocresía tatuada en su personalidad. Todo lo que ha vivido tiene defectos, nada favorable obtiene de las experiencias pasadas. Critica todo, habla mal de todo, nada ni nadie merece su atención, se quiere hacer pasar por un sujeto digno, que es correcto, que su espiritualidad es a prueba de todo. Cree que la religión, sobre todo, la católica, es sinónimo de bondad. Quiere engañar a los demás con sus actos religiosos. Pero como todo, solo es una fachada para engañar, además de que la gente superior, sabe que ese tipo de gente, no es digno de confianza, no se debe confiar en ellos. Porque regularmente, esos sujetos, son lo contrario a lo que intentan aparentar. Viven de apariencias.    

Los mediocres, viven en un mundo de negativismo autodestructivo y se han propuesto consciente o inconscientemente, contaminar la vida de los demás. Actúan en la vida tomando decisiones con el propósito (normalmente inconsciente) de agradar al resto, por temor a perder el afecto de las personas que les rodean. Actúan en la vida sin un foco mental claro, viviendo con la ilusión de que lo importante es sólo el ahora y por lo tanto, se comportan de manera dispersa en sus asuntos relevantes. Recurren permanentemente a las excusas para explicar los “fracasos”, faltas o inasistencias, sin hacerse cargo de la responsabilidad por los resultados que cada uno genera en la vida. Tienen el hábito de “escanear” lo negativo de situaciones y personas, generando ceguera frente a lo positivo de la vida y de la gente con la cual interactúan. Se quejan literalmente por todo. Sientes que la vida les juega permanentemente malas pasadas y que tienen una especie de “halo de mala suerte”. Victimismo sutil. No se involucran en lo que hacen ni en las interacciones que tienen. En sus trabajos hacen lo justo y necesario, no se esfuerzan ni un milímetro adicional por hacerlo con entusiasmo y mejor. Con las personas, no generan escucha ni conexión emocional. Sienten que el mundo está en deuda con ellos, que la vida es injusta y por lo tanto, están permanentemente esperando la ayuda de los demás para resolver sus problemas. Sienten que la vida no les otorga oportunidades, que hay gente más talentosa que ellos y creen que éstos han sido premiados de manera especial sin merecerlo, lo que en ellos genera un gran resentimiento. Sienten envidia por el éxito de los demás. Cuando alguien les cuenta de sus proyectos o ideas, esconden un secreto deseo que esas ideas fracasen. No soportan el éxito ajeno y sufren por eso. 

Aunque la mediocridad no es un término en sí peyorativo, pues hace alusión al promedio, a la mayoría de las personas, éstas no quieren ser consideradas de tal modo por su connotación negativa. Y es que este término da cuenta de alguien que no se esfuerza lo suficiente para ser sobresaliente y se conforma con el status quo. Las personas que se encuentran en el promedio de sus grupos de pertenencia, suelen mostrar algunas características comunes, arriba citadas. 

Por lo general rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en a descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Busca parecer correcto, aunque solo sea en palabras, porque sus acciones demuestran lo contrario. 

La mayor parte del tiempo, critica, pero no se atreve, juzga, pero no es capaz, aspira, pero solo envidia, no acciona, esto es lo que sucede con muchas personas que solo se preocupan de errores de los demás y no de sus verdaderas pasiones. Generalmente, un mediocre sufre de varias enfermedades, por lo mismo, por sus conductas negativas hacia los demás que los va deteriorando en su salud individual. A ese tipo de personas, es mejor, irlos dejando solo, que se envenenen con su propio rencor, con su propio veneno, entre más te alejes de ellos es mejor. No vale la pena conservar “amistades” así, porque a largo plazo, el enfermo puedes resultar ser tú y no vale la pena llegar a eso, si en tus manos está evitarlos. ¡Ánimo!

jueves, 11 de junio de 2026

Así las cosas...

 


EL PERDÓN… 

Aprovecho este espacio para abordar un tema arduo y complejo, me parece conveniente acercarme al tema, no sólo por la importancia que cobra el perdón en las condiciones de vida actuales, sino por las implicaciones terapéuticas del mismo en problemas en los que la ira, el rencor y el odio son determinantes, como por ejemplo: abuso sexual, maltrato sicológico, violencia intrafamiliar y sicopatía. 

Preguntas difíciles de responder: ¿Cómo es posible que algunas personas que han sido violentadas en su fuero íntimo de la manera más brutal e ignominiosa puedan dejar a un lado el yo maltratado y saltar por encima del más profundo resentimiento (podría ser justificado) para llegar al tranquilo valle del perdón y redimir val agresor y liberarse a sí mismos? ¿Es posible alcanzar esta conversión del afecto negativo que compromete tanto al ofendido como al ofensor? ¿Existe algún proceso mental de preparación para que el perdón haga su aparición o, en realidad se trata, tal como sostienen algunos filósofos, de un acto gratuito y espontáneo? ¿Se trata de un fenómeno determinado por el amor o por la cognición? ¿Puedo perdonar con sólo proponérmelo? 

Antes de explicar lo que es el perdón y cómo acceder a él, se hace importante señalar dos obstáculos que impiden muchas veces llevar a cabo el Acto de perdonar: la indiferencia y el odio intenso. Se los explico en detalle. 

Cuando se dice que matamos a alguien con la indiferencia, no es tan simbólica la afirmación. El asesinato afectivo es un hecho cotidiano. Ignorar la naturaleza humana del otro es rebajar su condición moral y jurídica, es desconocerlo como un interlocutor válido y como sujeto. Si te considero prescindible, te hago a un lado, dejo constancia de mi desinterés, de mi apatía sicológica, del rechazo a tu presencia. Lo que se opone al amor no es el odio, sino la pura y simple indiferencia. Si te digo que eres un idiota, al menos te estoy reconociendo como ser humano, así la motivación sea odiarte y desestimar tus logros y virtudes, pero si te dirijo la palabra, te aplico la ley del hielo o te ubico por debajo de mis umbrales perceptivos, te excluyo del universo. Desapareces para mí y punto. 

Pienso que el estilo indiferente puede tomar al menos tres formas, según cómo nos ubiquemos respecto de los demás. Aunque estas maneras de vincularse se entremezclan en la práctica, las separaré para fines de mejor entendimiento. 

Un primer modo consiste en menospreciar al otro. Es la política del narcisista, del ególatra, del que se considera especial y único, y ha hecho de su ego un santuario. La gente está para servirle, para alabarlo. Tiene un valor, pero es siempre menor que el propio. El menosprecio reconoce al prójimo como un súbdito o un admirador, un mal necesario para alimentar la vanidad. Su existencia se justifica en la medida en que aumenta la autoimagen de un yo cada vez más acaparador. Aceptar la superioridad del narciso hace que este te mantenga en sus huestes, pero si muestras cualquier esbozo de democracia, te echará rápidamente porque jamás compartirá el poder. Lo que piensan y sienten las demás personas carece de importancia, si no contribuye a la supuesta grandeza. 

El segundo modo profundiza y hace más agresiva la lejanía. Es el estilo del sujeto antisocial y violento, de los sociópatas, de los fríos de corazón, de los que creen que están por encima de la cadena evolutiva y pueden aplastar a los de abajo sin culpa para sobrevivir. Para ellos, el mundo les pertenece a los más fuertes, así que los débiles solamente cumplen una función alimentaria para los depredadores más grandes. Dicho de otra forma: el otro está cosificado. Si en el modo narcisista la dinámica era el menosprecio, aquí es el desprecio: eres un objeto del que hay que aprovecharse sin miramientos. No hay moral ni ética, porque el ser humano desaparece. Y no es necesario buscar los sicópatas en algún archivo policial o judicial de asesinos en serie, ellos también andan a nuestro alrededor funcionando soterradamente; basta observar detenidamente para descubrirlos. 

El tercer estilo se ubica en la indiferencia pura: ni menosprecio ni desprecio, simple y sencillamente, la no existencia ajena. Hay desvinculación total y de cuajo. No te veo ni te siento, estás en otra dimensión. Insisto: no se trata de desinterés, sino del destierro ontológico del otro. El ser se pierde, la humanidad se pulveriza. Los esquizoides y los ermitaños son expertos en hacer invisibles al prójimo. Se apertrechan en su territorio, llevan la autonomía al límite y declaran una autosuficiencia emocional radical. 

Las tres formas reseñadas de ruptura interpersonal no agotan el tema. En realidad la indiferencia es un monstruo de más cabezas. Se cuela en la vida cotidiana, en los gobiernos, en la ciencia, los negocios, los deportes y en todas las relaciones humanas, no importa la edad ni la clase social. Es una epidemia silenciosa que no parece tener cura. La indiferencia es lo que se opone a la ética y especialmente al altruismo y la solidaridad (perdón incluido), clave de la convivencia saludable. Por eso, los Derechos Humanos no solamente son un problema político, también son una cuestión sicológica. Vale la pena tenerlo en cuenta: indiferencia y vida, son incompatibles.

miércoles, 10 de junio de 2026

Solo manipulación...

 


EL PAPEL QUE JUEGA EL HOMBRE EN LA SOCIEDAD. 

Ceder a las emociones destructivas, como la ira, los celos, la envidia, la lujuria, etcétera, ocasiona daños que toma años en reparar, en caso de que sean reparables. Es obvio que el autodominio es difícil, sin embargo, el lograrlo es un gran fruto del espíritu. Las personas somos entes pensantes y por lo tanto de carne débil. 

¿Cómo contrarrestar la debilidad? Fortaleciendo el espíritu y esto se logra con el dominio de nuestros sentimientos y de nuestro cuerpo. 

Al tenerlo, rechazaremos la violencia, evitaremos los vicios y adicciones, mantendremos la calma ante las provocaciones y las situaciones difíciles. En fin, demostramos que nuestro espíritu es fuerte. 

¿Por qué es importante mencionar esto? En la actualidad los hombres juegan el papel del malo en la familia y en la sociedad. Se menciona al hombre como el mentiroso, desobligado, infiel y cualquier adjetivo que quieras mencionar. En las instituciones y ante la ley el mayor de los beneficios se los lleva la mujer. Cuando ante un juez se tramita un juicio familiar o que las contrapartes sean hombre y mujer, de inmediato el ambiente se torna a favor de ella. Aunque no se exponga aún nada acerca del problema, se percibe la protección hacia ella. 

¿Qué sucede cuando se considera culpable a la mujer? Se denomina un juicio parcial, arreglado, manipulado, etcétera. 

Las mujeres pelean mucho la igualdad de condiciones, de equidad, de género, en todo y claro que lo más justo es comenzar por acentuarles también sus responsabilidades, pues muchas, podemos darnos cuenta que quieren manejar todo a su conveniencia, quieren igualarse en sueldo, en oportunidades, pero por otro lado, se quieren desobligar de las responsabilidades familiares (esposo e hijos) y de su hogar. 

Actualmente, el hombre trabaja y ayuda a la esposa en las labores domésticas; pero en muchos casos, si ellas trabajan ya no quieren hacer nada porque están cansadas y eso no es lo peor. Quieren independencia económica (de lo que ellas ganan, no aportan nada a los gastos del hogar, lo utilizan solo en su persona), y muchas veces degenera en libertinaje. No se tienen respeto y por ende, no enseñan valores a sus hijos. No son ni de aquí ni de allá. Acomodan a su vida lo que a ellas les conviene sin detenerse a observar el enorme daño que con esto hacen a la sociedad, porque la familia es una institución en donde hay responsabilidades de cada uno de los miembros, pero ¿A dónde queda el amor, el compromiso filial, los valores, las atenciones y el respeto? Este problema ha causado rupturas en parejas y entre padres e hijos. 

La mujer debe estar consciente del gran papel que juega en el seno familiar y en la educación de los hijos, antes de pelear por lo que entre comillas, a ella le conviene. Porque si en verdad quiere cambiar a la sociedad y ayudar, el principal papel que deben ejercer es educar a sus hijos, los futuros ciudadanos y predicar con respeto y con buenos ejemplos. 

Generalmente, las provocaciones de las mujeres involucran a los hombres y para bien o para mal, les influyen, es por eso que el papel de ambos, debe ser equitativo sin evadir sus responsabilidades natas. El hombre, apoyar a su esposa y viceversa, ambos con respeto, y si tienen hijos, hacerse ambos responsables de darles amor y atención mientras sean pequeños, hasta que por sí solos se incorporen a la sociedad. 

El papel de la mujer en la familia es importante e indispensable, así como en la sociedad. La cabeza de todo matrimonio o pareja y sociedad es el respeto y la responsabilidad de ambos, a su vez, la cabeza de la mujer es el varón quien por fuerza física le produce sentido de protección y ella lo apoya lealmente y los hijos obedecen a ambos. 

La jefatura de una familia produce felicidad al hombre solo cuando se ejerce como es debido, pero todo equipo debe ser armonioso y prevalecer buena comunicación, por lo tanto, si es así, los demás integrantes recibirán atenciones y todos juntos formarán una buena familia. 

La pareja que no compite, no pelea. La colaboración mutua, el respeto, el buen comportamiento y el amor armonizan una verdadera familia. 

En una pareja no se deben buscar sus propios intereses o comodidades. Todo se debe compartir y colaborar para el bienestar de todos. La educación empieza en la familia y se complementa en los centros escolares. No al revés. 

Ignoro, en que año se perdió el respeto, lo que sí es común, es observar actualmente, como las parejas se gritan, se faltan al respeto, lo que ha propiciado cada vez más la violencia intrafamiliar. Esto, a su vez, es la fábrica de adultos patanes, irresponsables, viciosos, flojos, carentes de cariño hacia los demás, etc. 

En las familias disfuncionales, el enemigo se tiene junto, el padre contra la madre, éstos contra los hijos y en general, todos contra todos, se carece de valores y propicia patrones de conducta que en el futuro se vuelven a repetir. 

Amable lector, sea cual sea tu papel actual, padre, madre, hijo, esfuérzate por recuperar los valores, la comunicación, el respeto y tomar cada quien nuestra responsabilidad en el trabajo, en la sociedad y sobretodo en nuestra familia. Aun cuando se esté bajo presión y con problemas, no se debe olvidad que ante todo está la fuerza del autodominio del carácter. Que las acciones regocijen, no destruyan. Se debe ser más inteligente en la vida diaria, porque una conducta apropiada resulta en felicidad y tranquilidad personal para el presente y orgullo y una inmensa satisfacción para el futuro.

martes, 9 de junio de 2026

La igualdad forzada...

 


EL PAPEL DEL HOMBRE FRENTE A LA MUJER. 

Desde siempre se ha mencionado que vivimos en una sociedad de machos, machista, sobretodo, a nivel mundial así se cataloga al mexicano, por las películas del siglo pasado donde aparecían los charros, los hombres rudos, con pistola, machete, un grueso bigote y a su lado mujeres sumisas, incluso, que sufrían maltrato sicológico y físico por parte de su hombre, su pareja, su marido. 

Pero la realidad cotidiana, en lo corto, es completamente diferente. No quiero generalizar al hombre como un ente único, sino que voy a referirme al nacional, al mexicano, al que convive día con día con cada uno de nosotros. 

No quiero hablar de lo que la historia oficial menciona, porque es tan falso como verdadero, quiero, como siempre hago en mis análisis, referirme a los hechos reales vividos, observados, porque para mí eso es más importante que comentar o vivir  de un pasado que no conocí. 

Hay contradicciones fuertes, porque se señala que vivimos en una sociedad machista, donde el hombre es el que manda, que las mujeres no valen (en razón de género) igual, que son agredidas física, sicológica, social y laboralmente, que son vistas como un objeto, que no tienen las mismas oportunidades, etcétera. 

Asimismo, recuerdo que desde niño, se nos decía que a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa, que no se nos olvide que venimos de una mujer, etcétera. 

Pero siendo realistas, sinceros, honestos, reflexivos y sobretodo, aplicando nuestro razonamiento, las mujeres han manejado al hombre a su antojo, lo hacen como a ellas mejor les conviene. En casa, cuando hay peleas de pareja, el hombre, generalmente, prefiere guardar silencio, lo que enciende más a las mujeres, porque a ellas, les gusta discutir, hablar y hablar, aunque repitan lo mismo de las discusiones anteriores, es sabido que la mujer en el día habla cuatro veces más que el hombre, por lo que sienten esa ansiedad, esa necesidad de sacarlas de su cuerpo, y mas en las peleas con la pareja; si hay hijos, se ponen a contraponerlos con su padre, metiendo en sus cabezas ideas falsas y negativas, que a corto o largo plazo generan alteraciones sicológicas en los adultos del futuro. 

Hay hombres que cuando se ven rebasados en su tolerancia, llegan a agredirlas físicamente, pero no es porque así lo quieren, si no porque llega un momento en que son agredidos ellos primero y llegan al clímax de su aguante, pero raro es aquel que golpea a una mujer al primer insulto, la mayoría lo hace después de minutos, incluso horas de aguantar, retahílas de tonterías, insultos a diestra y siniestra e incluso hasta de esquivar o recibir cachetadas o lanzamiento de objetos (platos, vasos, cuchillos, hasta la plancha, etcétera) 

La trillada equidad de género, solo la esgrimen cuando les conviene, y los hombres que aún no conocen el carácter o temperamento real de la mujer, son los que aparecen como portavoces en los medios informativos, asociaciones, fundaciones, pero no debería ser así. Equidad o igualdad de oportunidades las hay, yo no conozco de ningún trabajo, público o privado, que les pague más a los hombres que a las mujeres y esta frase la utilizan mucho para denostar a los hombres, en las escuelas hay igual número de oportunidades para uno y otra, que ellas no las aprovechen porque salen embarazadas, porque no les da su capacidad intelectual para terminar una carrera universitaria, esa es otra historia, (la nana Goya dixit), la falta de recursos económicos es igual tanto para unos como para otras, no es exclusivo de ellas.    

Y sin embargo en la realidad laboral, económica, profesional, hay muchas mujeres con título académico, incluso con posgrados, hay muchas mujeres laborando en puestos clave dentro de la administración pública o privada y con jugosas remuneraciones, pero aquí se da otro fenómeno, la mayoría de las mujeres que trabajan, se olvidan de la equidad que tanto pregonan, que tanto anhelan, de la que tanta alharaca hacen cada ocasión que pueden, y en su hogar, cuando hay pareja, pretenden que el hombre solvente todos los gastos de la casa, de los hijos, incluso de ella y no utilizan ningún peso de lo que ellas ganan para apoyar en el hogar, señalan que es obligación del hombre y que lo que ellas ganan es solo y exclusivo para ellas, lo mismo sucede con las que no tienen pareja, pero que si tienen hijos, explotan al máximo al padre de estos y muchas veces los hijos están mal alimentados, andan mal vestidos, están mal atendidos, pero ellas, todo lo contrario. Y cualquier dinero externo se les hace poco, porque ellas se sienten hechas a mano, unas bellezas que nadie las merece, cuando realmente no es así. Nadie es más que el otro, ni el hombre vale más, ni la mujer vale más, somos iguales, los que piensan así, son unos débiles mentales que se dejan influenciar por las apariencias, por las emociones, y no por la razón. La grandeza no está en la ropa de marca, en las joyas más valiosas, en el maquillaje caro, en los autos, residencias, en lo material, la grandeza y la riqueza están en la mente, una mente fuerte, rica, es aquella que se acomoda y vive con lo que tiene, que es feliz con lo que tiene, pero sobretodo que hace feliz a su familia y por consiguiente, ella es feliz y no infeliz, aunque así lo crea y lo niegue,  porque pasa como lo indica la sabiduría popular: Es tan pobre que lo único que tiene es dinero. La vida es única, nadie sabe cuánto tiempo va a vivir, por ello lo mejor y más importante es ser feliz, cada día serlo y hacerlo con nuestra pareja, con nuestros hijos, agradecer que tenemos un tesoro valioso que ningún dinero o bien material, puede cambiar, para qué vivir desdichados por tratar de estar apegados a lo material. Eso es solo inseguridad y debilidad emocional. ¿No lo crees?