lunes, 5 de enero de 2026

Día triste...

 

Adiós, Carmelita…

5 enero 2026.-Hoy mi corazón está de luto, mi cuñada mayor ha fallecido.

La mayor de cuatro hermanos (tres mujeres y un hombre), nacida del matrimonio formado por Samuel Hernández Sánchez y Socorro Ortiz Graillet, desde pequeña se mostró independiente y rebelde, aunque siempre bondadosa, se casó a los diecisiete años, con Odilón León. De carácter fuerte, defendía lo suyo con uñas y dientes, no permitía las injusticias y cuando quería a alguien era de verdad.

Una vez casada, crio a un pequeño que quedó huérfano, hasta que logró convertirlo en un hombre de bien, hoy está felizmente casado y vive en los Estados Unidos, el que, hasta la fecha la llamaba MAMÁ, así de gran ser humano fue.

Posteriormente, vía la figura jurídica de la adopción, llegó a sus vidas otro pequeño recién nacido a quien pusieron por nombre Héctor León Hernández, pasaron varios años de su matrimonio, sin embarazarse, hasta que por fin cuando Héctor tenía nueve años, nació Sthefany, quien acaba de cumplir hace unos días veintisiete años, la que en agosto pasado se casó con el matador de toros en retiro Alberto Huerta, sin embargo lo que le pegó y fuerte, fue la muerte reciente de su hijo Héctor, acaecido hace aproximadamente un mes. Ya no volvió a ser la misma. Y la madrugada de hoy, a causa de un infarto fulminante, a los sesenta años falleció.

Apenas, el día jueves primero la vi, platiqué con ella, reímos juntos, porque así fue siempre nuestra relación, de hermanos, porque mi mamá fue su madrina de bautizo y así la quería yo, como mi hermanita mayor, jamás discutimos, mucho menos peleamos, cuando nos veíamos lo hacíamos con enorme cariño y amor, precisamente hoy vendría al médico y pasaría a saludarnos, pero el Universo es caprichoso, tenía otros planes y ya no lo permitió. Porque el firmamento necesitaba una nueva estrella hermosa, brillante y la eligió a ella.

Sí me pegó su partida, además de ser yo quien recibió la triste noticia vía telefónica en la madrugada, mi cariño hacia ella era verdadero y sé que era correspondido, le agradezco infinitamente todo el amor que le brindó a mi esposa desde que nació, a mis hijos que los quiso tanto, como dije antes, jamás tuvimos un desacuerdo, además de que aguantaba cualquier comentario, cualquier broma, porque ella hacía lo mismo. Era única la chaparrita.

Un fuerte abrazo para Odi, Fanny y Alberto, esposo, hija y yerno, saben que los quiero mucho. Mucha fortaleza Samuel y Erika, sus amados hermanos. Ana Luz, Freddy y Yuny, mi esposa e hijos, todo mi amor.

¡Descansa en paz Carmen Hernández Ortiz!

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES

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