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viernes, 2 de marzo de 2018

Por eso es potencia económica mundial.

Podría pensarse que un país que tiene como líder indiscutible a una mujer desde 2005 se encuentra entre los más igualitarios del mundo. Pero la Alemania de Angela Merkel dista mucho de ser así. La brecha salarial es del 22% y las ejecutivas femeninas son la excepción entre los gigantes del DAX 30. La canciller, considerada la mujer más poderosa del mundo por la revista 'Forbes' año tras año desde 2011, ha cambiado pocas cosas desde que está en el poder. Y la mayoría, por la presión de sus socios socialdemócratas. Ella misma reniega del término feminista.
Este pasado domingo Merkel anunció los nombres de los seis ministros que aportará su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), al nuevo gobierno de coalición. Como avanzó durante la campaña, fueron tres hombres y tres mujeres. Pero la elección paritaria no era fruto de la normalidad. De hecho, se trataba de la primera vez que el principal partido del centro-derecha alemán buscaba el equilibrio numérico. Además, la canciller sólo se fijó este objetivo tras los dardos del resto de formaciones.
La decisión, en realidad, es más un hecho aislado que un último gesto dentro de una política consciente de símbolos en este ámbito. Merkel ha tenido muchas ocasiones de subirse al carro del feminismo y no lo ha hecho. Como en la última cumbre de Davos, este enero. La canciller, que acudió al elitista foro de ciudad suiza, prefirió ponerse de perfil en este asunto cuando con muy poco esfuerzo extra podía haber jugado ese papel. La organización había destacado que aquella la edición con el mayor número de mujeres ponentes de su historia y, por primera vez, había conformado la presidencia honorífica de la cita solo con mujeres. Entre ellas estaban la primera ministra noruega, Erna Solberg, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde o la consejera delegada de IBM, Ginni Rometty. La canciller prefirió no jugar esa carta. Ni sumarse a la avanzadilla reivindicativa ni apropiarse del tema en su intervención.

Manos en alto
No es la única ocasión que Merkel ha desaprovechado. El 25 de abril del año pasado volvió a suceder, en un foro en Berlín para hablar sobre la mujer en el marco de la presidencia alemana del G20. En el estrado se encontraban la ministra de Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, Ivanka Trump, la 'hijísima', Lagarde, Merkel y la reina Máxima de Holanda. Estaban compartiendo experiencias y complicidades en un tono distendido cuando alguien pidió que levantasen la mano quienes se sintiesen feministas. Sin dudarlo Freeland, Ivanka, Lagarde y Máxima la alzaron. Merkel por el contrario se quedó inmovil. Sola e inmóvil.
Luego reaccionó. La canciller argumentó que por feministas ella entendía a aquellas mujeres activistas que habían dedicado su vida a perseguir la igualdad de género, personas con un perfil público claro centrado en esta cuestión. Ella, argumentó, que no podía tratar de equipararse con ellas. Trató, en su defensa, de recordar que en esa legislatura se habían aprobado varias medidas para apoyar a la mujer trabajadora. Lo que omitió es que las nuevas ayudas a la maternidad, las leyes de transparencia para combatir la brecha salarial y la normativa de cuotas para los puestos de dirección en el sector privado no eran propuestas suyas o de su partido. Las había aprobado su Gobierno, sí, pero por insistencia del Partido Socialdemócrata (SPD), su socio minoritario desde 2013. 

Precariedad a tiempo parcial
De hecho, los conservadores de Merkel pelearon con sus socios para aguar las demandas socialdemócratas. En la ley de transparencia lograron que solo afectase a las empresas de tamaño medio o grande. Y en la normativa sobre cuotas, tras una larga puja que tensionó a la coalición, impusieron que sólo tuviese efecto sobre los consejos de vigilancia de las grandes empresas alemanas, esto es sobre los consejeros no ejecutivos, pero que no afectase al principal órgano de decisión de las compañías, el consejo de dirección.
La situación de la mujer en la economía alemana es un cuadro de luces y sombras. Tienen ayudas que provocarían envidia en otros países occidentales -como el permiso de maternidad de doce meses- pero la discriminación sigue siendo la norma. Pese a que, como cuenta la leyenda urbana, algunos niños pregunten a sus padres si los hombres también pueden ocupar la Cancillería en Alemania. El Informe Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial (WEF) sitúa a Alemania en el puesto décimo tercero, con seis países del norte de Europa por delante.
La discriminación es clara en el ámbito laboral. La mujer cobra un 22% menos que los hombres por el mismo trabajo (la brecha media en la UE es del 16%) y son, con diferencia, las que copan los empleos a tiempo parcial (con las consiguientes repercusiones en términos de paro y pensiones). Según la Oficina Federal de Estadística (Destatis), en 2015 el 47% de las mujeres entre 20 y 64 años en Alemania no trabajaba a jornada completa, cuando entre los hombres esa cuota es de apenas el 9%. El 29% de ellas argumentaba que debía encargarse de niños o mayores dependientes y un 12% alegaba que no encontraba un puesto de 40 horas semanales. Ese 47% ha subido apenas un 1% desde 2006, cuando Merkel accedió a la Cancillería.
Ahora parece que el nuevo Ejecutivo alemán va a tratar de atajar este desequilibrio. Lo recoge el acuerdo de gran coalición que está ahora en proceso de aprobación por parte de las bases del SPD. Y de nuevo la medida no ha partido del bloque que lidera Merkel. Los socialdemócratas exigían convertir en derecho la vuelta a la jornada completa para aquellas mujeres que habían reducido su jornada en un momento y deseaban volver a las condiciones previas. El acuerdo final, no obstante, sólo garantiza esto a las mujeres que trabajen en empresas de más de 200 trabajadores. Las pymes de menos de 45 quedan totalmente excluidas de esta normativa. Y las intermedias solo garantizarán la vuelta a las 40 horas semanales a una mujer por cada quince trabajadores.

Mejor llamarse Thomas
En el ámbito laboral es también evidente el techo de cristal de las mujeres. Según la fundación AllBright, entre las 160 empresas alemanas que cotizan en bolsa menos del 2% tienen mujeres al frente. De hecho, es más frecuente que el consejero delegado se llame Thomas (siete) que que sea mujer (tres). El 93% de los ejecutivos de estas compañías son hombres. Y casi el 75 % de estas firmas no tienen mujeres en absoluto en sus direcciones. Las mujeres se concentran de manera desproporcionada en los trabajos más precarios y peor remunerados.
El mundo de la política, más allá de Merkel, podría parecer una burbuja en un primer vistazo. De los siete partidos con presencia en el Bundestag cuatro tienen (o van a tener en breve tras ser nominada) a una mujer en su presidencia. En el parlamento, no obstante, el porcentaje femenino es del 31%, la menor tasa desde hace 19 años, después de que en la pasada legislatura la tasa fuese del 37%. La caída se debe en gran medida a la irrupción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que sólo cuenta con nueve mujeres entre sus 92 diputados (9,8 por ciento).
Algunas mujeres desean que Merkel tome una posición más activa en la lucha por la equiparación. "¿Por qué no puede, como una de las personas más poderosas del mundo, por una vez hacer una declaración sobre la igualdad de género?", se preguntó en la edición digital de 'Der Spiegel' la columnista Margarete Stokowski. "Reniega el tema en su conjunto porque sabe que si lo abre, debería reconocer cuánto sigue sin estar en orden", argumentó.
Alice Schwarzer, el icono del feminismo alemán desde hace décadas, resumió la paradoja Merkel hace años con una contundente frase: "Desde 2005 las niñas pueden elegir: ¿soy peluquera o canciller?".

viernes, 22 de diciembre de 2017

Publicación.

Malinchismo mexicano…
 
Los mexicanos, en su mayoría, son pobres, pobres en ideas, en cultura, en educación y sobretodo, en recursos financieros o económicos, por esa pobreza, culpan de su desgracia en su totalidad al gobierno, pero éste solo tiene una mínima culpa, la gran parte, es de cada uno de los individuos que están en esa situación.
 
Como lo he señalado en otras entregas, la filosofía popular señala: cada quien es el arquitecto de su propio destino, nada tan cierto. Si desde joven no tuviste o no quisiste prepararte académicamente, y te interesaba más la fiesta, el relajo, el sexo que la escuela, ¿cómo esperas tener una mejor posición en cualquier empleo? Si aparte estás acostumbrado a solo hacer las cosas cuando te las ordenan, no tienes iniciativa propia o te gusta estar de flojo en las horas de labor, jamás esperes que el patrón te considere para escalar los peldaños del organigrama dentro de su empresa, o institución (aquí, no solo hablo de ser obreros, sino docentes en el ámbito educativo, sobre todo ahora que han proliferado las escuelas particulares), esto dentro de la administración privada, porque dentro de la administración pública, el método es distinto, ahí te puedes jubilar y nunca ascender aunque te esfuerces demasiado, dijera la Nana Goya, esa es otra historia.
 
Retomando el tema analizado, el mexicano promedio, común, que desafortunadamente, para el crecimiento del país, son la mayoría; no tiene capacidad de análisis, de razonamiento, no piensa en el mañana, y cuando llega dinero a sus manos (sea poco, regular o mucho), lo primero que hace es endeudarse, comprando muchas veces artículos que no necesita, porque tal parece que el dinero les quema las manos y necesitan deshacerse lo antes posible de él, pero no solo de lo obtenido, sino gastan de más, y esto se convierte, en un lastre que a futuro les traerá terribles consecuencias, siendo la principal, la pobreza económica. Pero en el intermedio, se convierten en parásitos chupasangre que andan buscando como obtener dinero fácil, sin importar como llega a sus manos, para eso piden fiado, prestado, defraudan de distintas formas, y cualquier acción que engañe, afecte el patrimonio de otros y les de ganancia a ellos, teniendo siempre excusas y pretextos para sus actividades para nada lícitas. No saben emprender, se van por lo más fácil.
 
Esto y otras cosas que nos distinguen a nivel mundial ha propiciado desde siempre que muchos extranjeros vengan a instalarse a nuestro país, con sus empresas y se lleven a sus países o a bancos en el extranjero, mucho dinero que debería servir para mover la economía interna de nuestro país.
 
Los extranjeros, principalmente europeos, árabes, judíos y orientales, que son de los más poderosos económicamente hablando del mundo actual, nunca han tenido miedo a la riqueza, ellos han aprendido y les han enseñado desde niños que el dinero es necesario y deben buscarlo siempre, para eso, les han enseñado y han aprendido muchas técnicas legales para ser millonarios. Incluso en sus libros religiosos como la Torá los instruyen a ser poderosos, lo que en la biblia de los católicos, señala, lo contrario, que el dinero es malo, que los ricos se van al infierno, desde ahí ya se está amedrentando y concientizando para mal, y los que no tienen capacidad de raciocinio, jamás despiertan.
 
Como dije antes, el dinero bien aplicado mueve la economía de un país, pero como México es un paraíso de empresas, tiendas y negocios extranjeros, se queda poco aquí, lo que origina que haya devaluaciones frecuentes, crisis económicas por falta de liquidez circulante, y de esto tampoco el gobierno tiene la culpa total, la culpa es de todos y cada uno de los que se olvidan de las pequeñas tiendas, de las fondas y cocinas económicas de X persona, y prefieren comprar en las grandes cadenas de tiendas departamentales, de autoservicio, restaurantes de comida rápida (sin sabor), lujosos inmuebles y letras espectaculares, aunque carezcan de un buen sazón, pero que alimentan el ego y sobretodo, la necesidad de sentirse importantes de la mayoría de individuos que frecuentan dichos lugares.
 
Todo esto ha terminado con la quiebra de los pequeños tendajones que alguna vez dieron de comer a más de una familia, pero como el mexicano no razona, no analiza, culpa solo al gobierno de lo que sucede, pero el verdadero culpable eres TU, un ejemplo de verdadera fortaleza económica es Alemania, recordarás amable lector que estuvieron inmersos en la segunda guerra mundial, tuvieron pérdidas humanas, económicas y territoriales, porque fue dividida por el famoso muro de Berlín que en 1989 fue tirado y unidas ambas naciones en lo que había sido antes, solo una Alemania, pues bien, su gran capacidad mental, pese a la división, en pocos años los volvió a posicionar como una gran potencia económica, la principal de Europa y aunque por historia, tradición o falacias, se considere como número uno del mundo a los Estados Unidos, en lo personal estoy seguro que Alemania lo es.
 
Pues bien, su economía está basada en comprar en pequeños negocios de la esquina, de la colonia, y no permiten la instalación de grandes consorcios extranjeros que solo se llevan el dinero fuera del país en decremento del país, ellos lo saben, todos los países, por supuesto México, han tomado los modelos de los grandes pensadores y doctrinarios alemanes, lo malo es que lo leen, incluso lo enseñan en las universidades, pero no lo aplican, se hace una mezcla ilógica de muchos países, modelos económicos, y los resultados ahí están. Para nada ejemplares y mucho menos benéficos para nuestra sociedad.
 
Desde la época de la colonia se acuñó el término malinchista, atribuido a la Malintzin, Malinche o Marina, que según la historia, traicionó a los aborígenes, pues eso sucede hasta nuestros días, aquí en México triunfa cualquier extranjero, aunque tenga menos talento que los nacionales, sigue predominando esa baja autoestima, ese complejo de inferioridad de la mayoría, de considerar lo nacional corriente, de baja calidad y sentir que todo lo extranjero es mejor. Esta mentalidad mediocre, cerrada, nos tiene en el ostracismo y en la pobreza a nivel mundial.
 
¡¡¡Feliz Navidad!!!