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domingo, 4 de marzo de 2018

Así piensan los pobres.

Tradicionalmente nos han dividido en tres clases sociales: Alta, media y baja.

Para muchos el dinero y el poder, son lo que dicta el presente y el futuro de los demás, y como en todo, la mayoría así lo acepta, sin siquiera analizarlo o reflexionar si es correcto o si pudiera existir otra división basada en otro nivel que no sea el económico.

Lo que sí es real, es la manera en como son catalogados los pertenecientes a tal o cual estrato social y la mofa que de cada uno de estos se hace en los programas televisivos, en la radio, en los demás medios de comunicación y sobretodo, en la vida cotidiana.

Existen aquellos individuos que saben que pertenecen a determinado nivel social o cultural, pero quieren actuar como las personas de un estrato mayor y a esos son a los que me voy a referir en este análisis, porque son sujetos inestables, inmaduros y carentes de los mínimos valores humanos.

Los ricos, al tener mucho dinero, no les importa gastar en viajes, bienes muebles e inmuebles que la mayoría de las veces, solo estrenan y jamás vuelven a utilizar, compran lo más caro, porque son de marca exclusiva, aunque en México lleguen las cosas que los países del primer mundo ya no quieren y pocas veces llega todo lo que está de moda y/o con las características que las revistas especializadas señalan.

Acepto que hay marcas que fabrican artículos de alta y buena calidad, pero los mexicanos estamos acostumbrados a creer que todo lo extranjero es mejor y no siempre es así. Acostumbramos desdeñar todo lo nacional, aunque reúna los estándares de calidad requeridos y en verdad nos sirva.

En el caso de lo más usado, la ropa, nos damos cuenta de que los estadounidenses, la usan pocas veces y la venden, es muy frecuente saber de gente que vende o compra la famosa ropa de paca, que no es otra que la ropa de medio uso que los gabachos desechan porque ya se hastiaron de tener la misma y adquieren nueva.

Los mexicanos pobres son un caso peculiar y todos lo hemos visto, o peor aún, alguna vez hemos actuado de manera similar.

Nadie quiere ser o sentirse menos que los demás, para eso son muy propensos a vivir de apariencias, si tienen suerte y obtienen un empleo bien remunerado, antes que comprarse una casa, se compran un automóvil en financiamiento, aunque sigan viviendo con los suegros o rentando un departamento o casa pequeña, contratan televisión de paga, se compran su pantalla HD o 4K, blu ray, computadora, tableta, teléfono inteligente de moda, tenis de moda y buena marca (dicen ellos), ropa fina; algunos, hasta lentes carísimos traen, porque dicen, preferir tener un solo cambio de ropa, pero que sea a su gusto. Los más pobres, pegan etiquetas a su ropa.  

Viven endeudados, pero aparentando ser de una clase media o alta, festejan todas las ocasiones posibles y no pierden oportunidad de beberse el vino o las cervezas que pueden. Muchos para tener liquidez viven pidiendo prestado a sus amigos, familiares o conocidos y lo que es peor, no pagan. Otros, tienen una deuda monumental con los bancos, porque compran con plástico y solo pagan el mínimo y los intereses se van acumulando, hasta llegar a ser impagables, algunos empeñan sus cosas en las tantas casas de empeño que han ido creciendo en número por esta razón. Los negocios que quieren prosperar, antes de abrir, realizan un estudio sicológico de los clientes potenciales y el mexicano pobre es candidato idóneo para recibir préstamos o dinero a cambio de sus pertenencias, no hay educación financiera, sentido común y sobretodo, responsabilidad, no miran a futuro, viven el presente y para ellos estar bien hoy es más importante que mañana, todo se puede hacer, pero con medida, la clase media se centra en gastar o ahorrar (aunque sea un poco), los ricos se centran en generar y ganar, mientras que los pobres solo se dedican a gastar, porque para ellos eso es vivir.

Los ricos no se centran tanto en el ahorro, sino en aumentar los ingresos que perciben, y de esa forma poder aumentar el dinero destinado al ahorro.


El problema es que la clase pobre y media no le gusta dedicar tiempo a las finanzas. Solo hay 3 formas de alcanzar la riqueza, y los pobres y clase media suelen tener apatía hacia ellas:

-       Con un negocio propio.
-       Inversiones.
-       Ambas opciones (la elegida por los ricos y millonarios)

La clase pobre y media busca trabajar para grandes empresas, mientras que los ricos saben que el único camino hacia la riqueza es construir una gran empresa.

Es por eso que muchos de los millonarios, dedican gran parte de su tiempo al conocimiento de los negocios e inversión, buscando continuamente ideas que resuelvan un problema a los demás o que  puedan generar más ingresos a su economía particular. En cualquier caso, saben de la existencia de los riesgos en los negocios, pero también saben que se esconde una fuerte recompensa a su esfuerzo. No obstante, suelen trabajar bajo unos riesgos controlados y bien estudiados.

Recuerda que no hay nada de malo en asumir riesgos. Lo malo es no controlarlos.

Los ricos ya saben que el dinero no da la felicidad, pero los pobres piensan que su felicidad depende del dinero.


Quizás el consuelo de muchos de los pobres es pensar que el dinero no da la felicidad, pero en el fondo, cualquiera que pronuncie esa frase, sabe que está diciendo una tremenda tontería, porque la falta de dinero te afecta la salud, en algunos países te impide el acceso al sistema sanitario y te impide disfrutar de momentos cálidos con la familia. El dinero es muy importante para los pobres, pero no para los que ya son ricos.


Es por eso que el dinero se convierte en algo emocional para los pobres, emociones que se siguen trasladando a los hábitos cotidianos, donde cuando la clase media recibe ingresos extra, piensan en la forma de gastarlos en caprichos que les hagan felices, olvidándose del futuro inmediato.


El mayor constructor de pobreza es la dependencia de un solo ingreso, pues mientras reciben ese ingreso se adaptan, y cuando ese ingreso no llega, se pierden y aumentan los problemas en el seno familiar.


La mayor diferencia entre los ricos y los pobres, es que los pobres parten derrotados hacia un camino cuyo resultado ya está destinado a fracasar al considerar que no serán capaces, mientras que los ricos saben que son capaces de todo.


Este sentimiento de derrota anticipada es el que hace que la clase pobre no pierda ni un minuto en intentar aprender lo que en su día aprendió la clase rica, y poco a poco van perdiendo la ambición dando lugar a luchar por sobrevivir. Y así terminan su vida, dejando a la humanidad descendientes sin carácter ni ambiciones positivas.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Publicación.

Malinchismo mexicano…
 
Los mexicanos, en su mayoría, son pobres, pobres en ideas, en cultura, en educación y sobretodo, en recursos financieros o económicos, por esa pobreza, culpan de su desgracia en su totalidad al gobierno, pero éste solo tiene una mínima culpa, la gran parte, es de cada uno de los individuos que están en esa situación.
 
Como lo he señalado en otras entregas, la filosofía popular señala: cada quien es el arquitecto de su propio destino, nada tan cierto. Si desde joven no tuviste o no quisiste prepararte académicamente, y te interesaba más la fiesta, el relajo, el sexo que la escuela, ¿cómo esperas tener una mejor posición en cualquier empleo? Si aparte estás acostumbrado a solo hacer las cosas cuando te las ordenan, no tienes iniciativa propia o te gusta estar de flojo en las horas de labor, jamás esperes que el patrón te considere para escalar los peldaños del organigrama dentro de su empresa, o institución (aquí, no solo hablo de ser obreros, sino docentes en el ámbito educativo, sobre todo ahora que han proliferado las escuelas particulares), esto dentro de la administración privada, porque dentro de la administración pública, el método es distinto, ahí te puedes jubilar y nunca ascender aunque te esfuerces demasiado, dijera la Nana Goya, esa es otra historia.
 
Retomando el tema analizado, el mexicano promedio, común, que desafortunadamente, para el crecimiento del país, son la mayoría; no tiene capacidad de análisis, de razonamiento, no piensa en el mañana, y cuando llega dinero a sus manos (sea poco, regular o mucho), lo primero que hace es endeudarse, comprando muchas veces artículos que no necesita, porque tal parece que el dinero les quema las manos y necesitan deshacerse lo antes posible de él, pero no solo de lo obtenido, sino gastan de más, y esto se convierte, en un lastre que a futuro les traerá terribles consecuencias, siendo la principal, la pobreza económica. Pero en el intermedio, se convierten en parásitos chupasangre que andan buscando como obtener dinero fácil, sin importar como llega a sus manos, para eso piden fiado, prestado, defraudan de distintas formas, y cualquier acción que engañe, afecte el patrimonio de otros y les de ganancia a ellos, teniendo siempre excusas y pretextos para sus actividades para nada lícitas. No saben emprender, se van por lo más fácil.
 
Esto y otras cosas que nos distinguen a nivel mundial ha propiciado desde siempre que muchos extranjeros vengan a instalarse a nuestro país, con sus empresas y se lleven a sus países o a bancos en el extranjero, mucho dinero que debería servir para mover la economía interna de nuestro país.
 
Los extranjeros, principalmente europeos, árabes, judíos y orientales, que son de los más poderosos económicamente hablando del mundo actual, nunca han tenido miedo a la riqueza, ellos han aprendido y les han enseñado desde niños que el dinero es necesario y deben buscarlo siempre, para eso, les han enseñado y han aprendido muchas técnicas legales para ser millonarios. Incluso en sus libros religiosos como la Torá los instruyen a ser poderosos, lo que en la biblia de los católicos, señala, lo contrario, que el dinero es malo, que los ricos se van al infierno, desde ahí ya se está amedrentando y concientizando para mal, y los que no tienen capacidad de raciocinio, jamás despiertan.
 
Como dije antes, el dinero bien aplicado mueve la economía de un país, pero como México es un paraíso de empresas, tiendas y negocios extranjeros, se queda poco aquí, lo que origina que haya devaluaciones frecuentes, crisis económicas por falta de liquidez circulante, y de esto tampoco el gobierno tiene la culpa total, la culpa es de todos y cada uno de los que se olvidan de las pequeñas tiendas, de las fondas y cocinas económicas de X persona, y prefieren comprar en las grandes cadenas de tiendas departamentales, de autoservicio, restaurantes de comida rápida (sin sabor), lujosos inmuebles y letras espectaculares, aunque carezcan de un buen sazón, pero que alimentan el ego y sobretodo, la necesidad de sentirse importantes de la mayoría de individuos que frecuentan dichos lugares.
 
Todo esto ha terminado con la quiebra de los pequeños tendajones que alguna vez dieron de comer a más de una familia, pero como el mexicano no razona, no analiza, culpa solo al gobierno de lo que sucede, pero el verdadero culpable eres TU, un ejemplo de verdadera fortaleza económica es Alemania, recordarás amable lector que estuvieron inmersos en la segunda guerra mundial, tuvieron pérdidas humanas, económicas y territoriales, porque fue dividida por el famoso muro de Berlín que en 1989 fue tirado y unidas ambas naciones en lo que había sido antes, solo una Alemania, pues bien, su gran capacidad mental, pese a la división, en pocos años los volvió a posicionar como una gran potencia económica, la principal de Europa y aunque por historia, tradición o falacias, se considere como número uno del mundo a los Estados Unidos, en lo personal estoy seguro que Alemania lo es.
 
Pues bien, su economía está basada en comprar en pequeños negocios de la esquina, de la colonia, y no permiten la instalación de grandes consorcios extranjeros que solo se llevan el dinero fuera del país en decremento del país, ellos lo saben, todos los países, por supuesto México, han tomado los modelos de los grandes pensadores y doctrinarios alemanes, lo malo es que lo leen, incluso lo enseñan en las universidades, pero no lo aplican, se hace una mezcla ilógica de muchos países, modelos económicos, y los resultados ahí están. Para nada ejemplares y mucho menos benéficos para nuestra sociedad.
 
Desde la época de la colonia se acuñó el término malinchista, atribuido a la Malintzin, Malinche o Marina, que según la historia, traicionó a los aborígenes, pues eso sucede hasta nuestros días, aquí en México triunfa cualquier extranjero, aunque tenga menos talento que los nacionales, sigue predominando esa baja autoestima, ese complejo de inferioridad de la mayoría, de considerar lo nacional corriente, de baja calidad y sentir que todo lo extranjero es mejor. Esta mentalidad mediocre, cerrada, nos tiene en el ostracismo y en la pobreza a nivel mundial.
 
¡¡¡Feliz Navidad!!!