sábado, 20 de diciembre de 2025

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El mexicano malagradecido…

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES       ANALISTA

19 DIC. 2025.-En anteriores entregas he mencionado fragmentos de lo que resultan hacer los estúpidos diariamente, que son la mayoría absoluta de México y de cada país.

Para empezar, quiero diferenciar entre los llamados pobres de campo, de rancho, esos que son menospreciados frecuentemente, esas personas, salvo deshonrosas excepciones, para empezar no son pobres, porque tienen alguna cantidad de tierra, donde pueden sembrar distintas cosas, tienen gallinas, cerdos, ganado, dependiendo de cada quien, además de que tienen casa propia, humilde, pero propia, los hay que cuentan con tractor, herramientas de labranza, camioneta, etcétera, y son de lo más agradables, siempre están dispuestos a apoyar y ayudar hasta los visitantes que no lo necesitan, siempre hay una invitación con ellos, desde un vaso de agua, un refresco, cerveza, hasta un delicioso desayuno, comida y/o cena, incluida la invitación a quedarse en su casa, mínimo a dormir una noche. Así que ellos, pese a que los quieran demeritar, quedan excluidos de este mal, que aqueja al resto de nacionales. Salvo como dije, los que nunca faltan y son los abusadores, que generalmente, se han contaminado saliendo a los poblados o ciudades aledañas, a trabajar, estudiar o a realizar actividades de mucho tiempo. Suficiente para cambiar su bondad natural.

Los que sí son de lo peor, que tanto daño hacen a nuestro país, son los pobres, esos sí lo son, de pueblo y/o ciudad chica, mediana y grande, esos que no llegan a lo necesario, que es tener una casa propia, esos que viven sin rumbo, porque no tienen un empleo fijo, debido a sus inconsistencias emocionales, otros sí emprenden algo, y un grupo más es asalariado en alguna fábrica, empresa, negocio o hasta en la administración pública. Pero sin importar eso, están cortados por la misma tijera.

Ese tipo de sujetos son los que tienen al país cada vez más metidos en la pobreza, económica, social, cultural, política, por su situación frecuente, ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio, a todos los que tienen más que ellos, los envidian, los atacan, les quitan lo que tienen, sea de una forma o de otra. El pobre no busca estar como el de enfrente, sino que quiere que el de enfrente esté como él. Porque son flojos, holgazanes, no quieren hacer ningún esfuerzo, mucho menos sacrificios para estar mejor, además de envidiosos y, efectivamente, malagradecidos.

Si buscan empleo, de inicio para obtenerlo, se venden como el mejor, una vez ya teniéndolo se muestran como en realidad son. Como la mayoría de esos sujetos, carece de casa propia, tienen que arrendar, aunque sea un pequeño cuarto, cuando lo están buscando todo les parece maravilloso, pero una vez ya instalados y al no cumplir puntualmente con la renta acordada, como es su costumbre, cuando se les apercibe del pago, le dicen al dueño que es exigente, grosero, prepotente, y un sinfín de adjetivos propios de su escasa calidad moral y humana. Nadie los obliga a estar ahí, si están es porque no tienen para arrendar algo mejor y se nota cuando cada mes es lo mismo, que no cumplen pagando el día señalado previamente, algo de poca monta, pero que a su vez es lo más importante, un lugar donde vivir, no saben distinguir entre prioridades y la casa, sea propia o arrendada es lo más importante, nunca se debe dejar de pagar, algo que nos beneficia, así como los servicios básicos que conlleva (luz y agua), pero ese tipo de gente prefiere pagar por las plataformas (Netflix, Amazon, Disney +, etc.) que lo urgente y necesario.

Ese tipo de gente es la que acuñó las frases de que el dinero es para gastarse, que para qué sirve el dinero, si no es para gastarlo, que se van a morir y nada se van a llevar y un innumerable grupo de mediocridades. Habían de pagar lo justo.

Y ese mal agradecimiento se va transmitiendo a las nuevas generaciones, porque es lo que se aprende mejor, lo malo, es la triste realidad nacional de un país cada vez más pobre. Por ejemplo, en el Estado de Veracruz, donde es tradición en esta temporada de las posadas normales (16-24 de diciembre), salir a cantar la rama, haciéndolo principalmente los niños, de manera individual o en grupo; para no terminar con ella, mucha gente, sobretodo dueños de negocios, debido a que las ventas no son como antaño, compran dulces y eso les reparten a los que se detienen a cantar, previo permiso solicitado, pues resulta que pasan una vez y si no les dan dinero, ya no vuelven a pasar, además corren la voz entre los demás, que de plano no pasan ni una sola vez de los nueve días que lo hacen, ahora resulta que solo buscan dinero, eso también es parte de lo que escuchan en sus casas, además de que abusan, cuando se les deja que solos escojan el dulce que les guste, toman más de uno. Pocos si, pasan diario por sus dulces, pero cada vez son menos.

Así son los adultos de hoy, quizás siempre lo han sido, pero en los recientes años han incrementado su negativo comportamiento, ahora como el gobierno les ha dicho que el poder es de ellos, nada más ingenuo pensarlo así, pero ese segmento poblacional, que, para desgracia de México, es mayoritario, se lo ha tomado muy en serio, ahora gritan, exigen, destruyen, invaden, abusan, la ignorancia se ha impuesto desde la presidencia y la cúpula del poder actual, vemos senadores, diputados locales y federales, gobernadores, alcaldes, síndicos, regidores, servidores públicos de cualquier nivel, sin el perfil físico para el encargo, mucho menos, académico o intelectual, vemos a cada espécimen tatuado, vestidos al contrario de su sexo biológico, en fachas con ropa cara, pero sin buen gusto para usarla, pero que se sienten hechos a mano, atienden mal, primero porque desconocen el área donde están cobrando, eso es frecuente y común, pero además el ignorante se escuda en un presunto nivel superior, que no tiene ni tendrá. Esos son los actuales vicarios del poder, y los de abajo quieren un pedacito de él, haciendo muchas conductas inadecuadas, pero que nadie les prohíbe. Ahora sí estamos, como antes criticábamos a las minorías, y nadie dice ni hace nada. Vaya que estamos cada día peor como Nación.

Primero los pobres. Vaya estupidez, si esos son los que más destruyen lo que tocan, pero los mantienen ocupados con los apoyos sociales, así ya no se esfuerzan tanto en trabajar, porque con ellos medio comen, medio viven, pero principalmente se embrutecen con el alcohol y las drogas, que eso sí se ha incrementado, así como los precios de todo y lo puedes corroborar, amable lector, revisando cualquier producto que desees, todo está carísimo. Es el precio que le están pagando a los empresarios y poderosos del país, por permitirles usar el poder este tiempo. A costa del pueblo, que nada les interesa. ¿A poco no?

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