domingo, 27 de septiembre de 2026

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El México mediocre…

26 SEPT. 2026.-Vivimos en un país pobre, de eso no queda ninguna duda. Claro que hay ricos, pero son contados y son los que mantienen a flote este país donde abundan los mediocres, resentidos y envidiosos, esos que carecen de visión y por supuesto de un futuro distinto, pero que por su manera de ser frente al que trabaja y logra cosas que ellos no tienen, están buscando la primera oportunidad, ilegal, obviamente, de quitarle parte de eso que con esfuerzo, sacrificio y talento, esa minoría ha obtenido.

Ese es el verdadero país en el que vivimos, donde a la mayoría no le gusta trabajar, no quiere estudiar, no sabe lo que es sacrificarse para vivir mejor, como los gobernantes los ponen de bandera, se la creen que es verdad y se sienten merecedores de las riquezas de este país. Engañados están, pero eso ya los hace creer que son importantes y que pueden hacer lo que quieran, y ¿Sabes qué? Amable lector, lo triste es que sí.

En este país jodido es más fácil hacer las cosas mal, sin tener consecuencias, porque como esos sujetos son mayoría están mezclados y dentro de todas las áreas del país, mayoritariamente están en la informalidad, en el área privada, en lo público que finalmente, esos, son los que más daño hacen al país entero. Porque al tener una carrera, la mayoría de ellos trunca, sin título ni cédula profesional, se protegen entre ellos, además de que muchas veces son familiares, cercanos o lejanos, pero lo son, porque el ignorante y mediocre es prolijo para tener familias abundantes, por lo que es poco probable que no sean parientes, aunque radiquen en diferentes estados, ciudades o poblaciones a lo largo y ancho de este enorme México.

Desde los gobernantes se desgrana la mediocridad, porque al lograr una posición de poder, en cualquiera de los tres niveles de gobierno (federal, estatal o municipal), comienzan a buscar mecanismos para irse protegiendo, por lo que en la actualidad, ya están completamente blindados todos, para poder hacer libremente sus fechorías y conductas ilegales que tanto daño han hecho y siguen haciendo, acomodando las leyes a su conveniencia personal y grupal, dependiendo del nivel político alcanzado, y por consiguiente también los vulgares, adictos y buenos para nada delincuentes comunes, (ladrones, rateros, asaltantes, etc.) resultan beneficiados con las leyes a modo que hay en este país, teniendo mejores garantías y derechos frente a la minoría de gente honesta, trabajadora, que hace las cosas lo mejor posible. 

Qué triste que vivimos en una sociedad sin valores, que desde el gobierno hacia abajo, se busque privilegiar lo malo, lo negativo, la corrupción, los delitos menores pero que tanto daño hacen a nuestra de por si lastimada sociedad, porque en ocasiones hasta otras consecuencias puede haber, desde lesiones hasta la muerte de inocentes que solo defendían sus pertenencias que con sacrificio y esfuerzo lograron adquirir, pero que según el grado y nivel de intoxicación que traiga el o los delincuentes, no les importe lastimar hasta de gravedad a los demás. Sabiendo, porque ya son clientes frecuentes, que en cuestión de horas o días, estarán nuevamente en las calles, haciendo lo mismo o cosas peores, y que ninguna autoridad los hará pagar sus fechorías.

Eso lo saben perfectamente, porque así es, así están diseñadas las leyes, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las de los estados, son violadas flagrantemente sin que nadie haga nada. Ahí se dice que la situación de un detenido cometiendo cualquier conducta delictiva, debe resolverse en un periodo de 72 horas, tres días, salvo casos en que se puede ampliar al doble, pero los hoy llamados fiscales no tienen la capacidad, ni las ganas, ni el tiempo para cumplir con su trabajo, y si se atraviesa el fin de semana, menos, no pueden usar sus días de descanso para atender emergencias, eso es pecado mortal para esos ignorantes, por lo que concluyen las horas señaladas, son liberados, eso sí, pagando un abogado, por estar pendiente de su detención, ya hasta hay abogados apostados en el área respectiva, para ofrecer sus servicios de inmediato, que no dudo también repartan a los policías que participaron en la detención, por tenerlos al tanto de lo que va sucediendo, otros ya tienen un abogado listo para sacarlos libres y casi con disculpas ofrecidas por los participantes. Así es la triste, pronta y expedita justicia mexicana, donde la celeridad y eficiencia solo existe en los libros, pero que en la realidad eso es letra muerta.

La corrupción tiene muchas caras, la principal y que afecta a todos, es la de aceptar un cargo público para el que no se está preparado, eso en México, no se respeta, aquí basta con participar activamente en las campañas políticos de X o Y partido y que llegue al poder, para que se tenga un empleo asegurado por determinado tiempo, eso varía, por el grado de lambisconería que el indicado muestre durante el desempeño de su función, ya estando ahí, no se requiere mostrar capacidad técnica ni rápido aprendizaje, sino aprender a lamer botas y arrastrarse ante los jefes inmediatos, así es como se conservan los empleos, cargos y comisiones, en este  México de pobreza mental y económica.

Aquí se privilegia más el mérito reptil (aprender a saber arrastrarse) que dar resultados en el área en la que son colocados, por eso es que conforme avanzan los años, todo se va volviendo peor en este país. Profesionales de dudosa capacidad en cualquier área, incluso, hasta los colocan en lugares donde su currículo vitae no los hace aptos, solo porque son recomendados de X o Y potentado, y en el caso de las mujeres, aparte de todo eso, la experiencia para desempeñar algún cargo público la adquieren mediante el sexo, pese a que las hagan creer que sus propios méritos las respaldan, de que ya tienen igualdad, equidad  y derechos, no es así, tienen que mostrar sus dotes íntimas para satisfacer a cualquier hombre. Que a esos sujetos, no es difícil hacerlo, porque ellos no son competentes, pero tienen el poder y basta con subirse a una dama, penetrarla, moverse unas veces, eyacular dentro de ellas, para sentirse que son los mejores amantes, así las van cambiando periódicamente y ellas escalando de nivel. Salvo honrosas excepciones.

Entonces, privilegiando todo, menos la capacidad, probidad y experiencia, como en los países civilizados, no podemos esperar resultados óptimos en ninguna área gubernamental, mucho menos en las más sensibles y que traen aparejadas consecuencias como el área de la salud, la economía y la seguridad, que son las torales para ser un país rico, de primera o uno pobre, de cuarta, nadie que tiene la necesidad de ser empleado, de depender de otro u otros, es una persona íntegra, de valía, los que lo son, no están dentro del gobierno ni perjudican a la ciudadanía, sino que forman parte de la élite productiva y poderosa del país, aunque solo sean una parte mínima. Y a esos, son a los que por todos lados, los buscan perjudicar, sobre todo los vulgares rateros que son funcionales para algunos corruptos.

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