México, país de cobardes…
LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES ANALISTA
10 OCT. 2026.-Desde que tenemos uso de razón, nuestros padres nos decían de las hazañas de nuestros antepasados, de cómo lucharon y fueron derrotados por superioridad en herramientas, armas, pero jamás por falta de valor.
Así también los gobernantes y los medios de comunicación, hasta la fecha continúan realzando la valentía nacional. Nada más equivocado. Porque la realidad es que la mayoría de nacionales, aun con sus mezclas de razas y origen, son miedosos, temerosos, cobardes para no buscar eufemismos, tratando de suavizar la triste realidad nacional.
Por supuesto que hay gente valiente, valiosa en distintas regiones, pero también hay zonas más cabizbajas que otras, pero finalmente, por estadísticas, el miedo, el temor, es mayoría.
Aun hay gente, que sin detenerse a pensar en las consecuencias o que, sí lo hace en fracción de segundos, con una mentalidad abierta, si se atreve a defender cualquier situación sin importar que nadie más lo haga, locos, les llaman, pero esa gente es la valiosa, la que ha contribuido a que este mundo sea mejor. Porque los “normales”, que así se sienten, están llenos de defectos y antivalores, no toman decisiones rápido, porque ven más contras que pros, así “viven”, sin atreverse a casi nada, si es que a esa forma mojigata se le llama vivir, pero esos, que son la mayoría en cada lugar, se creen que están bien con esa manera de ir por la, mediocre existencia de cada uno de los que son así.
El mundo es de los que se atreven, de los aventados, de los valientes, de los desquiciados mentales, esos que ipso facto, toman decisiones, por supuesto que hay algunas que los afectan, pero la mayoría resultan favorables en el sentido que ellos desean. ¿Pero sabes qué? Son minoría. Pero eso es bueno, porque son los que están mejor, viven mejor, y dominan al mundo y al país, y no necesariamente hablo de los políticos, esos de por sí, están catalogados como la peor escoria dentro de cualquier sociedad. Hablo de los que de verdad detentan el poder sin exponerse, los dueños del dinero ganado honestamente, esos son los que ponen, colocan, recomiendan y quitan a los gatos, de angora por la vida lujosa que se dan, sin merecerla, esa minoría es el verdadero pueblo, el que manda, no las estupideces que les hacen creer en la actualidad a los pobretones infelices crónicos.
Todo se mueve con y por el dinero, la prosperidad de cualquier zona, región o país, es mediante el crecimiento de la economía, después hay otros puntales necesarios que la complementan, pero jamás por la pobreza. Un país pobre, solo es un ente que sirve para el discurso retórico, pero no para beneficiar a nadie. Dependiendo de tu edad, amable lector, analiza cuantos años llevas escuchando que se pretende acabar con la pobreza y cada día estamos peor. Porque eso es mentira. Lo real, lo verdadero es lo que cada uno de nosotros hacemos para mejorar nuestra existencia. Nadie, mucho menos el gobierno, te va a sacar del hoyo en el que estás, se necesita talento, capacidad y deseos genuinos, capaces y honestos de estar mejor.
Dice la filosofía popular que no es tu culpa si naciste pobre, pero si mueres pobre, sí lo es. Encierra una gran lección de vida, que muy pocos vemos.
Pero, además de la cobardía para estar mejor, está la imbecilidad de tenerla para todo lo demás. Porque hasta los policías, militares, y la gente que está encargada de la seguridad para los habitantes del país, ven algo y no hacen nada, qué se espera de la gente común y corriente que no portan un uniforme, ni traen un arma para sentirse valientes. Lo que vemos y vivimos a diario en cualquier rincón de nuestro país. Testigos apáticos que vieron, incluso pudieron evitar X o Y conducta delictiva, pero que los paralizó el miedo y se quedaron quietos o prefirieron huir como lo que son. Unos cobardes. Los delincuentes comunes se atreven a más.
Si posterior a eso hay alguna carpeta de investigación, siendo necesario el testimonio de gente que vio lo ocurrido, la mayoría no tiene los eggs, para presentarse ante la fiscalía correspondiente, se acaban “amistades” incluso de años, porque no tienen el valor civil, decía mi abuela, de apoyar a la víctima.
Aquí hay dos tipos de cobardes, pero ambos lo son al fin, los que te dicen claramente que no, inventando innumerables pretextos, poco creíbles, pero que por lo menos tienen cierto valor para enfrentarte, y los peores, que de plano carecen del mínimo, porque te dicen que sí, pero después cuando ya son requeridos, se esconden, se escudan en el silencio pusilánime, algunos incluso hasta bloqueándote del teléfono móvil, para que no los molestes. Esos, inteligente lector, son los peores, y de los que más abundan.
Porque ya no se buscan más testimonios, creyendo en su palabra y se desaparecen después de haber jurado y perjurado que se cuenta con ellos. Incluso la inasistencia de un testigo, puede hacer perder o ganar un juicio o cualquier instancia en la que sea necesario su testimonio. Por eso, es mejor, no confiarse de ese tipo de gente, y seguir buscando más, porque está demostrado que el que mucho habla, poco hace, es mejor, incluso, hablar con gente con la que poco se socializa, pero cuando se requiere de su apoyo, de su ayuda, son más responsables, más leales, que aquellos que tienen años de conocernos, que han recibido múltiples favores de todo tipo, que incluso han entrado a nuestro hogar, pero que nosotros no conocíamos, hasta que se necesita de ellos. Y no precisamente por una enfermedad o reclusión, sino por cualquier desgracia o mal entendido. Aléjate de ellos.
Esa actitud también frena el crecimiento individual y como Nación, porque quienes los van conociendo los van evitando, no se tiene la mínima confianza en ellos y, por consiguiente, si es que alguna ocasión hacen algo, lo cual es poco creíble, porque les da miedo enfrentar los retos, salir de su zona de confort, no obtendrán los resultados esperados, porque, así como son, lo mismo van a recibir, y ninguna empresa por pequeña que sea, les va a funcionar por su manera de ser. Además de que siempre se están quejando de todo. El Universo, Dios, el cosmos, o como le quieran llamar a eso superior que existe, pero casi nadie ve o ni conoce, aborrece a los cobardes, a los que viven engañando a los demás, a los que carecen del mínimo valor, por lo que les manda lo que se merecen, que no es nada. La filosofía popular que siempre es sabia, señala: “…Se necesita mucho valor para enfrentar a nuestros enemigos, pero se requiere de más valor, para enfrentar a nuestros amigos…” No hay más comentarios, ahí se encierra todo.
Todas las adicciones dañan las de por sí, escasas neuronas, además de que la mayoría nacieron con un grado de estupidez, todavía lo incrementan embruteciéndose con sustancias desconocidas, haciendo cosas en extremo, como el ejercicio de todo tipo, comer demasiado, la ociosidad excesiva, las enfermedades crónicas que provocan el consumo indiscriminado de medicamento de patente, ser un mitómano incorregible, pasar demasiado tiempo con el teléfono móvil (recientemente mucha gente, y habrá más, de mente débil sufre de convulsiones, y los médicos no aciertan el origen, salvo honrosas excepciones), desvelarse, dormir demasiado, etcétera. todos los excesos son malos, siempre se ha dicho, pero los que lo hacen pocas veces lo aceptan, y eso hasta el momento en el que ya no hay remedio. Pero la mayoría ni ahí, se mueren sin conocerse a sí mismos.
Para una mente fuerte es tan fácil conocer a una persona, basta con un poco de observación y lógica, porque además hay filosofía popular que apoya, esto, por ejemplo, “…es mejor parecer imbécil, quedándote callado, que hablar y confirmarlo…”, o como las frases que usó el máximo representante de la inteligencia, Albert Einstein, “…todo el que parece estúpido lo es, y la mitad de los que no lo parecen, también…”, “…el mundo está lleno de idiotas, colocados estratégicamente para que todos los días te encuentres por lo menos a uno…” grande. ¿No crees? La cobardía, el miedo desmesurado, en exceso, son lo mismo que la ignorancia y eso se encuentra mayoritariamente, en los enormes círculos de la pobreza económica y mental. Vaya que sí.
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