Sabiduría o estupidez…
Lic. Alfredo Castañeda Flores ANALISTA
5 nov. 2025.-El sueño alcanzado de cualquier ser humano tiene que ser la sabiduría, eso desde cualquier libro sagrado, desde la filosofía, desde siempre, ha quedado como lo principal que celebraría nuestro espíritu, sin embargo, hay zonas o países como el nuestro donde eso es tan difícil de alcanzar porque impera la estupidez, antes que algo mejor.
En México es tan simple, tan sencillo, acostumbrarse a lo malo, hasta parece que así estamos creados para repetir estupideces.
Desde la cada vez más deficiente educación recibida en los hogares, en las aulas escolares, hasta el resto de nuestra vida, en las áreas laborales, en la calle, en la televisión, la radio, las redes sociales, en prácticamente todo. Estamos condenados, las mentes débiles, que tristemente son la mayoría, a dejarse llevar por el oleaje de la imbecilidad y la idiotez. Pocos, muy pocos, se habla de solo el uno por ciento, poseemos una mente abierta, pensante y libre. Y no tiene que ver con los grados de estudio, pero por supuesto que sí ayuda si se quiere ser mejor.
La filosofía popular señala que hay analfabetas inteligentes y estúpidos con doctorado, y es una realidad. Cualquier nivel de escolaridad, desde el ahora obligatorio, jardín de niños hasta la universidad, sean públicas o privadas, están dominadas por analfabetas funcionales con dinero, poder o prestigio, pero poca capacidad intelectual. Basta ver la plantilla de docentes de cada grado, conocer al director o rector, según sea el caso, si se puede hablar con ellos, por supuesto que se tendrá un diagnóstico más acertado del tipo de individuos que cada uno, en lo individual o de forma colectiva, y en base a eso, tomar una decisión, sobre el futuro de nuestros hijos, pero en México, la gente cuando escucha hablar de una escuela privada, de inmediato viene a su pobre mente, que son mejores que las públicas, que las oficiales. Pero no es así, ninguna escuela particular es mejor que las públicas, solo son mitos, solo son fama mediática provocada por el poder y el dinero. Por áreas, hay escuelas reconocidas, porque tampoco es verdad que una universidad es la mejor en todas las carreras ofertadas, por ejemplo, en las ingenierías, el IPN (Politécnico) está reconocido, y así otras por zonas, nuestra UMSNH en la carrera de Derecho es una de las mejores del país.
La gente no sabe lo básico de nada, confunde los colores, los seguros con alfileres, los grados escolares, llama doctor a los que ejercen la medicina, esos son médicos, llama maestro al que imparte clases en los niveles básico y medio, son profesores, los de nivel superior son catedráticos o igualmente profesores o licenciados o ingenieros, según la profesión del que imparte la materia. Se llega a la mediocridad de llamar a los albañiles, mecánicos, plomeros, carpinteros, etcétera, así, maestros, hazme el refabrón cavor. En algunos estados les dicen maistros, puede ser aceptable, pero se les da un título que cuesta obtener a individuos que ni la primaria concluyeron. De risa.
La gente es tan difícil de educar, sobre todo entre más edad tengan. Si se les corrige o intenta hacerlo, responden que es igual, pero por supuesto nunca lo será, otros de plano se molestan, a ese grado llega su estupidez. La filosofía popular, señala: “corrige al sabio, se hará tu amigo, corrige al estúpido, se hará tu enemigo”, nada tan real.
Muchos se dan por vencidos, y aunque sepan lo correcto, no lo dicen, para evitarse discusiones frecuentes, principalmente con la pareja y los hijos, los amigos y amistades, pero no debe ser así. Lo correcto debe prevalecer siempre. Pero en este país, donde abunda la mala preparación, la poca calidad mental y de vida, pareciera una misión imposible navegar por cualquier lugar. Pero, como digo, si buscamos sabiduría, hay que sortear cualquier obstáculo, siendo y haciendo lo correcto, desde hablar hasta actuar, como alguna vez un profesor en la primaria nos dijo, con uno de ustedes que aprenda bien, me doy por satisfecho, en aquel momento, no lo entendí, creí como cualquier ignorante, que los treinta y tantos alumnos que ahí estábamos lo haríamos, pero con el tiempo, me di cuenta que realmente era un buen profesor, de esos que ya es difícil de encontrar en estos tiempos, que tenía vocación y que nos daba lecciones de vida. ¿Soy ese que aprendió bien? Quizás sí. Porque desde que concluí la universidad, voltee hacia atrás, y de la primaria, soy el único profesional, de la secundaria, hay otro compañero que es Químico Fármaco Biólogo. Así de cruda es la realidad de este país.
Si se intenta aplicar una idea aprendida en el extranjero para mejorar cualquier área, de inmediato saltan muchos alegando que no somos iguales, que tenemos nuestra idiosincrasia, nuestras ideas, nuestra cultura y un sinnúmero de idioteces que terminan enterrando las buenas intenciones.
Cuánta razón tienen los extranjeros que vienen a nuestro país y nos van conociendo, catalogándonos como lo hacen. Ni cómo defendernos, si vivimos en un país atrasado y retrasado en todos los sentidos, no somos un buen ejemplo a seguir para nadie. Aunque la estupidez diga que sí.
Por eso es tan complicado querer tener un país mejor, en todos los sentidos, porque la estupidez se impone por mayoría calificada, no por conocimiento. Qué triste realidad…
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